Chương 164: Capítulo 164 - Líneas Base y Puntos de Fractura
404: Realidad no encontrada [Español] · nikcodra · 216 chương · ~52 phút đọc · Tạo 01/09/2026
Sección I: El Analista Residente La primera mañana bajo el supuesto nuevo régimen de "libertad" comenzó con una disonancia casi cómica. El equipo C-734 se reunió en la zona común de la Residencia 7-Alfa, moviéndose con la cautela de animales que han sido liberados de una jaula solo para encontrarse en un corral ligeramente más grande, con el cuidador observando desde el otro lado de la valla. Esperaban instrucciones, órdenes, quizás incluso un silencio prolongado antes de la próxima citación de Valerius.
Lo que encontraron fue a Cero. Estaba sentado exactamente en la misma silla que había ocupado durante gran parte del mes anterior, junto a la mesa del comedor. No había llegado; simplemente estaba allí, como si se hubiera materializado desde las sombras entre un parpadeo y el siguiente. Sostenía una tableta de datos fina y oscura, sus ojos neutros escaneando la pantalla con una concentración impasible. No levantó la vista cuando entraron. Kora se detuvo en seco, con una tostada a medio camino de la boca.
"¿Pero qué carajos? ¿No te habías ido, Muñeco?" Cero levantó la vista, su mirada encontrando la de Kora sin rastro de sorpresa o irritación.
"Mi asignación de supervisión concluyó según lo estipulado," dijo con su calma habitual.
"El Protocolo de Optimización Sistémica Autónoma - Fase Beta, que ustedes aceptaron, ha comenzado. Mi rol actual es el de Analista Residente. Fase Uno: Establecimiento de líneas base y diagnóstico funcional avanzado."
"¿Analista Residente?" gruñó Thorian, sirviéndose un sustituto de café con más fuerza de la necesaria.
"¿Eso significa que vas a seguir pegado a nosotros como una garrapata rúnica, pero sin darnos órdenes?"
"Correcto," confirmó Cero.
"Mi función principal en esta fase es la observación y recopilación de datos no intrusiva en su entorno operativo estándar. La autonomía en sus acciones diarias no será restringida, siempre que no interfieran con los parámetros del protocolo o las directivas del Gremio." Volvió su atención a la tableta. El desayuno transcurrió en un silencio profundamente incómodo.
Intentaron hablar de planes triviales – revisar equipo, organizar el taller improvisado de Thorian, planificar una sesión de entrenamiento físico – pero cada palabra parecía resonar de forma extraña bajo la mirada indirecta pero constante de Cero. Martín podía sentir los ojos del Rango S sobre él, aunque Cero apenas movía la cabeza. Internamente, el Arquitecto zumbaba con un bajo nivel de procesamiento de datos, analizando al analista. Serena intentaba proyectar calma, pero incluso su presencia se sentía tensa.
Kora, incapaz de soportar la quietud, intentó romperla.
"¿Saben qué? Este lugar necesita música. Algo con ruido. ¿Tienen terminales de sonido aquí, o solo sirven para escuchar los pedos de Valerius?" Cero levantó la vista de su tableta por un instante.
"Consulta de funcionalidad de terminal registrada. La Residencia 7-Alfa posee capacidad de reproducción auditiva estándar. Sin embargo, la introducción de estímulos auditivos de alto volumen podría interferir con la recopilación de datos biométricos basales." Su mirada volvió a la pantalla. Kora abrió la boca para replicar, pero la cerró con un chasquido, frustrada por la respuesta clínica. Se limitó a apuñalar su ración con un tenedor.
Thorian, intentando ignorar a Cero, revisaba los planos de un pequeño dispositivo de diagnóstico en su propia tableta. Murmuraba sobre aleaciones y conductividad. Al intentar tomar su taza de café sin mirar, calculó mal la distancia. Sus nudillos golpearon la taza con fuerza, derramando el líquido oscuro y caliente sobre la mesa y chisporroteando sobre un pequeño glifo de calentamiento integrado en la superficie.
"¡Maldición!" exclamó, apartando la mano. Cero ni siquiera levantó la vista esta vez, pero Martín vio sus dedos moverse rápidamente sobre la tableta.
"Incremento de error motor fino en Maestro Ironfist bajo condiciones de estrés ambiental percibido (presencia de observador). Correlación anotada." La voz de Cero era perfectamente neutra. Thorian se puso rojo de ira, pero se mordió la lengua, limitándose a limpiar el desastre con una servilleta con movimientos bruscos. Althaea observaba la escena en silencio, su postura tensa. Intentaba proyectar calma, ser el ancla, pero la mirada analítica de Cero parecía desnudar cada esfuerzo, cada microgesto.
Sentía como si estuviera bajo un microscopio invisible. Martín se obligó a comer, bocado a bocado, concentrándose en la textura insípida de la ración. Sentía la mirada de Cero como un peso físico. Podía notar el ligero aumento de su propio ritmo cardíaco, la tensión en sus hombros que intentaba relajar conscientemente. Sabía que Cero lo estaba registrando todo. Líneas base, había dicho.
Estaban estableciendo el punto de partida midiendo exactamente lo incómodos y disfuncionales que eran bajo su simple, silenciosa y analítica presencia. La "libertad" empezaba a sentirse exactamente como lo que era: otra forma de jaula, solo que esta vez, las barras eran invisibles. Sección II: El Problema y el Patrón Pasaron dos días bajo la constante y silenciosa observación de Cero.
El equipo intentó mantener una apariencia de normalidad – entrenamientos físicos ligeros, revisiones de equipo, análisis de datos fragmentados – pero la tensión era palpable. Sabían que estaban siendo evaluados, cada gesto, cada palabra, cada silencio. Al tercer día, Cero alteró la rutina.
"Solicito la presencia del Equipo C-734 en el área de taller designada," anunció sin preámbulos durante el desayuno, levantándose de su silla habitual.
"Se ha detectado una anomalía en un prototipo recuperado que requiere evaluación y diagnóstico inmediato." Intercambiaron miradas.
"¿Un prototipo recuperado? ¿De dónde?" preguntó Thorian con suspicacia.
"Clasificado Nivel Alfa. Relevante para la investigación de la red de Astracita. Su experiencia combinada en análisis rúnico, ingeniería Magitek y detección de anomalías energéticas es considerada adecuada para esta tarea diagnóstica preliminar," respondió Cero, ya dirigiéndose hacia el taller improvisado que Thorian había montado en una esquina de la residencia.
Encontraron sobre el banco de trabajo un objeto que no estaba allí antes: un dispositivo metálico de aspecto complejo, del tamaño de un balón de fútbol, cubierto de runas intrincadas y con varios cristales oscuros incrustados. Emanaba una leve pero desagradable fluctuación energética, un pulso irregular que crispaba los nervios.
"Prototipo designado XG-7," informó Cero, señalando el objeto con un gesto neutro.
"Presenta una fuga energética inestable y un bucle de retroalimentación rúnica no identificado. Objetivo: diagnosticar la causa raíz y proponer un método de estabilización seguro. Tienen un ciclo estándar (aproximadamente 8 horas) para presentar un informe preliminar." Dicho esto, Cero se retiró a una esquina de la sala, activó su tableta y adoptó su postura de observación impasible. El desafío estaba planteado.
Thorian fue el primero en acercarse, sus ojos de experto brillando con una mezcla de interés técnico y desconfianza. Desplegó sus herramientas de diagnóstico rúnico, murmurando sobre la calidad cuestionable de las soldaduras y la extraña sintaxis de las runas.
"Esto no es diseño estándar del Gremio," afirmó.
"Hay influencias... externas. Posiblemente Nagas, o algo más antiguo." Comenzó a trazar los circuitos rúnicos, intentando aplicar los principios que conocía. Kora se acercó con curiosidad, rodeando el dispositivo.
"¿Fuga energética? ¿Bucle de retroalimentación? Suena a que está a punto de explotar. ¿Y si le damos un golpecito controlado? A veces eso arregla las cosas." Sacó una herramienta que parecía un cruce entre un martillo y un desfibrilador.
"¡No toques nada, criatura caótica!" espetó Thorian sin apartar la vista de sus lecturas.
"¡Esto requiere precisión, no percusión!"
"¡Oye, mis métodos funcionan!" replicó Kora.
"A lo mejor tu 'precisión' lo único que hace es cabrearlo más." Althaea se mantenía a una distancia prudente, concentrándose en la firma energética del objeto.
"La energía es... errática, pero también extrañamente contenida," dijo en voz baja.
"Es como una tormenta en una botella. Y hay algo más... una resonancia emocional débil. Dolor. O miedo." Martín se acercó también, activando su visión de código. Lo que vio fue un desastre. Las líneas de código mágico que formaban las runas y los circuitos energéticos estaban enredadas, superpuestas, con bucles infinitos que se retroalimentaban y generaban picos de energía inestables.
Había fragmentos de código que reconocía vagamente de sus análisis de la Astracita, pero corrompidos, mezclados con una sintaxis rúnica que Thorian luchaba por descifrar. Era un caos programado.
"Thorian tiene razón, no es estándar," dijo Martín.
"El código base es complejo, parece diseñado para canalizar y amplificar algo, pero está lleno de errores lógicos y... parches. Alguien intentó arreglarlo o modificarlo sobre la marcha." Intentó aislar uno de los bucles de retroalimentación, siguiendo el flujo de energía con su percepción.
"¡Lo tengo!" exclamó Thorian de repente.
"Hay una runa de contención principal aquí, pero está sobrecargada. Si podemos desviar parte del flujo a un circuito secundario..." Empezó a ajustar uno de sus dispositivos de diagnóstico para intentar crear un bypass energético.
"¡No, espera!" gritó Kora.
"¡Ese cristal de ahí se está poniendo raro!" Señaló uno de los cristales oscuros, que ahora emitía un brillo rojizo pulsante.
"¡Va a reventar!" Sin esperar respuesta, apuntó su herramienta-martillo y disparó un pulso de energía cinética controlada hacia un punto cercano al cristal, intentando disipar la acumulación. El resultado fue instantáneo y contraproducente. El pulso de Kora, en lugar de disipar, interfirió con el intento de bypass de Thorian y desestabilizó aún más el flujo que Martín estaba analizando.
El brillo rojizo del cristal se intensificó, las fluctuaciones energéticas se dispararon y un agudo chillido resonó desde el dispositivo.
"¡Mierda!" Martín sintió la oleada de energía caótica golpeándolo mentalmente, el ruido blanco en su cabeza aumentando. Vio cómo las líneas de código se retorcían, amenazando con romperse.
"¡Atrás todos!" rugió Thorian, activando un escudo rúnico de emergencia que chisporroteó al recibir el impacto de la energía descontrolada. Althaea reaccionó instintivamente, empujando a Kora fuera de la línea directa de la posible explosión mientras ella misma se preparaba para absorber parte del impacto energético con su propia resistencia natural. El chillido alcanzó su punto máximo y luego, con un ruido sordo y un destello de luz roja, el dispositivo se apagó.
La fuga energética cesó, pero el cristal brillante ahora estaba completamente oscuro y agrietado. El silencio que siguió fue pesado, lleno del olor a ozono y metal recalentado. Desde su esquina, Cero no había movido un músculo. Su rostro seguía impasible, pero sus dedos volaban sobre la tableta.
"Incidente registrado," dijo su voz calma, cortando el silencio tenso.
"Fallo en la colaboración inter-unidad. Diagnóstico inicial: impulsividad de la unidad Kora interfiere con análisis técnico de Maestro Ironfist, sobrecarga sensorial resultante en Consultor Vega impide intervención de control, sobrecarga funcional en unidad Brumak al intentar compensar fallos múltiples. Patrón de disfunción grupal bajo estrés técnico confirmado. Datos guardados." Levantó la vista de la tableta.
"Continúen con el análisis del estado post-incidente del dispositivo." El equipo se quedó helado, mirándose unos a otros y luego al dispositivo humeante. Habían fallado. No solo en diagnosticar el objeto, sino en trabajar juntos. Y Cero lo había registrado todo, cada error, cada reacción, cada patrón de su fracaso colectivo. La Fase Uno del diagnóstico acababa de volverse mucho más personal y mucho más incómoda. Sección III: La Autopsia del Fracaso Nadie se movió durante un largo instante.
El olor acre del ozono y el metal sobrecalentado llenaba el taller improvisado. El dispositivo XG-7 yacía en el banco, ahora silencioso y oscuro, una cicatriz humeante donde antes brillaba el cristal rojo. La tensión entre ellos era casi tan tangible como el humo. Kora apretaba los puños, su mandíbula trabada. Thorian miraba fijamente el dispositivo dañado, su rostro una máscara de frustración técnica y orgullo herido.
Althaea respiraba hondo, intentando centrarse, mientras Martín luchaba por acallar el pitido residual en sus oídos y la sensación de fracaso que le oprimía el pecho.
"Estado post-incidente," repitió Cero desde su esquina, su voz rompiendo la quietud.
"Evalúen el daño y determinen si el diagnóstico original aún es posible." Thorian soltó un gruñido y se acercó con cautela al banco.
"El cristal principal está frito. La runa de contención está sobrecargada y probablemente dañada permanentemente. Sea lo que sea que causara el bucle de retroalimentación, ahora está contenido por... bueno, porque se rompió." Pasó un escáner sobre el objeto.
"Lecturas energéticas residuales mínimas. Diagnóstico original imposible en este estado." Miró a Kora con resentimiento.
"Gracias a cierta intervención impulsiva."
"¡Oye, iba a explotar!" replicó Kora, poniéndose a la defensiva.
"¡Si no hubiera hecho nada, podríamos estar recogiendo tus pedacitos de barba del techo!"
"¡Mi bypass lo habría estabilizado si me hubieras dado medio segundo más!" contraatacó Thorian.
"¡Tu bypass estaba haciendo que el cristal brillara como árbol de Navidad infernal!"
"¡Silencio!" La voz de Martín fue más áspera de lo que pretendía, cortando la discusión. El ruido interno en su cabeza aún no se había calmado del todo.
"Discutir ahora no sirve de nada. El dispositivo está dañado. El diagnóstico falló. Punto."
"Análisis de la dinámica de conflicto post-fallo registrado," intervino Cero, sin levantar la vista de su tableta.
"Tendencia a la asignación de culpa externa en lugar de análisis de causa raíz colaborativa." Eso silenció a Kora y Thorian más eficazmente que la orden de Martín. Ambos se giraron para mirar a Cero con abierta hostilidad.
"Sin embargo," continuó Cero, como si no notara las miradas asesinas, "el incidente proporciona datos valiosos para la Fase Uno. Procederé a la revisión y análisis funcional del evento." Antes de que pudieran protestar, uno de los proyectores holográficos del techo cobró vida, mostrando una imagen tridimensional y nítida de la escena que acababa de ocurrir. Pero no era una simple repetición. This novel's true home is a different platform. Support the author by finding it there.
La grabación comenzó desde que se acercaron al dispositivo XG-7. Superpuesto a la imagen visual, aparecieron gráficos y lecturas en tiempo real.
Vieron sus propios ritmos cardíacos fluctuando en gráficos de líneas: el de Thorian subiendo constantemente por la concentración y la frustración, el de Kora disparándose con cada impulso de actuar, el de Althaea manteniéndose relativamente estable pero con picos agudos cuando intentaba mediar, y el de Martín, errático, subiendo y bajando con cada análisis de código y cada oleada de energía del dispositivo. Luego, Cero aisló el momento en que Thorian comenzó a trabajar en el bypass.
La grabación mostró, con un resaltado de color, cómo la concentración del enano lo aislaba, ignorando una advertencia gestual sutil de Althaea sobre la energía creciente. A continuación, enfocó la decisión impulsiva de Kora. El holograma mostró la trayectoria calculada de su pulso cinético y, simultáneamente, una simulación de cómo habría funcionado el bypass de Thorian si no hubiera sido interrumpido, junto con una proyección de probabilidad (baja, pero no nula) de que el cristal se estabilizara.
La imagen se congeló en el momento del impacto del pulso de Kora, mostrando en rojo las líneas de flujo energético que se desestabilizaron y en azul las contramedidas que Martín intentaba implementar mentalmente, visiblemente sobrecargado e incapaz de reaccionar a tiempo a la interferencia externa. Mostró el escudo de Thorian activándose después del pulso crítico, y a Althaea reaccionando para proteger a Kora en lugar de intentar una contención energética directa.
Cero dejó la imagen congelada un momento, el fracaso de su colaboración diseccionado y expuesto en datos fríos y objetivos. No había juicio en la presentación, solo análisis. Y eso lo hacía peor. Era una autopsia de su disfunción, realizada con la precisión de un cirujano indiferente. Thorian apartó la vista, su rostro enrojecido, murmurando algo sobre "variables imprevistas" y "diseño defectuoso". Kora se cruzó de brazos, mirando al suelo, su habitual desafío reemplazado por una hosca defensa.
Althaea cerró los ojos brevemente, una línea de dolor marcando su frente. Martín sintió una oleada de fría humillación. Ver sus propios fallos, su incapacidad para gestionar el caos externo e interno, expuesto de esa manera... era brutal.
"Análisis preliminar completo," dijo Cero, desactivando el holograma. La sala volvió a quedar en silencio, pero ahora era un silencio cargado de la amarga verdad de su propia incompetencia como equipo.
"Los datos indican patrones recurrentes de falta de comunicación efectiva, priorización de acciones individuales sobre estrategia grupal y gestión subóptima del estrés bajo presión técnica. Estos serán puntos focales para la Fase Dos de optimización." Hizo una pausa.
"Procederemos a la siguiente fase de diagnóstico: evaluación individual." La amenaza implícita flotó en el aire. Si así había sido el análisis de un simple fallo técnico, ¿cómo serían las evaluaciones individuales? La "libertad" de Cero empezaba a sentirse como una vivisección lenta y metódica. Sección IV: El Interrogatorio Clínico Tras el análisis de la grabación, Cero les indicó que volvieran a la sala común, dejando el dispositivo dañado bajo un campo de estasis temporal en el taller. La atmósfera era gélida.
Nadie hablaba. Thorian pulía obsesivamente una herramienta, Kora jugueteaba con una granada desactivada y Althaea miraba por la ventana sellada con una expresión distante. Martín intentaba leer un texto técnico sobre teoría rúnica, pero las palabras se negaban a formar frases coherentes en su mente, eclipsadas por la reciente autopsia de su fracaso.
"Solicito la presencia de la unidad Kora en la sala de conferencias Delta-7 para una sesión individual de clarificación de datos operativos," anunció Cero de repente, su voz cortando el silencio como un bisturí. Kora levantó la cabeza, sorprendida y a la defensiva.
"¿Una qué? ¿Vas a interrogarme, Hojalata?"
"Clarificación de datos," repitió Cero, impasible.
"Necesario para establecer parámetros precisos para su protocolo de optimización individualizado. Duración estimada: 20 minutos estándar." Kora miró a los demás, buscando apoyo o una excusa. Althaea le dio un leve asentimiento de ánimo. Thorian evitó su mirada. Martín simplemente observó, su rostro una máscara neutra. Con un encogimiento de hombros desafiante, Kora se levantó.
"Bueno, vamos a ver qué mierda quieres ahora." Siguió a Cero fuera de la residencia. Veinte minutos después, Kora regresó. Su habitual energía caótica estaba apagada, reemplazada por una palidez inusual y una mirada vidriosa. Se dejó caer en un sofá sin decir palabra, sacó una petaca de algún bolsillo oculto y le dio un largo trago.
"Maestro Ironfist. Su turno," dijo Cero desde la puerta, sin esperar a que preguntaran cómo había ido con Kora. Thorian se levantó con la rigidez de un gólem, ajustándose la túnica, y siguió a Cero con aire de mártir dirigiéndose al cadalso. Regresó veinticinco minutos después, su rostro congestionado de ira contenida. Se dirigió directamente a su taller y el sonido de martillazos metálicos comenzó a resonar casi de inmediato, mucho más fuerte de lo necesario.
"Unidad Brumak," llamó Cero. Althaea respiró hondo, se puso en pie con su gracia habitual pero con una tensión visible en los hombros, y salió. Tardó casi media hora. Cuando volvió, sus ojos ámbar parecían más oscuros, y se sentó en silencio junto a la ventana, trazando patrones invisibles en el cristal con un dedo. Finalmente, le tocó a Martín. La Sala de Conferencias Delta-7 estaba igual de impersonal que antes, pero ahora se sentía como una cámara de interrogatorio.
Cero estaba sentado frente a él, con su tableta activa.
"Consultor Vega," comenzó Cero sin preámbulos.
"Procederemos a clarificar ciertos patrones observados." Martín asintió, preparándose internamente, reforzando el Canal.
"Registro: Durante el incidente con el prototipo XG-7, sus constantes vitales indicaron un nivel de estrés agudo que excedió el umbral esperado para un analista con su nivel de exposición previa a anomalías energéticas. Su intervención fue tardía e ineficaz debido a una aparente sobrecarga sensorial/cognitiva. Pregunta: ¿Cuál es el protocolo interno que usted emplea para gestionar el conflicto entre el análisis lógico de una amenaza externa y la respuesta reactiva de las... entidades energéticas residentes?"
La pregunta era directa, clínica, pero golpeó a Martín como un puñetazo. Cero no sabía del Canal, ni de los nombres, pero había deducido la lucha interna.
"Yo... priorizo la contención y el análisis," respondió Martín, eligiendo sus palabras con cuidado.
"Intento mantener separadas las reacciones instintivas de la evaluación táctica."
"Análisis: La separación es ineficiente y propensa a fallos bajo presión," replicó Cero.
"Los datos sugieren una compartimentación forzada en lugar de una integración funcional. Esto genera latencia en la respuesta y riesgo de desbordamiento." Hizo una pausa.
"Registro: Durante el enfrentamiento con el operativo Karras Vane, usted ejecutó una descarga energética no estándar que resultó en la desintegración parcial de la estructura cognitiva del objetivo. Durante el análisis del sujeto Elmsworth, usted replicó un proceso similar, aunque con mayor control aparente y duración limitada.
Pregunta: ¿Qué parte de su sistema operativo interno percibe como más fundamental para su identidad actual: la capacidad de análisis y procesamiento de datos derivada de su origen," la cabeza de Cero se inclinó mínimamente, "¿o la capacidad de descarga energética destructiva/transmutadora asociada con las anomalías residentes?" Martín sintió un escalofrío. La pregunta era absurda, lógica, y terriblemente personal. ¿Era el programador asustado o la bomba de tiempo andante?
¿El que sufría el caos o el que podía desatarlo?
"Ambas son... parte de lo que soy ahora," dijo finalmente, su voz apenas un susurro.
"Lucho por encontrar un equilibrio."
"El equilibrio es un estado teórico de mínima entropía," contestó Cero.
"La funcionalidad operativa requiere la priorización de subsistemas eficientes. Su sistema presenta una dualidad conflictiva inherente. ¿Qué función priorizaría si la supervivencia del sistema completo dependiera de la desactivación de una?" Martín se quedó sin palabras. La pregunta era hipotética, pero la frialdad con la que Cero planteaba la "desactivación" de una parte de su ser era aterradora. Y entonces lo notó. Un ligero, casi imperceptible, parpadeo en los ojos de Cero.
No un parpadeo normal, sino más bien como un glitch visual, una microinterrupción en su calma insondable. Duró una fracción de segundo, pero Martín, hiperalerta, lo captó. ¿Era una reacción a su respuesta? ¿A la mención de la dualidad, del conflicto interno? ¿O era algo más?
"Análisis de respuesta incompleto," dijo Cero, volviendo a su neutralidad perfecta, aunque quizás un poco más rápido de lo normal.
"Datos registrados. Puede retirarse, Consultor Vega." Martín se levantó, sintiéndose vacío y extrañamente expuesto. Había respondido, pero sentía que Cero había obtenido más información de sus silencios y su reacción que de sus palabras. Y ese glitch... esa pequeña fisura en la fachada perfecta del Rango S... era quizás lo más inquietante de toda la sesión. ¿Estaba Cero simplemente analizando, o estaba resonando de alguna manera con el caos que intentaba diseccionar?
Sección V: La Misión de Campo Apenas veinticuatro horas después de las perturbadoras sesiones individuales, la terminal del Gremio volvió a sonar. Esta vez, no era una convocatoria de Valerius ni una instrucción de Cero, sino una asignación de misión estándar, filtrada a través de los canales habituales para equipos de Rango B.
MISIÓN B-774: FLUCTUACIÓN ENERGÉTICA – SECTOR ACUEDUCTOS INFERIORES (NIVEL GAMMA-3) Objetivo: Investigar origen de lecturas energéticas anómalas intermitentes en el sistema de acueductos de mantenimiento Gamma-3. Posible fuga de conducto Magitek o actividad biológica no registrada. Parámetros: Equipo estándar de Rango B. No se anticipa resistencia hostil significativa. Informe requerido en 12 ciclos estándar. Recompensa: Créditos estándar Gremio + Puntos de Prestigio menores.
Era el tipo de misión rutinaria, casi trivial, que normalmente habrían aceptado sin pensarlo demasiado. Pero después de los diagnósticos de Cero, se sentía diferente. Se sentía como una prueba.
"Acueductos inferiores... Nivel Gamma," refunfuñó Thorian mientras revisaba los detalles.
"Húmedo, oscuro y probablemente lleno de ratas mutantes y moho rúnico. Encantador."
"¿No se anticipa resistencia hostil significativa?" Kora soltó una carcajada sin alegría.
"Eso es lenguaje del Gremio para 'probablemente haya algo asqueroso esperando para comerte la cara, pero si te pasa algo, no es culpa nuestra'." A pesar de su cinismo, empezó a revisar metódicamente su ballesta, asegurándose de que los virotes no explosivos estuvieran cargados.
"Una fuga o actividad biológica," reflexionó Althaea.
"Podría ser cualquier cosa, desde un conducto Magitek agrietado hasta... nidos de Grizmaks." Hizo una mueca. Los Grizmaks eran criaturas subterráneas parecidas a crustáceos grandes, conocidas por su mal genio y sus pinzas capaces de cortar metal delgado. Martín leyó los parámetros, sintiendo una familiar tensión en el pecho. Sabía que Cero estaría monitorizando esto, de alguna manera. Quizás no directamente, pero los informes, las lecturas de sus dispositivos Gremio...
todo formaría parte de su "diagnóstico funcional".
"Es una misión estándar," dijo, intentando proyectar calma.
"Entramos, localizamos la fuente, evaluamos, informamos. Nada que no hayamos hecho antes." Pero la pregunta tácita flotaba en el aire: ¿Podrían hacerlo juntos sin caer en los mismos patrones disfuncionales que Cero había diseccionado tan fríamente? El descenso a los acueductos del Nivel Gamma-3 fue tan desagradable como Thorian había predicho. El aire era pesado, húmedo y olía a agua estancada y descomposición.
Los túneles de mantenimiento, apenas iluminados por glifos lumínicos parpadeantes, estaban cubiertos de una capa resbaladiza de moho verdoso. El sonido constante del goteo de agua y el eco de sus propios pasos creaban una atmósfera opresiva. Thorian lideraba con un escáner, siguiendo las lecturas energéticas anómalas.
"La firma es errática," informó.
"Picos agudos seguidos de silencio. No es una fuga constante. Podría ser biológico." Mientras doblaban una esquina, Kora, que iba en retaguardia, se detuvo de golpe.
"Esperen," siseó.
"¿Oyen eso?" Todos se quedaron quietos. Un leve sonido de raspado, como metal contra piedra, provenía de un túnel lateral oscuro.
"Podría ser la fuente," murmuró Althaea.
"O simplemente ratas."
"Investiguemos con cautela," ordenó Martín.
"Thorian, a la cabeza con el escudo ligero. Althaea, cubre el flanco izquierdo. Kora, retaguardia, pero sin disparar a menos que yo lo ordene." Kora asintió, tensa, su mano ya en el gatillo de la ballesta. El recuerdo de Cero analizando su impulsividad parecía pesar sobre ella. Avanzaron lentamente por el túnel lateral. El sonido de raspado se hizo más fuerte, acompañado ahora por un leve silbido agudo. Al doblar otra curva, la luz de las linternas de sus cascos iluminó la escena.
Un Grizmak, más grande de lo normal, estaba atrapado. Una de sus patas quitinosas estaba enganchada en una rejilla de drenaje metálica medio rota, y forcejeaba frenéticamente para liberarse, sus otras pinzas raspando la piedra y emitiendo el silbido agudo de dolor o frustración. Alrededor de la criatura, el aire chisporroteaba débilmente con la energía anómala que habían estado rastreando.
"Ahí está la fuente," dijo Thorian.
"La criatura está interactuando con algún residuo Magitek en esa rejilla. Probablemente una vieja línea de energía dañada. Su propio campo bioeléctrico está causando las fluctuaciones al intentar liberarse."
"Pobre bicho," murmuró Althaea.
"Solo está asustado y atrapado."
"Y es peligroso," añadió Martín.
"Si nos acercamos, nos atacará por pánico." Miró a Kora.
"¿Alguna idea no letal para distraerlo o inmovilizarlo temporalmente?" Kora pareció dudar por un instante, su instinto gritándole que disparara un virote tranquilizante o algo similar. Pero la orden de Martín y quizás el recuerdo del análisis de Cero la detuvieron.
"Podría... intentar un virote sónico de baja frecuencia," dijo, sorprendiéndose a sí misma.
"Para aturdirlo sin dañarlo mucho. Pero si fallo el cálculo..."
"Demasiado riesgo de que entre en pánico y se haga más daño o nos ataque," intervino Thorian.
"Necesitamos liberar la pata. Podría intentar cortar la rejilla con un soplete rúnico, pero necesitaré tiempo y que la cosa se quede quieta."
"Yo puedo intentar calmarlo," ofreció Althaea.
"Hablarle en voz baja, proyectar calma. Quizás funcione." Martín sopesó las opciones. El análisis lógico del Arquitecto le presentaba probabilidades de éxito y fracaso para cada enfoque. Serena susurraba empatía por la criatura atrapada. El Guardián gruñía ante la amenaza potencial. Gestión de recursos, pensó, recordando la fría terminología de Cero. Coordinación.
"De acuerdo," decidió.
"Althaea, intenta calmarlo. Acércate despacio, usa tu conexión. Thorian, prepárate para cortar la rejilla en cuanto Althaea te dé la señal de que está relativamente tranquilo. Kora, tú cubres a Thorian. Si el Grizmak se vuelve hacia él mientras corta, entonces usas el sónico de baja frecuencia, apuntando lejos de la pata atrapada. Yo vigilaré la energía residual y estaré listo para intervenir si algo sale mal." El plan parecía razonable.
Althaea comenzó a avanzar lentamente, murmurando palabras suaves en una mezcla de Varyan y quizás algo del lenguaje de las bestias. El Grizmak dejó de forcejear un momento, sus múltiples ojos fijos en ella, el silbido bajando de intensidad. Thorian encendió su soplete rúnico con un zumbido bajo. Kora levantó la ballesta, apuntando con una concentración inusual. Todo parecía ir bien hasta que una rata mutante del tamaño de un gato salió corriendo de una tubería cercana, asustada por el ruido del soplete.
Pasó justo delante del Grizmak. El instinto depredador del Grizmak se disparó. Se olvidó de Althaea y se lanzó hacia la rata con una velocidad sorprendente, su pata atrapada tirando violentamente de la rejilla. La rejilla cedió con un chirrido metálico horrible, pero no lo suficiente para liberarlo. El Grizmak chilló de dolor y furia, girándose ahora hacia el grupo, viéndolos como la fuente de su tormento.
"¡Ahora, Kora!" gritó Martín. Kora disparó. El virote sónico impactó en la pared cercana al Grizmak, emitiendo una onda de baja frecuencia que hizo vibrar el aire. El Grizmak se tambaleó, desorientado, pero la proximidad del impacto y su estado de pánico lo enfurecieron aún más. Se lanzó hacia Thorian, que apenas tuvo tiempo de levantar su escudo rúnico. La pinza del Grizmak golpeó el escudo con una fuerza tremenda, haciendo retroceder al enano.
Martín vio la energía caótica alrededor de la criatura aumentar de nuevo. Sin pensarlo, extendió una mano, intentando forzar una barrera de energía pura, canalizando directamente desde... desde donde fuera que viniera su poder ahora. Sintió el tirón familiar, el riesgo de perder el control. Althaea, viendo a Thorian en peligro y a Martín luchando, tomó una decisión. En lugar de intentar calmar de nuevo, saltó hacia adelante, su cuerpo moviéndose con una velocidad bestial.
Esquivó una pinza que buscaba a Martín y golpeó al Grizmak en un punto vulnerable de su caparazón con la fuerza combinada de su puño y su conexión con la tierra bajo sus pies. El golpe no fue letal, pero fue lo suficientemente potente como para hacer que la criatura retrocediera, aturdida. En ese momento de respiro, Thorian, recuperado, usó su soplete con precisión desesperada y cortó el último trozo de metal que aprisionaba la pata del Grizmak.
La criatura, libre pero dolorida y confundida, vaciló un instante y luego se escabulló hacia la oscuridad de otro túnel, desapareciendo. El silencio volvió a caer, roto solo por la respiración agitada del equipo. Habían completado el objetivo, liberado a la criatura y localizado la fuente (residuo Magitek + Grizmak). Pero el plan coordinado se había ido al traste en segundos. Habían reaccionado por instinto: Kora disparando, Thorian defendiendo, Martín intentando controlar, Althaea interviniendo físicamente.
"Bueno," dijo Kora, bajando la ballesta, su voz un poco temblorosa.
"Supongo que eso cuenta como 'resistencia hostil no significativa'." Martín miró a Althaea, que se frotaba los nudillos, y luego a Thorian, que revisaba su escudo abollado. Habían sobrevivido. Habían trabajado juntos, más o menos. Pero había sido un caos reactivo, no una estrategia controlada. Se preguntó qué tipo de "datos" habría registrado Cero de todo aquello. Probablemente, un extenso informe sobre la persistencia de patrones disfuncionales.
El camino hacia la "optimización" iba a ser largo y, sospechaba, lleno de más fracasos como este.

Giữ khẩu khí thanh khiết — không văn tục, không phá chính trị.
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