Chương 218: Capítulo 218 - Ritmo Roto
404: Realidad no encontrada [Español] · nikcodra · 222 chương · ~40 phút đọc · Tạo 07/09/2026
I. Una Semana de Seda y Sombras La primera semana de Martín en Silvandell transcurrió bajo el ritmo implacable y sereno impuesto por Lyra Vistaluna. Cada amanecer comenzaba igual: sentado con las piernas cruzadas en los jardines privados adyacentes a los aposentos de Lyra, la fresca brisa élfica acariciando su rostro mientras intentaba seguir las suaves instrucciones de su supervisora para la meditación guiada.
Al principio, la quietud interna, esa ausencia total de las voces y presiones que habían definido su existencia durante meses, era una distracción en sí misma, un vacío tan profundo que amenazaba con absorberlo. Pero día tras día, bajo la mirada violeta e insondable de Lyra, encontró un ancla en la disciplina. Su respiración se hizo más profunda, más calmada, y el flujo de maná ambiental, antes una cacofonía incomprensible, comenzó a sentirse como corrientes discernibles, aunque aún ajenas.
Lyra, observando su firma energética en sus propias pantallas mentales, anotó con fría eficiencia la rapidez con la que alcanzaba estados de coherencia que deberían haberle tomado semanas, no días. El estudio del Eldarin rúnico avanzado se convirtió en un fascinante duelo intelectual directamente con Lyra. Sentados en la serenidad de su estudio, rodeados de textos antiguos y cristales flotantes, ella desgranaba las complejidades de la sintaxis arcana élfica.
Martín tropezaba con la pronunciación melódica, su lengua humana torpe ante las sutiles inflexiones, pero su mente devoraba la lógica subyacente. Para él, no eran solo símbolos de poder arcano; eran funciones, variables, bucles de intención, una sintaxis diferente para un lenguaje que, en esencia, ya entendía.
Lyra se encontró constantemente desafiada por preguntas que ningún aprendiz élfico haría en siglos: cómo se gestionaba la "recursividad inherente" en un glifo de protección multigeneracional o si la "optimización de parámetros" en un encantamiento de crecimiento rápido afectaba su "integridad estructural a largo plazo".
A menudo, Martín captaba la estructura lógica de un principio arcano complejo antes de que ella terminara de explicarlo, aunque luego necesitara ayuda para aplicarlo con la fluidez y la "intención" correctas. Lyra sentía una mezcla de frustración pedagógica, fascinación científica y una profunda inquietud. La perspectiva de Martín era tan alienígena, tan... funcional. Veía la magia no como arte o espíritu, sino como sistema. Los ejercicios de flujo energético eran un desafío distinto.
La magia élfica era como el agua, sutil, adaptativa, mientras que su propia energía interna, incluso ahora silenciada, tenía la memoria del fuego contenido y el hielo calculador. Sin embargo, su capacidad para analizar patrones le permitió imitar las demostraciones de Lyra con una eficiencia desconcertante. No sentía la conexión profunda que ella describía, pero podía replicar los resultados. —Imitas la forma, pero no comprendes la esencia —le dijo Lyra un día, con un tono que no era del todo una crítica—.
—Aún no —respondió él, y ella no pudo evitar una levísima inclinación de cabeza, reconociendo la determinación en su mirada. El sparring físico diario con Maestra Voronwë se desarrollaba en un claro tranquilo dentro del bosque cercano, un espacio natural donde la tierra firme y los árboles ancestrales eran los únicos testigos. La elfa guerrera era un torbellino de gracia letal, y cada sesión terminaba con Martín sudoroso, sin aliento y a menudo esquivando por poco un golpe que lo habría dejado en la hierba.
Pero la diferencia entre el primer día y el séptimo era palpable. Su resistencia había aumentado. Sus movimientos, aunque torpes en comparación con la fluidez élfica, eran más económicos, más conscientes. Había empezado a "leer" los sutiles cambios en la postura de Voronwë, los casi imperceptibles ajustes en su flujo de energía antes de un ataque, un eco de su percepción de la estructura aplicado ahora a la biomecánica y la energía vital.
Seguía siendo superado, rotundamente, pero Voronwë ya no lo despachaba con la facilidad displicente del inicio. Un día, tras una parada particularmente inesperada por parte de Martín, la Maestra de Armas le dedicó una mirada prolongada antes de dar por terminada la sesión con un seco —Suficiente por hoy, Vimaran—. Lyra, observando desde la sombra de un árbol milenario, anotó el cambio en su propia tableta mental. La adaptación era exponencial.
Pero eran las dos horas diarias en el Estanque de las Raíces Profundas las que realmente marcaban el ritmo acelerado de su recuperación. La sensación no era de agonía, sino de un cansancio profundo y penetrante, como si cada fibra de su ser energético estuviera siendo examinada, limpiada y reforzada hilo por hilo.
Era una prueba de resistencia mental, una lucha por mantenerse enfocado mientras los hilos de luz de los Tejedores y la energía focalizada de Lyra trabajaban en las cicatrices energéticas de su matriz interna. Podía sentir el trabajo, la meticulosa "costura" arcana, y aunque drenaba su concentración, no era insoportable.
De hecho, a veces lograba formular preguntas técnicas a Lyra en mitad del proceso, preguntas sobre la resonancia armónica de los filamentos o la estabilidad tensorial de las reparaciones, que dejaban a los Tejedores vibrando con esfuerzo y a Lyra luchando por mantener su propia concentración mientras respondía. Al final de esa primera semana, el contraste era innegable.
Cuando los Tejedores se retiraban del Estanque, sus formas luminosas parecían más tenues, sus movimientos más lentos, el esfuerzo grabado en su misma esencia. Lyra, aunque mantenía su compostura férrea, mostraba una palidez inusual bajo su piel élfica, sus ojos violeta ensombrecidos por la fatiga. Martín, en cambio, salía del agua empapado, sintiendo un cansancio profundo pero limpio, como después de un ejercicio intenso pero satisfactorio. Estaba funcional. Podía caminar, hablar, pensar con claridad.
La recuperación era notablemente más rápida de lo que incluso él había anticipado. Esa noche, mientras revisaba los datos acumulados de la semana – los patrones de recuperación energética, la velocidad de asimilación del Eldarin, la mejora en la resistencia física y la tolerancia al "re-tejido" –, Lyra Vistaluna sintió un escalofrío que nada tenía que ver con la brisa nocturna. Las proyecciones eran inequívocas. La anomalía C-734, el Vimaran Martín Vega, no necesitaría tres meses. Ni siquiera dos. Su ritmo era...
antinatural. Y eso, para una mente élfica acostumbrada a la predictibilidad de los ciclos largos y las leyes arcanas establecidas, era tanto fascinante como profundamente alarmante. Era hora de informar al Consejo. II. El Informe Vistaluna al Consejo El llamado llegó como un susurro en el viento, una convocatoria formal que Lyra había estado esperando.
La Cámara del Círculo Interno se encontraba en los niveles más altos del Árbol Ancestral que formaba el corazón de Silvandell, un espacio donde las paredes eran de madera viva pulida por siglos y la luz se filtraba a través de hojas translúcidas que actuaban como vidrieras naturales. El aire vibraba con una energía antigua y una calma solemne. Lyra entró con la gracia silenciosa de su raza, sus túnicas plateadas apenas susurrando contra el suelo.
Alrededor de una larga mesa tallada en madera de estrella, cuyas vetas parecían moverse con luz propia, se sentaban los miembros del Consejo asignados a supervisar el caso del "Vimaran". Reconoció las figuras imponentes de los Maestros Elrondil y Galadrielis, cuyas miradas contenían la sabiduría de eras. Otros dos consejeros, de semblante igualmente sereno y ojos profundos, completaban el quórum. Presidiendo la mesa, con una autoridad tranquila pero innegable, estaba su propio padre, Lord Elarion Vistaluna.
—Lady Lyra —saludó Elarion, su voz un barítono suave pero resonante—. Has solicitado esta audiencia para presentar tu informe inicial sobre el progreso del sujeto... Martín Vega. El Círculo escucha. Lyra inclinó la cabeza con respeto formal. —Lord Consejero, honorables miembros. Agradezco la prontitud de esta convocatoria. —Se enderezó, sus manos entrelazadas frente a ella, proyectando una imagen de competencia clínica.
—El sujeto, designado como 'Vimaran' o Martín Vega según su propia nomenclatura, ha completado la primera septena del periodo de estabilización y reparación acordado —comenzó, su voz clara y precisa llenando el silencio de la cámara—. Se encuentra contenido de forma segura dentro de los parámetros establecidos en los Aposentos Vistaluna y participa, aunque con reticencia pragmática, en la rutina diaria diseñada para facilitar su recuperación y permitir nuestra observación.
Hizo una pausa, permitiendo que la información se asentara. Describió brevemente la rutina: la meditación guiada, el estudio intensivo del Eldarin rúnico, los ejercicios de flujo energético, el sparring físico y las sesiones diarias de re-tejido. Mencionó, casi como una nota al margen de interés académico, la extraordinaria capacidad de Martín para percibir la estructura fundamental de la magia. —Su asimilación de los conceptos rúnicos avanzados es...
notablemente rápida —continuó Lyra, manteniendo un tono neutral—. Su comprensión de la lógica subyacente supera con creces la de cualquier iniciado no élfico documentado, aunque su aplicación práctica aún carece de la armonía y la intención refinadas. —Detalló su progreso en el control del flujo energético, su sorprendente resistencia física y su capacidad para analizar las técnicas de combate de Voronwë a un nivel conceptual.
Hasta ese punto, su informe era factual, casi mundano para los estándares de un Consejo acostumbrado a tratar con fenómenos arcanos complejos. Los consejeros escuchaban con paciencia, sus expresiones serenas apenas traicionando interés más allá de la debida diligencia. Elarion la observaba con una intensidad particular, reconociendo la estudiada neutralidad en el tono de su hija, una señal que a menudo precedía a una revelación significativa.
Lyra hizo una pausa más larga, sus ojos violeta recorriendo los rostros del Consejo. —Sin embargo —dijo, y el cambio sutil en su inflexión captó la atención inmediata de todos—, el propósito principal de esta audiencia es informar de una discrepancia fundamental observada en el proceso de reparación de la matriz energética del sujeto. Consultó brevemente una imagen mental, una compleja red de datos energéticos que solo ella podía ver plenamente.
—Los datos biométricos y energéticos recopilados durante esta primera septena —afirmó, su voz ahora teñida con una nota de importancia científica que no podía ocultar del todo—, indican una divergencia significativa respecto a las proyecciones iniciales. El silencio en la cámara se hizo más profundo. Elrondil entrelazó sus largos dedos. Galadrielis alzó una ceja casi imperceptiblemente. Elarion Vistaluna se inclinó ligeramente hacia adelante, su mirada fija en su hija.
La calma expectante del Círculo se tensó, anticipando el núcleo del informe de Lyra. III. Asombro y Alarma en el Círculo Interno Lyra respiró hondo, una acción casi imperceptible, antes de continuar. Sabía que lo que estaba a punto de decir desafiaría siglos de entendimiento élfico sobre la sanación arcana y la recuperación energética.
—Las proyecciones iniciales, basadas en análisis comparativos de casos de estrés de matriz arcana severo, aunque sin precedentes directos para la condición específica del Vimaran —explicó, manteniendo su tono lo más académico posible—, estimaban un periodo mínimo de tres meses terrestres para la estabilización funcional del núcleo energético y la reparación estructural básica. Este plazo ya era considerado... optimista, dada la magnitud del daño observado tras su llegada.
Hizo una pausa deliberada, dejando que el peso de la premisa establecida se asentara en la cámara silenciosa. Podía sentir la atención colectiva del Consejo enfocada completamente en ella. —Sin embargo —continuó, y esta vez su voz no pudo evitar un matiz de asombro contenido—, la tasa de regeneración inherente del sujeto, combinada con su inesperada capacidad para asimilar y procesar la energía canalizada durante las sesiones de re-tejido, ha superado radicalmente todas las métricas anticipadas.
This narrative has been purloined without the author's approval. Report any appearances on Amazon. Levantó la vista, encontrando la mirada de su padre y luego la de los otros consejeros. —Los filamentos energéticos dañados se están realineando a una velocidad exponencial. La asimilación del maná ambiental durante la meditación es casi un orden de magnitud superior a la de un iniciado humano promedio, acercándose a niveles de eficiencia élficos. Su resistencia al agotamiento durante el proceso de reparación...
es francamente anómala. El silencio que siguió fue denso, cargado de implicaciones. Los elfos, seres de largos ciclos y procesos medidos, no estaban acostumbrados a tales aceleraciones en los ritmos naturales o arcanos. —Mi conclusión —declaró Lyra finalmente, su voz clara pero resonando con la gravedad del hallazgo—, basada en la extrapolación de los datos de esta primera septena, es inequívoca. —Miró directamente a los ojos de su padre—.
Si la tasa actual de recuperación se mantiene, y no hay indicación de que vaya a disminuir, la reparación completa de la matriz energética de Martín Vega no requerirá tres meses. Se detuvo, permitiendo que la negación implícita flotara en el aire por un instante antes de dar el golpe final. —Estimamos la restauración funcional total... en aproximadamente un mes. La palabra "mes" pareció resonar en la cámara de madera viva. Un mes.
Un parpadeo en la vida élfica, un periodo absurdamente corto para la reparación de un daño energético que bordeaba la disipación total. El silencio se rompió. No con gritos ni sillas volando –eso era para razas más impetuosas– sino con un murmullo colectivo, un siseo de túnicas al moverse los consejeros en sus asientos, un intercambio de miradas cargadas de incredulidad y, bajo la superficie, una corriente palpable de alarma. —Imposible —susurró Galadrielis, su serenidad habitual visiblemente perturbada—.
¿Estás segura de tus análisis, Lyra? ¿Has considerado variables ocultas, interferencias externas? —He verificado los datos tres veces, Maestra Consejera —replicó Lyra con firmeza, aunque su calma era ahora una máscara sobre su propia inquietud científica—. Los instrumentos son precisos, la metodología es estándar. La única variable anómala... es el propio sujeto. Elrondil, que había permanecido en silencio, con los ojos cerrados como si consultara profundidades internas, habló con voz grave.
—Una regeneración de tal magnitud... desafía los principios de conservación energética que conocemos. ¿De dónde extrae tal poder? ¿O es su matriz inherentemente diferente, capaz de una eficiencia metabólica arcana desconocida? —Ambas posibilidades están bajo consideración —admitió Lyra—. Su conexión previa con las entidades primordiales puede haber alterado permanentemente su estructura energética fundamental. O quizás...
quizás su misma naturaleza como 'viajero anómalo', como Vimaran, le otorga propiedades que escapan a nuestra comprensión actual de las leyes arcanas. —O representa un peligro que aún no hemos calibrado —intervino otro consejero, su voz tensa—. Una entidad capaz de recuperarse de un daño casi absoluto en una fracción del tiempo esperado... ¿Qué otras capacidades desconocidas posee? ¿Qué sucede si esta 'reparación' es, en realidad, una forma de adaptación o evolución hacia algo... diferente?
El miedo, una emoción rara vez expresada abiertamente en el Círculo Interno, flotó tangiblemente en el aire. El asombro inicial se había teñido de una profunda y justificada alarma. El Vimaran no era solo un paciente interesante; era una incógnita viviente, un factor disruptivo cuyas capacidades desafiaban su entendimiento y, potencialmente, su seguridad. La perspectiva de tenerlo completamente funcional en cuestión de semanas, en lugar de meses, cambiaba radicalmente el cálculo de riesgos y oportunidades. IV.
El Dilema de los Dos Meses y el Distrito Olvidado La alarma inicial del Consejo se transformó gradualmente en una deliberación tensa y estratégica. El hecho era ineludible: Martín Vega estaría funcional mucho antes de lo previsto. La pregunta ahora era qué hacer con esa verdad y, más importante aún, qué hacer con el propio Vimaran durante los dos meses que, según el acuerdo original, aún le quedaban bajo la supervisión élfica.
—Si su evaluación es correcta, Lady Lyra —dijo Elrondil, rompiendo el silencio pensativo—, nos enfrentamos a una situación... delicada. El acuerdo se basó en un plazo de tres meses. Informarle de su recuperación prematura podría interpretarse como una alteración unilateral de los términos. Podría exigir su liberación inmediata. —Y conociendo su naturaleza pragmática y negociadora —añadió Galadrielis con un suspiro apenas audible—, probablemente no se conformaría con una simple liberación.
Exigiría compensación, acceso, conocimiento... elementos que quizás no estemos preparados o dispuestos a conceder tan rápidamente. Lyra asintió, validando sus preocupaciones. —Esa es precisamente una de las variables que debemos considerar. Mantener la ficción del plazo de tres meses nos otorga tiempo adicional para la observación y el análisis, pero conlleva el riesgo inherente al engaño. Si descubre la verdad por otros medios, la confianza, ya de por sí frágil, se rompería irrevocablemente.
Hizo una pausa, añadiendo otra capa al complejo problema. —Además, su capacidad de aprendizaje no se limita a la regeneración energética. Su asimilación de los principios rúnicos avanzados y su control intuitivo del flujo de maná también progresan a un ritmo exponencial. En dos meses más de estudio intensivo bajo nuestra tutela... —Dejó la frase suspendida, permitiendo que los consejeros imaginaran las implicaciones: un humano con una comprensión funcional, aunque quizás heterodoxa, de la magia élfica avanzada.
—Entonces, las opciones son claras, aunque desagradables —resumió uno de los consejeros menos locuaces—. Engañarlo y arriesgarnos a una confrontación futura, o ser sinceros y enfrentar sus demandas ahora, con el potencial de perder un sujeto de estudio invaluable y liberar una fuerza impredecible antes de comprenderla plenamente. Fue entonces cuando Lord Elarion Vistaluna, que había permanecido escuchando atentamente las deliberaciones, intervino. Su voz, tranquila pero firme, atrajo todas las miradas.
—Existe una tercera opción —dijo, sus ojos encontrando los de su hija y luego barriendo al resto del Consejo—. Una que reconoce la verdad de su recuperación acelerada, utiliza su naturaleza única de forma productiva y, potencialmente, resuelve un problema que ha afligido a Silvandell durante décadas. Se inclinó sobre la mesa de madera de estrella, su expresión seria. —Hablo del Distrito Sombrío. El Sector Oeste Olvidado. Un murmullo recorrió la sala.
El Distrito X, como se le conocía en círculos internos, era una herida abierta en el corazón de la ciudad élfica, una zona residencial y artesanal que había sido consumida hacía más de setenta años por una misteriosa "infección" arcana. No era una plaga biológica, sino una corrupción energética que se extendía lentamente, marchitando la vida, distorsionando la magia y volviendo locos a quienes permanecían expuestos demasiado tiempo.
Ningún método de purificación élfico, ninguna contramedida rúnica, había logrado detenerla o revertirla. El distrito había sido sellado, abandonado, una mancha oscura en la perfección de Silvandell. —Nuestros mejores Tejedores y Arcanistas han fracasado —continuó Elarion—. La naturaleza de la corrupción es... ajena. Resiste la armonía, rechaza la luz. Pero este Vimaran... él es inherentemente disonante. Su matriz alberga ecos de energías primordiales en conflicto.
Su percepción ve la magia como estructura, no como flujo. ¿Es posible que su misma 'disonancia', su perspectiva alienígena, sea precisamente lo que se necesita para analizar, comprender y quizás incluso neutralizar la infección del Distrito Sombrío? La propuesta era audaz, radical. Utilizar a Martín no como un paciente o un sujeto de estudio pasivo, sino como una herramienta activa, una posible llave para un problema irresoluble.
—Le ofreceríamos la verdad sobre su recuperación —explicó Elarion, anticipando las objeciones—. Y luego, le presentaríamos el desafío del Distrito Sombrío. No como una orden, sino como una petición. Una oportunidad para demostrar su valía, para ganarse nuestra confianza y, sí, probablemente para negociar una compensación significativa a cambio de enfrentar un peligro que incluso nosotros tememos. La idea flotó en la cámara, cargada de riesgos y potencial.
Mantendría a Martín ocupado y bajo una forma de supervisión durante los dos meses restantes, permitiría estudiar sus habilidades en una aplicación práctica y peligrosa, y ofrecía la remota pero tentadora posibilidad de sanar una vieja herida de Silvandell. El Consejo guardó silencio, sopesando la audacia y el peligro de la propuesta de Lord Vistaluna. V. Hilos Suspendidos El debate que siguió a la propuesta de Lord Elarion fue breve pero intenso.
Las implicaciones de enviar a Martín Vega al Distrito Sombrío eran enormes. Por un lado, ofrecía una solución potencial a un problema arraigado y doloroso para Silvandell. Por otro, exponía al Vimaran a una corrupción arcana desconocida y potencialmente letal, justo cuando su propia matriz energética estaba recién reparada. —Es un riesgo considerable, Elarion —advirtió Galadrielis, su voz suave pero firme—.
Si la corrupción del Distrito es tan resistente a nuestras artes, ¿qué garantía tenemos de que no consumirá también al humano? Podríamos estar cambiando un problema por otro, o peor aún, catalizando una reacción imprevista entre su disonancia interna y la infección externa. —El riesgo es calculado, Maestra Consejera —replicó Elarion con calma—.
Su resistencia inherente, demostrada en su recuperación acelerada y su capacidad para albergar energías conflictivas, sugiere una constitución energética fundamentalmente diferente. Además, no lo enviaríamos solo. Estaría bajo la supervisión directa y constante de Lady Lyra, con el apoyo de un equipo selecto de Tejedores y Guardianes especializados en contención arcana. Lyra, que había permanecido en silencio durante esta parte del debate, intervino.
—Mi evaluación coincide con la de Lord Elarion en cuanto al riesgo inherente, pero también en cuanto al potencial único del sujeto —dijo, su tono volviendo a ser clínico—. Su capacidad para analizar estructuras energéticas desde una perspectiva lógica, casi matemática, podría permitirle identificar patrones o debilidades en la infección que nuestra aproximación más holística ha pasado por alto. —Hizo una pausa, mirando directamente a los miembros del Consejo—.
Sin embargo, la Maestra Galadrielis también plantea una preocupación válida sobre su reacción. Como mencioné, su pragmatismo es notable. Si le presentamos esto como una tarea, especialmente una peligrosa que nosotros mismos no hemos podido resolver, su respuesta predecible será preguntar: '¿Qué gano yo?' La pregunta flotó en el aire. Los elfos, aunque operaban en escalas de tiempo y con motivaciones a menudo incomprensibles para las razas más jóvenes, entendían el concepto de intercambio.
—Su 'precio' podría ser conocimiento —sugirió Elrondil—. Acceso a nuestros archivos, quizás a secciones restringidas sobre la Convergencia o la naturaleza de las entidades primordiales. —O podría ser poder —contrapuso otro consejero—. Entrenamiento avanzado, artefactos, la promesa de ayuda para regresar a su mundo... o para enfrentar a sus enemigos en el suyo. —Independientemente de la naturaleza de su demanda —intervino Elarion—, será una negociación.
Y confío en la capacidad de Lady Lyra para llevarla a cabo con la debida consideración por los intereses de Silvandell. —Miró a su hija, una mezcla de orgullo y responsabilidad en sus ojos. El Consejo deliberó en silencio por unos momentos más. La propuesta era arriesgada, pero la alternativa –mantener a un Martín Vega plenamente recuperado y cada vez más poderoso en una ignorancia forzada durante dos meses– parecía igualmente peligrosa, si no más. Finalmente, un consenso silencioso pareció formarse.
—La decisión táctica recae en ti, Lyra Vistaluna —pronunció Elarion, formalizando el acuerdo tácito—. Tú conoces mejor al Vimaran. Tú determinarás el momento y el método apropiados para informarle de su recuperación y presentarle la... oportunidad... del Distrito Sombrío. El Círculo confía en tu juicio para navegar estos hilos delicados. Lyra inclinó la cabeza, aceptando la pesada responsabilidad. —Procederé con la máxima discreción y diligencia, Lord Consejero. La audiencia concluyó.
Los miembros del Consejo se dispersaron silenciosamente, dejando a Lyra sola en la vasta cámara, la luz moteada jugando sobre su rostro pensativo. Se quedó allí de pie por un largo momento, los ecos de la reunión resonando en su mente. Un mes. Tenía aproximadamente tres semanas más antes de que la recuperación de Martín fuera innegable incluso para él. Tres semanas para continuar observándolo, para evaluar su estabilidad, para prepararse para una conversación que podría cambiarlo todo.
Sopesó los hilos: la asombrosa capacidad de Martín, el antiguo dolor del Distrito Sombrío, la profunda curiosidad científica que la impulsaba, el miedo latente a lo desconocido que representaba el Vimaran, y la inevitable negociación que se avecinaba. Por ahora, decidió, la rutina continuaría. Los hilos permanecerían suspendidos, esperando el momento preciso para ser tejidos en un nuevo patrón. Salió de la cámara, su paso tan silencioso como siempre, pero su mente bullendo con cálculos y posibilidades.
El invierno en Eldoria aún no había terminado, pero una primavera inesperada y potencialmente peligrosa se anunciaba en el horizonte.

Giữ khẩu khí thanh khiết — không văn tục, không phá chính trị.
Nhập môn