Chương 191: Capítulo 191 - Grietas en la Cúpula
404: Realidad no encontrada [Español] · nikcodra · 216 chương · ~41 phút đọc · Tạo 01/09/2026
I. La Convocatoria y la Acusación La determinación era una brasa fría ardiendo en el pecho de Martín. La frustración de los archivos bloqueados, la inquietud por el símbolo adherido a Cero y la ominosa conexión con el "Vacío" que el Arquitecto había revelado, todo convergía en un único punto de acción inevitable: Valerius. Ya no podía permitirse esperar, reaccionar o confiar en la información filtrada. Necesitaba respuestas directas, ahora.
Dejó a Althaea procesando sus palabras en la sala común y se dirigió al terminal de comunicaciones de la residencia. No iba a pasar por Kaelen esta vez. Activó la línea directa con la oficina del Alto Consejero, una prerrogativa que venía con su nuevo estatus de "socio estratégico", aunque nunca la había usado. La respuesta fue casi instantánea, la cara impasible de Kaelen apareciendo en la pantalla holográfica.
"Consultor Vega. ¿En qué puedo asistirle?"
"Necesito una reunión con el Consejero Veridian," dijo Martín, su voz tranquila pero sin dejar lugar a dudas.
"Urgente. Y privada. Solo él y yo." Kaelen parpadeó una vez, procesando la inusual demanda directa.
"El Alto Consejero tiene una agenda compleja, Consultor. Puedo intentar programar..."
"Ahora, Kaelen," interrumpió Martín, su tono endureciéndose.
"O lo más pronto posible hoy. Es sobre la seguridad de este proyecto conjunto. Y sobre información crítica que parece haberse... extraviado en sus sistemas." Dejó que la implicación flotara en el aire. Kaelen lo sostuvo la mirada por un instante a través de la pantalla, evaluando la situación. Luego asintió rígidamente.
"Transmitiré su solicitud como Prioridad Alfa. Espere confirmación." La pantalla se apagó. Martín esperó, la adrenalina comenzando a fluir, preparándose mentalmente para la confrontación. No pasaron ni diez minutos cuando el terminal volvió a sonar. Era Kaelen de nuevo.
"El Alto Consejero lo recibirá inmediatamente en sus oficinas privadas. Lo escoltaré personalmente."
"Estaré listo en cinco minutos," respondió Martín y cortó la comunicación. Informó brevemente al equipo, pidiéndoles que permanecieran en la residencia y estuvieran alerta. Vio la preocupación en los ojos de Althaea y la tensión en la mandíbula de Thorian, pero asintieron. Sabían que esto era necesario. El viaje a través de los niveles superiores de la torre del Gremio, escoltado por un Kaelen silencioso, fue tenso. Martín repasó mentalmente sus puntos, las preguntas clave, las acusaciones.
No iba a andarse con rodeos. Finalmente, llegaron a las puertas dobles y pulidas de las oficinas privadas del Alto Consejero. Kaelen anunció su llegada y las puertas se deslizaron hacia adentro sin hacer ruido, revelando el despacho amplio y lujosamente austero de Valerius. Él estaba de pie junto a su gran escritorio de madera oscura, mirando por el ventanal panorámico hacia la intrincada red de puentes y torres de Lumina. Se giró lentamente cuando Martín entró.
"Consultor Vega," saludó Valerius, su voz tan suave y controlada como siempre.
"¿Una reunión tan urgente? Asumo que no es para discutir el menú de la cafetería del Gremio." Hizo un gesto hacia una de las sillas frente a su escritorio. Martín ignoró la silla y avanzó hasta detenerse a unos metros del escritorio, enfrentándolo directamente. No había tiempo para sutilezas ni juegos diplomáticos.
"Consejero," empezó Martín, su voz tranquila pero cortante como el hielo, "teníamos un acuerdo. Un trato basado en la sinceridad y la colaboración." Valerius arqueó una ceja.
"¿Y sugiere que lo he roto?"
"Sugiero que me ha estado ocultando información vital," replicó Martín, manteniendo la mirada.
"O peor aún, que ni siquiera sabe lo que ocurre bajo sus propias narices. Hablamos de Cero. Hablamos del Proyecto Quimera. Y hablamos de términos como 'Protocolo Omega' y 'Niño del Vacío'." Vio un ligero parpadeo en los ojos de Valerius ante la mención de los términos, pero el Consejero mantuvo su compostura.
"Además," continuó Martín, "parece que alguien ha estado muy ocupado recientemente 'limpiando' los archivos relacionados con esos proyectos. Archivos que convenientemente tienen fechas de modificación posteriores a nuestra última conversación y al incidente con Elmsworth." Dejó que la acusación flotara, directa y sin adornos.
"Así que dígame, Consejero. ¿Está rompiendo activamente nuestro acuerdo ocultando la verdad? ¿O es tan incompetente que ni siquiera sabe cuándo purgan información crítica de sus propios sistemas clasificados?" La pregunta quedó suspendida en el aire tenso de la oficina, un desafío directo a la autoridad y la integridad del hombre más poderoso de Lumina. II. La Sorpresa Genuina de Valerius El silencio que siguió a la acusación de Martín fue pesado, cargado eléctricamente. Valerius no respondió de inmediato.
Sus ojos fríos se entrecerraron ligeramente, evaluando a Martín, no con la ira ofendida que éste medio esperaba, sino con una intensidad calculadora, como si estuviera procesando una variable completamente inesperada en una ecuación compleja. Finalmente, Valerius habló, su voz aún suave pero con un filo nuevo y peligroso.
"Son acusaciones muy graves, Consultor Vega. Especialmente la insinuación de incompetencia." Se enderezó, apartándose del ventanal y apoyando las manos sobre el pulido escritorio.
"¿Purgas de archivos no autorizadas? ¿Terminología específica como 'Protocolo Omega' aplicada a la Unidad Cero después de su reformateo? Eso es... información nueva para mí." Martín lo observó atentamente, usando no solo sus ojos, sino también esa percepción sutil de las emociones y las intenciones que había desarrollado, afinada por la presencia constante de Serena y la necesidad de leer las intenciones del Arquitecto y el Guardián. Y lo que vio –o más bien, sintió– lo sorprendió.
No había engaño en la voz de Valerius. Había sorpresa genuina, sí, pero debajo de ella, una corriente helada de molestia intensa, una furia fría dirigida no hacia Martín, sino hacia la idea de que algo así hubiera ocurrido sin su conocimiento, sin su control. Era la ira de un maestro estratega descubriendo que alguien había movido piezas en su tablero a sus espaldas. <Lo sabía. > pensó Martín, la confirmación golpeándolo con una mezcla de alivio y una alarma creciente.
El alivio venía de saber que no estaba lidiando (solo) con la manipulación directa de Valerius en este asunto. La alarma, mucho más fuerte, provenía de la implicación. No estaba actuando. Realmente no tenía ni idea de esto. Eso... eso era peor. Mucho peor. Si ni siquiera el Alto Consejero, con su red de espías y su control casi absoluto, sabía lo que se cocía en sus propios archivos secretos sobre los proyectos más oscuros del Gremio...
entonces alguien más, alguien muy poderoso y muy discreto, estaba jugando un juego mucho más peligroso por encima de ambos.
"¿Información nueva, Consejero?" repitió Martín, dejando que un toque de incredulidad se filtrara en su voz, jugando su papel.
"¿Cómo es posible? Estamos hablando de protocolos de alto nivel, de proyectos enterrados bajo clasificaciones que ni siquiera yo puedo soñar con alcanzar. ¿Y usted me dice que no sabía que alguien estaba borrando rastros o que se usaban términos como 'Niño del Vacío'?" Valerius lo miró fijamente, sus ojos ahora endurecidos por la realización de una posible traición interna.
"Explíquese, Consultor. Inmediatamente. ¿De dónde ha sacado esa información?" La demanda era perentoria, la voz de un líder acostumbrado a obtener respuestas. Martín decidió jugar la carta que tenía. No iba a revelar la conexión del Arquitecto con el Vacío, eso era demasiado personal y peligroso. Pero el eco... eso era diferente.
"Estuvimos en la Fundición Gris," empezó Martín, observando atentamente la reacción de Valerius.
"En la misión de 'calibración' que usted mismo nos asignó. Encontramos un generador antiguo y una trampa rúnica residual. Al intentar desactivarla, una interacción energética activó un cristal de registro olvidado." Describió brevemente el eco fantasmal, la voz distorsionada.
"Esa grabación, corrupta y antigua, mencionó explícitamente a 'Unidad Cero', 'Protocolo Omega' y 'Niño del Vacío'. Y," añadió, soltando la otra bomba, "encontramos un log de seguridad en los archivos de la residencia, marcado como eliminado pero con una fecha de modificación de hace apenas unas semanas, mencionando 'Datos Omega salvados' y una remisión a 'V'." Vio cómo Valerius procesaba la información, sus nudillos apretándose sobre el escritorio. La mención del eco y su contenido claramente lo perturbaron.
La confirmación de la purga de archivos reciente pareció encender una furia helada en sus ojos.
"La Fundición Gris..." murmuró Valerius, casi para sí mismo.
"Sector 7-Theta... Una instalación secundaria de Quimera, supuestamente purgada y sellada hace décadas..." Su mirada volvió a clavarse en Martín, aguda y penetrante.
"Un eco residual mencionando esos términos... y una purga de archivos reciente no autorizada por mí..." Se enderezó de nuevo, la sorpresa inicial reemplazada por una determinación fría y peligrosa. La conversación había tomado un giro inesperado. Martín había ido a acusar a Valerius de ocultar información, y en su lugar, había descubierto que el propio Alto Consejero podría haber sido mantenido en la oscuridad sobre aspectos cruciales de los secretos más profundos y peligrosos del Gremio.
La amenaza ya no era solo externa; había grietas profundas y alarmantes en la cúpula misma del poder de Lumina. III. Preocupación Compartida y Amenaza Interna El silencio que siguió a la revelación de Martín se estiró, pesado y cargado. Valerius no se movió de inmediato, simplemente absorbió las implicaciones de las palabras de Martín: el eco fantasmal, la terminología prohibida, la purga de archivos clandestina.
Su rostro, normalmente una máscara de control impasible, mostró una serie de microexpresiones casi imperceptibles: un ligero ensanchamiento de los ojos, un apretar de la mandíbula, un fruncimiento casi invisible de los labios. Eran las señales de una mente poderosa recalculando drásticamente sus parámetros. Lentamente, se apartó del escritorio y caminó hacia el gran ventanal, dando la espalda a Martín. Observó la ciudad que se extendía bajo ellos, un mar de luces y sombras, de poder y secretos.
Cuando volvió a hablar, su voz había perdido casi todo rastro de formalidad diplomática. Era más baja, más sombría, cargada con el peso de una realización desagradable.
"Un eco residual en una instalación supuestamente sellada y purgada hace décadas..." murmuró, más para sí mismo que para Martín.
"Una instalación secundaria de Quimera, nada menos. Y mencionando 'Protocolo Omega' y 'Niño del Vacío'..." Sacudió la cabeza lentamente, una incredulidad fría en sus ojos cuando se giró para enfrentar a Martín de nuevo.
"Esa terminología...
'Omega' está reservada para los escenarios de contención de último recurso, para amenazas que ponen en peligro la estructura misma de la realidad o del Gremio. Algo que solo el círculo más interno del Consejo de Seguridad Arcano debería conocer, y ni siquiera en su totalidad. Y 'Niño del Vacío'..." Hizo una pausa, su mirada penetrante.
"... esa es una designación teórica, casi mítica, de textos prohibidos que especulan sobre singularidades nacidas de la energía entrópica pura. Vincular eso a la Unidad Cero..." If you stumble upon this narrative on Amazon, it's taken without the author's consent. Report it. Se interrumpió, su mente claramente trabajando a toda velocidad.
"Y la purga de archivos," continuó, su voz ahora tensa, vibrando con una furia helada contenida.
"Una purga de nivel Alfa-Negro, con fecha reciente, sobre Quimera y potencialmente Omega, realizada sin mi conocimiento, sin mi firma digital, eludiendo mis protocolos de seguridad más estrictos..." Apretó los puños a los costados.
"Esto no es una simple brecha de seguridad, Consultor. Esto es una declaración. Significa que alguien dentro de la estructura de poder más alta del Gremio, alguien con acceso a los secretos más oscuros y a las herramientas para borrarlos, está operando con una agenda propia." Su mirada se volvió aún más intensa.
"Alguien que conocía Quimera, que conoce Omega, y que ahora sabe de usted y de la conexión de Cero con todo esto. Alguien que está moviendo piezas en la oscuridad, preparándose para algo." La implicación era escalofriante. Una facción interna, un traidor en las altas esferas, con acceso a los secretos más peligrosos y la capacidad de manipular los registros a voluntad. ¿Eran los restos del equipo original de Quimera buscando reactivar su trabajo?
¿Era el Culto de Morthos, habiendo infiltrado el Gremio a un nivel mucho más profundo de lo que nadie sospechaba? ¿O era algo aún más insidioso, una lucha de poder interna usando a Cero y Martín como peones?
"Siempre asumí," continuó Valerius, su voz ahora más cansada, casi resignada, "que el reformateo de la Unidad 0 había sido... suficiente. Que habíamos neutralizado la amenaza original, contenido la anomalía fundamental, aunque el proceso fuera... lamentable." La culpa por Quimera volvió a asomar fugazmente en su expresión.
"Creí que lo habíamos convertido en una herramienta segura, predecible. Pero este eco, esta terminología... sugiere que el núcleo de lo que Cero era, o lo que representa, sigue siendo conocido. Y codiciado." Su mirada se clavó en Martín, y por primera vez, la barrera entre ellos pareció disolverse, no por confianza, sino por la cruda realidad de una amenaza compartida que los superaba a ambos individualmente.
"Usted, Consultor," dijo Valerius, y no había rastro de manipulación en su voz ahora, solo una fría y dura evaluación, "con su habilidad única para percibir y manipular el 'código', y su conexión inexplicable con Cero... se ha convertido, sin quererlo, en el epicentro de esto. Y yo," añadió con un deje de amarga ironía, "me encuentro en la posición de necesitar desesperadamente su 'perspectiva anómala' para entender qué demonios está pasando en mi propia casa, mientras intento evitar que todo vuele por los aires."
La preocupación de Valerius ya no era solo por una brecha de seguridad o un activo inestable. Era la preocupación de un líder que se da cuenta de que hay serpientes en su propio jardín, serpientes antiguas y venenosas que creía haber exterminado, y que ahora están observando a sus activos más valiosos y peligrosos. La convergencia de intereses era ahora una necesidad mutua de supervivencia contra un enemigo invisible que operaba desde el corazón mismo del poder de Lumina. IV.
Reafirmando la Necesidad Martín dejó que la ominosa admisión de Valerius sobre la amenaza interna se asentara en el aire frío de la oficina. La convergencia de intereses era palpable, una extraña isla de entendimiento mutuo en medio de un océano de desconfianza. Era el momento de presionar, de convertir esa preocupación compartida en acción concreta.
"Entonces estamos de acuerdo, Consejero," repitió Martín, su voz ahora adquiriendo una firmeza que nacía no de la arrogancia, sino de la cruda necesidad.
"La partida se juega en varios tableros a la vez, y uno de ellos está dentro de estos mismos muros. No es solo el Culto de Morthos allá afuera, ni la red de Astracita extendiéndose como un cáncer. Es alguien aquí dentro. Alguien con poder, con acceso, y con un interés muy particular en los juguetes rotos del Proyecto Quimera." Su mirada se volvió más dura.
"Alguien que conoce términos como 'Protocolo Omega'. Alguien que sabe de la existencia de 'Unidad 0' y lo designa como el 'Niño del Vacío'. Alguien que, por lo que dijo ese eco fantasmal, también parece tenerme fichado a mí, al 'Contenedor C-734'." Caminó un paso más cerca del escritorio, reduciendo la distancia física, aumentando la intensidad.
"Y Cero," continuó, bajando la voz pero no la firmeza, "está justo en el centro de todo esto. Ese símbolo que le implantaron o activaron, esa palabra –'Cargado'– que murmuró... No sabemos qué significa, pero huele a problemas. A problemas de nivel Omega." Hizo una pausa, asegurándose de que Valerius captaba la gravedad.
"Si esta facción interna, o el Culto a través de ella, está interesada en él, si buscan reactivar algo, controlarlo, o simplemente eliminar la 'paradoja' que representa... entonces la prioridad número uno es evitar que la historia de Quimera se repita. No podemos permitir que Cero se convierta de nuevo en un experimento, en un arma o en una víctima. No mientras respiremos." La determinación protectora en su voz era inquebrantable.
Vio que Valerius asentía, la preocupación por las implicaciones sobre Cero (fueran cuales fueran sus motivos finales) claramente visible en su rostro tenso.
"Lo cual nos lleva de vuelta a nosotros, Consejero," dijo Martín, cambiando ligeramente el enfoque, volviéndolo estratégico.
"Usted mismo lo dijo: necesita aliados. Necesita nuestra perspectiva 'anómala' porque las reglas normales ya no aplican. Necesita un equipo capaz de operar en las sombras, fuera de los protocolos que esta facción interna parece conocer y manipular." Hizo un gesto hacia la puerta.
"Mi equipo. Althaea, con sus instintos y su conexión con lo natural que a menudo detecta lo que sus sensores ignoran. Thorian, con su conocimiento profundo de runas y Magitek, capaz de analizar y contrarrestar tecnología arcana. Kora, con su poder caótico y su conocimiento de los bajos fondos donde probablemente se mueven estos secretos." Se señaló a sí mismo.
"Y yo, con esta... habilidad para ver el código subyacente, para detectar las manipulaciones energéticas."
"Somos una unidad extraña, disfuncional, sí. Pero somos leales entre nosotros y hemos demostrado que podemos sobrevivir e incluso tener éxito donde otros, quizás más 'eficientes' según sus métricas, han fallado." Se inclinó ligeramente sobre el escritorio, su mirada encontrando la de Valerius sin vacilar.
"Pero no somos suficientes. No como estamos ahora. Lo vimos en la Fundición Gris: una simple trampa residual y un eco fantasmal nos dejaron expuestos y vulnerables. Imagínese enfrentar a Morthos directamente. O a operativos de élite del Gremio que podrían estar trabajando para esta facción interna." Su voz se volvió más urgente.
"Necesitamos fortalecernos, Consejero. Necesitamos el entrenamiento táctico, el equipamiento avanzado, el conocimiento específico para contrarrestar la Astracita y lo que sea que represente ese símbolo en Cero. Necesitamos los recursos que usted prometió." Su tono se endureció de nuevo.
"Ya no como un favor o una concesión por mi 'buena conducta'. Sino como una necesidad estratégica crítica. Para su propia seguridad. Para la seguridad de Lumina. Para proteger a Cero. Y sí, para nuestra propia supervivencia." Se enderezó, dejando que el peso de su argumento llenara la sala.
"Usted necesita que seamos efectivos. Nosotros necesitamos las herramientas para serlo. La ecuación es simple, Consejero. La amenaza es real, interna y externa. ¿Va a darnos lo que necesitamos para enfrentarla, o va a esperar a que sea demasiado tarde, como pasó con Quimera?" La pregunta quedó flotando, directa, desafiante, pero envuelta en la lógica irrefutable de la situación actual. Martín había expuesto las cartas sobre la mesa, vinculando la supervivencia de todos a la necesidad de fortalecer a su equipo.
La pelota estaba de nuevo en el tejado de Valerius. V. Acuerdo Acelerado, Promesas y un Descubrimiento Aterrador Valerius permaneció en silencio por un largo momento, sus ojos fríos estudiando a Martín, procesando no solo las palabras, sino la determinación y la lógica detrás de ellas. El desafío era claro, pero también lo era la verdad de la situación. Finalmente, asintió lentamente, una decisión tomada.
"Tiene razón, Consultor Vega," admitió Valerius, su tono volviendo a ser el del estratega pragmático.
"La situación ha escalado más allá de las precauciones iniciales. La amenaza interna, sea cual sea su naturaleza exacta, requiere una respuesta... poco ortodoxa. Y su equipo, con sus habilidades únicas y su demostrada capacidad de adaptación, es actualmente mi mejor opción para una fuerza de respuesta rápida y discreta." Se acercó a su terminal de escritorio.
"El acceso a los recursos que solicitó será acelerado. Prioridad Alfa." Tecleó rápidamente.
"He asignado a Kaelen para que coordine directamente con usted y su equipo. Tendrán acceso a los simuladores de combate avanzados del Nivel Épsilon. Solicitaré una consulta con el Inquisidor Silvanus; sus métodos de rastreo y combate contra usuarios de magia oscura podrían ser... instructivos para su unidad, especialmente para usted y la señorita Althaea." Tecleó algo más.
"Thorian tendrá acceso supervisado a los laboratorios de análisis rúnico del Sector Tau y a los materiales confiscados relevantes de Elmsworth y Vorlag. Y para la señorita Kora," una leve sonrisa irónica cruzó sus labios, "asignaré a Maese Borin, nuestro especialista en armamento Magitek más... paciente. Que los ancestros lo amparen." Martín asintió, satisfecho con la rapidez y especificidad de la respuesta. Parecía que Valerius, al menos en esto, iba en serio.
Valerius hizo una pausa, su mirada volviéndose distante por un instante, como si recordara algo desagradable.
"Si esto realmente tiene relación con Quimera... y con Protocolo Omega..." murmuró, su voz apenas audible, cargada de un peso invisible, "entonces los errores del pasado no están enterrados. Creí que había tomado las medidas necesarias para... contenerlos." La frase quedó flotando, ambigua, llena de posibles interpretaciones: ¿culpa, remordimiento, o la fría constatación de un fracaso estratégico pasado? Recuperó la compostura rápidamente.
"En cuanto a mi propia investigación," continuó, su tono volviéndose confidencial, "me encargaré personalmente de la purga de archivos y de rastrear cualquier información sobre 'Protocolo Omega' y 'Niño del Vacío' dentro de los círculos internos. No será rápido, y requerirá la máxima discreción. Hay... sensibilidades políticas y operativas que debo manejar con cuidado." Miró a Martín directamente.
"Les informaré de cualquier hallazgo relevante de inmediato. Confío en su discreción."
"La tendrá, Consejero," aseguró Martín.
"Mientras la confianza sea mutua."
"Bien," dijo Valerius, dando por concluida la reunión.
"Kaelen se pondrá en contacto con ustedes en breve para iniciar la coordinación del entrenamiento. Aprovechen el tiempo. Me temo que lo necesitarán." Martín asintió una última vez.
"Lo haremos." Se dio media vuelta y salió de la oficina, dejando a Valerius solo con sus pensamientos y sus pantallas de datos. La conversación había sido tensa, reveladora y, en cierto modo, exitosa. Había conseguido lo que necesitaba para su equipo, y había confirmado la existencia de una amenaza interna que incluso Valerius temía o desconocía por completo. Una vez que la puerta se cerró tras Martín, la fachada de control de Valerius se desvaneció por un instante.
La confirmación de una purga de archivos Alfa-Negro y la mención de Protocolo Omega lo habían perturbado profundamente. Se acercó a su terminal privado, uno asegurado con múltiples capas de encriptación rúnica y biométrica, independiente de la red principal del Gremio. Sus dedos volaron sobre el teclado holográfico, introduciendo una secuencia de acceso de emergencia de altísimo nivel, una que raramente necesitaba usar. ACCESO A DIRECTORIO DE CONTINGENCIA OMEGA REQUERIDO. AUTORIZACIÓN: ALTO CONSEJERO VERIDIAN.
CÓDIGO: TAU-OMEGA-PRIME. Esperó, el corazón latiéndole un poco más rápido de lo normal. La pantalla parpadeó, verificando las credenciales. ACCESO DENEGADO. AUTORIZACIÓN INSUFICIENTE. Valerius frunció el ceño. Imposible. Su código era el de acceso maestro para ese directorio. Tecleó de nuevo, más despacio, verificando cada símbolo. El mismo resultado. Sintió un sudor frío empezar a formarse en su nuca. Intentó una anulación de emergencia. SOBREESCRIBIR BLOQUEO DE DIRECTORIO OMEGA.
CÓDIGO DE EMERGENCIA ABSOLUTA: VERIDIAN-ALFA-NEGRO-OMEGA. La pantalla parpadeó de nuevo, procesando el comando de máximo nivel. ACCESO DENEGADO. PROTOCOLO OMEGA IRREVERSIBLEMENTE ACTIVO. DIRECTORIO SELLADO POR DIRECTIVA OMEGA SUPERIOR. Un escalofrío recorrió la espalda de Valerius. Directiva Omega Superior. Eso no debería existir. Él era la máxima autoridad en esos protocolos, o eso creía. Alguien había reescrito las reglas. Con manos temblorosas, tecleó un último comando, casi temiendo la respuesta.
CONSULTAR ESTADO ACTUAL: PROTOCOLO OMEGA. La respuesta apareció en la pantalla, breve, críptica y absolutamente aterradora. PROTOCOLO OMEGA: EJECUCIÓN COMPLETADA. SUJETO 'NIÑO DEL VACÍO' (UNIDAD S-000-R): LIBERADO DE CONTENCIÓN PRIMARIA. FASE DE OBSERVACIÓN ACTIVA INICIADA. NUEVOS PARÁMETROS: CARGADOS. Valerius se quedó mirando la pantalla, su rostro pálido como el mármol, la sangre helada en sus venas. Ejecución completada. Liberado de contención. Fase de observación activa. Cargado.
Comprendió con una claridad demoledora que había perdido el control de algo fundamental mucho antes de lo que pensaba. Alguien más había movido ficha, activando un protocolo que él desconocía y poniendo a Cero –y potencialmente a Martín y a todo Lumina– en una fase nueva, desconocida y terriblemente peligrosa. Lentamente, se recostó contra el respaldo de su silla, el reflejo distorsionado de su rostro tenso flotando sobre las ominosas palabras en la pantalla aún encendida.
El aire pareció salírsele de los pulmones en un suspiro silencioso y pesado. Por primera vez en muchos años, el Alto Consejero Veridian no parecía un estratega calculador ni un líder implacable. Solo parecía un hombre muy, muy cansado que acababa de darse cuenta de que alguien le había ganado una partida crucial en un tablero que él ni siquiera sabía que estaba en juego.

Giữ khẩu khí thanh khiết — không văn tục, không phá chính trị.
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