Chương 168: Capítulo 168 - Ruptura de Parámetros
404: Realidad no encontrada [Español] · nikcodra · 216 chương · ~37 phút đọc · Tạo 01/09/2026
I. El Escenario Imposible La mañana siguiente amaneció con la misma tensión residual que se había convertido en la nueva normalidad en la Residencia 7-Alfa. Los ejercicios de Cero, aunque diseñados para "optimizar", se sentían más como una disección lenta, exponiendo nervios y fricciones que preferirían ignorar. Cuando Cero los convocó a la sala de simulación holográfica, una instalación que no habían usado desde su evaluación inicial al llegar a Lumina, la aprensión era casi un sabor metálico en la boca.
La sala era un espacio amplio y vacío, las paredes cubiertas de emisores holográficos y sensores ambientales. Cero se situó en el centro, junto a una consola de control flotante.
"Iniciamos Módulo 4: Integración Táctica Bajo Fuego Simulado," anunció, su voz resonando ligeramente en el espacio cavernoso.
"Escenario Gamma-7: Extracción de Activo Inestable." El aire frente a ellos parpadeó y se solidificó en una representación tridimensional detallada: un laberinto de túneles de servicio, cámaras de contención agrietadas y laboratorios saqueados, todo ello bajo la iluminación parpadeante de luces de emergencia. La atmósfera virtual era de abandono y peligro latente.
"Objetivo primario," continuó Cero, señalando un punto parpadeante en las profundidades del complejo virtual, "localizar y extraer al individuo designado 'Activo'. Se trata de un antiguo investigador del Gremio con información crítica sobre redes de distribución de tecnología prohibida." Hizo una pausa, y una ficha de datos flotó junto al holograma principal, mostrando un rostro demacrado y de ojos salvajes.
"Informes de inteligencia indican que el Activo presenta inestabilidad mental severa, paranoia y potencial comportamiento hostil. La captura y extracción deben realizarse con mínima confrontación y sin daño permanente al Activo, si es posible." Martín intercambió una mirada con Althaea. Rescatar a un científico loco y potencialmente peligroso en un entorno hostil. Sonaba exactamente al tipo de misión que Valerius les asignaría en la vida real.
"Parámetros de éxito optimizados," prosiguió Cero, y una lista apareció junto al mapa, cada punto un clavo más en el ataúd de sus esperanzas de pasar esto fácilmente: Infiltración: Detección por sistemas de seguridad o patrullas simuladas inferior al 15%. Uso de Fuerza: Aplicación de fuerza letal contra hostiles simulados inferior al 5%. Prioridad: incapacitación no letal. Gestión del Activo: Contención no letal si se vuelve hostil. Extracción sin daño físico significativo.
Comunicación: Adherencia estricta al protocolo de cinco palabras y confirmación obligatoria (Módulo 1). Recursos: Gestión eficiente de munición, energía y equipo médico simulado (Módulo 2). Estrés Individual: Mantenimiento de parámetros biométricos y energéticos por debajo de umbrales críticos predefinidos (Módulo 3).
"El incumplimiento significativo de cualquiera de estos parámetros resultará en una puntuación de eficiencia negativa para la unidad," concluyó Cero.
"Tienen 30 minutos estándar para completar la extracción una vez iniciada la infiltración. Prepárense para la inserción virtual." Kora soltó un silbido bajo.
"Así que: entra sin que te vean, no mates a nadie, no gastes balas, no te estreses, habla como un robot, y saca a un chiflado que probablemente quiera apuñalarte. Y todo en media hora. Pan comido, ¿no?" Su sarcasmo era una fina capa sobre una tensión muy real. Thorian revisaba mentalmente los protocolos, su rostro una máscara de concentración enana.
"¿Hostiles simulados? ¿Qué tipo de resistencia podemos esperar?"
"Datos clasificados," respondió Cero.
"Parte del ejercicio es la adaptación a amenazas imprevistas. La simulación ajustará dinámicamente la dificultad basándose en su rendimiento y adherencia a los protocolos." Traducción: si lo hacemos bien, nos lo pondrá más difícil, pensó Martín con amargura. Miró a su equipo. Vio la determinación tensa en Althaea, la resignación combativa en Thorian, la energía nerviosa y desafiante en Kora. Sabía que intentar seguir las reglas de Cero al pie de la letra en un escenario como este era una receta para el desastre.
Pero desviarse... significaría fallar el "entrenamiento" a ojos de Cero. Era una trampa lógica, un escenario imposible diseñado para medir sus puntos de ruptura.
"Posiciones iniciales," ordenó Cero. El equipo se colocó en las plataformas designadas. La luz de la sala disminuyó, y el holograma del laboratorio abandonado se expandió, envolviéndolos. Sintieron la familiar desorientación de la inmersión virtual.
"Simulación Gamma-7 iniciada," anunció la voz sin emociones de Cero desde algún lugar fuera de su percepción directa.
"Buena suerte... es un parámetro irrelevante, pero la convención social sugiere su uso." El aire virtual olía a humedad y metal oxidado. Estaban dentro. Y el reloj había empezado a correr. II. El Plan Descarrilado El silencio inicial dentro del laboratorio subterráneo virtual era opresivo, roto solo por el goteo lejano de agua y el zumbido bajo de alguna maquinaria olvidada. Se movían con la cautela aprendida en innumerables misiones reales, aunque la naturaleza simulada del entorno añadía una capa de irrealidad.
"Alfa, informa estado," dijo Martín, su voz sonando extrañamente formal al intentar adherirse al protocolo de Cero. Usaban designaciones tácticas simples para la simulación: Alfa (Martín), Bravo (Althaea), Charlie (Thorian), Delta (Kora).
"Bravo, recibido. Sector despejado. Avanzando," respondió Althaea, su voz un susurro controlado.
"Charlie, recibido. Lecturas estructurales estables," informó Thorian, consultando un escáner virtual en su muñeca.
"Delta, recibido. Cubriendo retaguardia. Aburrido," añadió Kora, ganándose un ¡BZZZT! instantáneo del sistema de Cero por la palabra extra y la falta de información útil. Kora maldijo en voz baja. Intentaron aplicar las lecciones forzadas de los módulos anteriores. Martín se esforzaba por dar órdenes concisas, esperando la confirmación antes de continuar. Althaea se movía con una eficiencia silenciosa, señalando posibles puntos de emboscada. Thorian analizaba cada pasillo antes de dar el visto bueno estructural.
Incluso Kora parecía contener su impulso habitual de investigar cada ruido sospechoso con un virote explosivo. Avanzaron por un corredor metálico oxidado, las luces de emergencia parpadeando erráticamente.
"Energía fluctuante, conducto superior," advirtió Martín.
"Recibido," confirmó Thorian.
"Posible riesgo de descarga. Eviten."
"Recibido," dijo Althaea.
"Recibido," masculló Kora. Doblaron una esquina y se encontraron con la primera resistencia: dos drones de seguridad achaparrados y armados con lanzadores de dardos tranquilizantes simulados emergieron de nichos en la pared.
"¡Hostiles! ¡Dos! ¡Sector frontal!" alertó Althaea.
"Recibido," dijo Martín.
"Charlie, escudo frontal. Delta, fuego supresor no letal."
"¡Recibido!" Thorian activó un escudo de energía virtual.
"Recibido. ¡Comiendo tranquilizantes, robots!" Kora levantó su ballesta simulada y disparó dos virotes de pulso electromagnético. ¡BZZZT! (Excedió las cinco palabras). Kora gruñó. Los drones respondieron con una lluvia de dardos que impactaron inofensivamente contra el escudo de Thorian. Los PEM de Kora golpearon a uno de los drones, haciéndolo chisporrotear y caer. El otro esquivó y se reposicionó.
"¡Bravo, flanquea por la derecha!" ordenó Martín.
"Recibido. Moviéndome," confirmó Althaea, deslizándose hacia la cobertura de unas cajas metálicas. Mientras Althaea flanqueaba, el segundo dron lanzó una granada de humo simulada. El pasillo se llenó de una niebla virtual densa.
"¡Visibilidad cero!" gritó Kora. ¡BZZZT!
"¡Recibido! ¡Visibilidad nula!" corrigió Kora, frustrada.
"Charlie, mantén escudo. Bravo, ¿posición?" preguntó Martín, intentando penetrar el humo con su visión de código (que en la simulación era menos fiable). Silencio.
"Bravo, ¿informe de posición?" repitió Martín, sintiendo una punzada de ansiedad.
"Recibido," llegó finalmente la voz de Althaea, tensa.
"Encontré... al Activo. Aquí. En el humo."
"¿Estado del Activo?" preguntó Martín.
"Recibido. Agitado. Paranoico. Tiene... un detonador." La situación acababa de escalar exponencialmente. El humo empezó a disiparse lentamente, revelando a Althaea agachada cerca del científico virtual, que sostenía un dispositivo parpadeante con manos temblorosas, sus ojos salvajes moviéndose entre Althaea y la oscuridad. El dron restante seguía activo, buscando un blanco.
"Activo localizado. Amenaza adicional," dijo Martín.
"Delta, neutraliza dron restante. Rápido."
"¡Recibido! ¡A la orden, Jefecito!" Kora apuntó a través del humo residual. ¡BZZZT!
"¡RECIBIDO!" gritó Kora y disparó otro PEM. El dron cayó.
"Charlie, baja escudo parcial," indicó Martín.
"Necesitamos hablar con el Activo."
"Recibido," dijo Thorian, reduciendo la barrera.
"Tranquilo," dijo Althaea suavemente al científico virtual.
"Somos del Gremio. Venimos a ayudarte."
"¡Mentira!" chilló el Activo.
"¡Vienen a silenciarme! ¡Sé lo que hicieron! ¡Lo sé TODO!" Agitó el detonador.
"¡Un paso más y volamos todos!" El plan de sigilo y contención no letal se estaba desintegrando a cada segundo. La comunicación regulada era imposible en esta situación. Los niveles de estrés, Martín lo sentía en sí mismo y lo intuía en los demás, estaban subiendo peligrosamente. El escenario imposible de Cero estaba cumpliendo su propósito: llevarlos al punto de ruptura del protocolo. El caos apenas acababa de empezar. III. Sinergia en el Caos"¡Nadie se mueva!"
ordenó Martín, su voz tensa, abandonando por completo el protocolo de cinco palabras. El ¡BZZZT! resultante fue ignorado por todos. La situación había superado las reglas artificiales de Cero.
"Althaea, mantén la calma, sigue hablando con él. Thorian, análisis estructural rápido, ¿hay alguna salida alternativa o punto débil cerca?"
"Recibido," murmuró Thorian, sus ojos virtuales escaneando las paredes y el techo en la interfaz táctica.
"Hay un conducto de ventilación grande sobre nosotros, pero parece sellado. Y la estructura general es inestable por aquí, una explosión..."
"¡No dije explosión!" interrumpió Martín.
"¡Él lo sabe todo!" gritaba el Activo, sus ojos inyectados en sangre fijos en Althaea.
"¡El Proyecto Quimera! ¡La Astracita! ¡La red de Vorlag! ¡Valerius lo sabía!" Blandió el detonador.
"¡No me llevarán!" This book is hosted on another platform. Read the official version and support the author's work. El nombre "Proyecto Quimera" golpeó a Kora como una descarga física. Se quedó helada por un instante, su rostro perdiendo color. Luego, una furia fría reemplazó al shock.
"¿Quimera?" siseó, su voz peligrosamente baja. Olvidó al Activo, olvidó la misión. Su mirada se clavó en el científico loco con una intensidad asesina.
"¡Delta, control!" advirtió Martín, viendo la peligrosa deriva de Kora.
"¡Silencio!" chilló el Activo.
"¡Voy a volar este maldito lugar!" Apretó un botón en el detonador. Una serie de luces rojas comenzaron a parpadear en varios puntos del pasillo y las salas adyacentes: cargas de demolición simuladas. Un contador apareció en el aire virtual: 60 segundos.
"¡Mierda! ¡Tiene bombas!" gritó Kora, volviendo a la realidad inmediata.
"¡No podemos desactivarlas todas a tiempo!" analizó Thorian rápidamente.
"¡Y si intentamos quitarle el detonador, podría activarlas!" Estaban atrapados. El plan optimizado de Cero no contemplaba científicos locos con detonadores y traumas desencadenados. Fue Althaea quien rompió el impasse. Su mirada se cruzó con la de Thorian, una comunicación silenciosa forjada en innumerables situaciones desesperadas.
"¡Thorian! ¡Conducto de ventilación! ¡Ahora!" No era una sugerencia, era una orden nacida de la pura necesidad. Thorian la miró, vio la determinación en sus ojos, el caos a su alrededor, y por primera vez desde que conocía a Cero, la lógica enana tradicional cedió ante la urgencia del momento. No cuestionó, no pidió análisis.
"¡Recibido! ¡Kora, carga hueca! ¡Rejilla superior, patrón de corte en 'X'!" Kora reaccionó al instante, el entrenamiento táctico y la improvisación caótica fusionándose. Cambió el tipo de virote en su ballesta con una velocidad asombrosa.
"¡Recibido! ¡Patrón 'X'! ¡Fuego en la madriguera!" Disparó cuatro veces, los virotes impactando con precisión en las esquinas de la rejilla de ventilación sobre ellos.
"¡Ahora, Martín!" gritó Althaea.
"¡Necesitamos una distracción! ¡Algo que lo paralice!" Martín sintió la presión interna llegar a un punto crítico. El contador bajaba: 45 segundos. El Activo reía maniáticamente. El Guardián rugía, sintiendo el peligro extremo. El Arquitecto calculaba probabilidades de supervivencia decrecientes. El Canal era un torbellino. <Guardián, > pensó Martín, desesperado. <Necesito fuerza. ¡Ahora! Para detenerlo. Sin matarlo. > Una sensación de negociación fría y furiosa le recorrió. <CONTROL. CINCO SEGUNDOS. MÍO.
> No tres. Cinco. Una eternidad. El contador marcaba 40 segundos. Althaea preparaba un gancho de escalada. Thorian apuntaba un dispositivo rúnico a la rejilla debilitada. Kora recargaba. No había opción. <Acepto, > cedió Martín. Sintió como si una compuerta reventara dentro de él. No fue una explosión caótica, sino una oleada controlada, fría y roja. Extendió una mano hacia el Activo. No lanzó energía física, sino pura intención dominante, la furia territorial primigenia del Guardián enfocada y proyectada.
El aire alrededor del científico pareció espesarse. La risa del Activo se cortó en un gemido ahogado. Sus ojos se abrieron con un terror absoluto, no de dolor físico, sino de algo más profundo, más antiguo. Se quedó paralizado, temblando, el detonador olvidado en su mano crispada.
"¡Ahora, Thorian!" gritó Althaea. Thorian disparó un pulso de energía resonante desde su dispositivo. Las cargas huecas de Kora habían debilitado la estructura; el pulso de Thorian hizo que la rejilla saltara limpiamente hacia adentro con un golpe metálico.
"¡Delta, asegura al Activo!" ordenó Althaea mientras lanzaba el gancho hacia la abertura. Kora, saliendo de su propio shock al ver la reacción del Activo ante Martín, se abalanzó sobre el científico paralizado, le arrebató el detonador y lo inmovilizó con precintos virtuales.
"¡Bravo, arriba! ¡Charlie, después! ¡Alfa, cúbrenos!" Althaea comenzó a ascender rápidamente por el cable. Martín sintió el control del Guardián retroceder justo a los cinco segundos, dejándolo jadeante, con un sabor a sangre y ozono en la boca, pero consciente. Vio a Althaea desaparecer por la abertura, seguida por Thorian.
"¡Delta, sube al Activo!" Kora, con una fuerza sorprendente, prácticamente lanzó al científico incapacitado hacia la abertura, donde Thorian lo agarró. Luego, Kora trepó ella misma.
"¡Alfa, ahora!" llamó Althaea desde arriba. Martín miró el contador: 15 segundos. Se impulsó hacia el cable y comenzó a subir justo cuando las luces rojas de las bombas parpadeaban con furia final. Llegó a la abertura y se dejó caer en el conducto de ventilación oscuro y polvoriento junto a los demás mientras, debajo de ellos, una serie de explosiones simuladas sacudían la estructura virtual, haciendo llover escombros holográficos. Estaban a salvo. Habían rescatado al Activo (más o menos). Habían sobrevivido.
Pero lo habían hecho rompiendo todas las reglas, recurriendo a la improvisación desesperada, a planes locos aceptados sin dudar, y a un poder oscuro y aterrador que Martín apenas empezaba a comprender... o a temer. La sinergia había nacido del caos, no de la optimización. IV. Éxito Paradójico y el Sistema Roto El zumbido bajo de la sala de simulación los devolvió a la realidad. El holograma del laboratorio destruido se disipó, dejando tras de sí el espacio vacío y las plataformas donde habían comenzado.
Estaban física y mentalmente agotados, cubiertos de un sudor frío virtual que tardaba en desaparecer. Althaea ayudaba a Kora a quitarse el polvo imaginario, Thorian revisaba sus herramientas como si buscara daños reales, y Martín intentaba disimular el temblor residual en sus manos, el eco del poder del Guardián todavía resonando en sus venas. Habían "ganado". Habían extraído al Activo (un muñeco de datos ahora desactivado y tirado virtualmente en el suelo) y habían sobrevivido a la cuenta atrás.
Pero la sensación no era de victoria. Era de haber sobrevivido a un accidente de tren provocado por ellos mismos. Se giraron hacia la consola de control donde Cero había estado observando. El Rango S estaba allí, inmóvil, su rostro vuelto hacia la pantalla principal de análisis de datos. Esperaban la reprimenda inmediata, la lista fría y detallada de cada protocolo violado, cada parámetro excedido, cada fallo en la comunicación y la eficiencia. Pero Cero permanecía en silencio.
Un silencio que se prolongó por cinco segundos. Diez. Quince. Para una entidad que procesaba información a velocidades sobrehumanas, era una eternidad desconcertante. Finalmente, intentó proyectar el análisis post-misión. La pantalla principal cobró vida, pero en lugar de los gráficos ordenados y los porcentajes claros de los días anteriores, lo que apareció fue un caos visual. Gráficos de "Adherencia al Protocolo Comunicacional" mostraban una caída en picado hasta casi el 0%.
"Eficiencia en Gestión de Recursos" estaba en números rojos profundos.
"Niveles de Estrés Individual" eran picos irregulares que superaban todos los umbrales de seguridad definidos.
"Uso de Fuerza No Letal" era una estadística casi inexistente comparada con la "Aplicación de Tácticas de Contingencia No Estándar" (un eufemismo para la explosión de Kora y la descarga de Martín). Y junto a todo ese desastre de datos de proceso, en la esquina superior derecha, parpadeaba en un verde brillante y casi insultante: OBJETIVO PRIMARIO (EXTRACCIÓN ACTIVO): CUMPLIDO. SUPERVIVENCIA UNIDAD C-734: 100%. TIEMPO DE MISIÓN: 28 MINUTOS, 47 SEGUNDOS (DENTRO DE PARÁMETROS).
Las dos realidades – el proceso fallido y el resultado exitoso – coexistían en la pantalla, una contradicción flagrante a la lógica operativa que Cero representaba. La pantalla parpadeó de nuevo. Por una fracción de segundo, la imagen de la Unidad B-412, destrozada en su última misión, se superpuso a los datos del equipo C-734. Luego, apareció una cascada de líneas de código rúnico que no pertenecían a la simulación, sino que parecían... internas, fragmentadas, con múltiples errores de sintaxis resaltados en rojo.
Luego, volvió a los datos contradictorios del equipo. Cero intentó hablar. Un leve zumbido estático salió de sus labios antes de que pudiera formar palabras. Lo intentó de nuevo.
"¿Proceso... anómalo..." murmuró, su voz sonando extrañamente plana, casi forzada.
"... resultó en... éxito? Datos... inconsistentes..." Su mirada, normalmente fija y penetrante, parecía desenfocada, saltando entre los datos del proceso y los del resultado en la pantalla, como si su procesador interno estuviera atrapado en un bucle infinito.
"Paradoja detectada... Variables no cuantificadas... Estrategia basada en... caos... funcional?" Su mano derecha, que descansaba sobre la consola, comenzó a temblar. Un temblor fino, casi imperceptible, pero inconfundible en su quietud habitual. Intentó levantar la mano para señalar algo en la pantalla, quizás para iniciar un diagnóstico más profundo, pero el movimiento fue torpe, descoordinado. Y entonces, ocurrió.
La tableta de datos que siempre llevaba consigo, que parecía una extensión de sí mismo, se le resbaló de los dedos. Cayó al suelo de la sala de simulación con un golpe seco, plástico y metálico, un sonido absurdamente mundano y a la vez cataclísmico en ese contexto. El equipo C-734 se quedó helado. Ver a Cero, la personificación de la lógica fría y el control absoluto, dejar caer su herramienta principal, su interfaz con el mundo de los datos, fue como ver a una montaña desmoronarse. Kora ahogó una risa nerviosa.
Los ojos de Thorian se abrieron con una incredulidad total. Althaea dio un paso instintivo hacia atrás. Martín sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Habían roto algo. No solo las reglas de la simulación. Habían roto algo en Cero. V. Recalibración Interna El sonido de la tableta al golpear el suelo pareció resonar en la sala de simulación mucho más tiempo del debido. Cero se quedó mirando el objeto caído, su rostro todavía una máscara, pero sus ojos fijos en él con una intensidad vacía.
El temblor en su mano había cesado, pero ahora todo su cuerpo parecía extrañamente rígido, como un autómata al borde de un fallo sistémico. Lentamente, con un movimiento que carecía de su fluidez habitual, Cero se inclinó y recogió la tableta. La examinó brevemente, como si verificara daños físicos, aunque era evidente que el impacto real había sido interno. Sus dedos rozaron la pantalla, que seguía mostrando el parpadeo errático de datos contradictorios y código corrupto.
"Datos..." murmuró de nuevo, la palabra sonando hueca, distante.
"... corruptos." Hizo una pausa, y esta vez no parecía una pausa para procesar, sino para buscar una palabra que su sistema no encontraba.
"Paradoja... sistémica... irresoluble bajo parámetros actuales." Levantó la vista, pero su mirada no se encontró con la de ninguno de ellos. Parecía mirar a través de ellos, hacia algo lejano o interno.
"Requiere... diagnóstico interno prioritario." Tragó saliva, un gesto sorprendentemente humano y fuera de lugar.
"Recalibración." Sin otra palabra, sin una orden, sin el habitual "Fin del módulo" o "Pueden retirarse", Cero se giró sobre sus talones. Su movimiento fue rápido, casi una huida, pero manteniendo una fachada de control precario. Salió de la sala de simulación, sus pasos silenciosos perdiéndose por el corredor exterior, dejando tras de sí un silencio atronador y a cuatro individuos completamente desconcertados.
Se quedaron allí, en medio de la sala vacía, el olor residual a ozono virtual mezclándose con la tensión palpable. El holograma de la misión fallida/exitosa parpadeó una última vez y se apagó, sumiéndolos de nuevo en la iluminación neutra de la sala.
"¿Qué... qué carajo acaba de pasar?" Kora fue la primera en hablar, su voz ronca, despojada de su sarcasmo habitual. Miró a los demás, buscando una explicación que no existía. Thorian se acarició la barba, su ceño fruncido en una confusión profunda.
"Rompió... Su lógica no pudo procesar el resultado. El éxito a través del caos... es una variable que su sistema no contempla." Había asombro en su voz, pero también una sombra de inquietud. Si la lógica pura podía romperse así... ¿qué significaba eso para sus propias creaciones rúnicas?
"Vimos... una falla," dijo Althaea en voz baja, su mirada todavía fija en la puerta por la que Cero había desaparecido.
"No solo en los datos. En él." Martín asintió, sintiendo un frío que no tenía que ver con la temperatura de la sala. Habían presenciado algo fundamental. Habían introducido una paradoja en la máquina. Habían tenido éxito según los términos de la misión, pero habían fracasado estrepitosamente según los parámetros de Cero. Y al hacerlo, habían provocado un error en el propio Cero. Se miraron unos a otros. Estaban solos.
Sin supervisor, sin analista, sin la presencia constante que, aunque opresiva, les había dado una extraña estructura en las últimas semanas. ¿Qué significaba esta "recalibración interna"? ¿Volvería Cero? ¿Y cómo sería si lo hacía? ¿O acaso Valerius intervendría ahora que su herramienta de análisis parecía defectuosa? Una cosa era segura: el experimento había tomado un giro inesperado. Ya no eran solo ellos los que estaban siendo desmontados y analizados.
El sistema que los evaluaba acababa de mostrar su propia y profunda fractura. Y en ese momento de incertidumbre compartida, de victoria caótica y de ver caer al gigante lógico, quizás, solo quizás, el Equipo C-734 se sintió, por primera vez desde que estaban juntos, un poco menos roto. O al menos, no más roto que la máquina que se suponía debía arreglarlos.

Giữ khẩu khí thanh khiết — không văn tục, không phá chính trị.
Nhập môn