Chương 190: Capítulo 190 - Ecos en el Código
404: Realidad no encontrada [Español] · nikcodra · 216 chương · ~39 phút đọc · Tạo 01/09/2026
I. La Calma Rota y la Obsesión Naciente Regresaron a la Residencia 7-Alfa envueltos en un silencio espeso, muy diferente a la camaradería forzada o al agotamiento compartido de misiones anteriores. El aire olía todavía débilmente a ozono quemado y metal oxidado, un recuerdo sensorial del Distrito de la Fundición Gris, pero la verdadera carga que traían consigo era invisible y mucho más pesada. Se dispersaron casi de inmediato, cada uno buscando su propio espacio para procesar lo ocurrido.
Kora desapareció en su habitación, probablemente para desmontar y volver a montar alguna de sus armas como forma de terapia mecánica. Thorian se dirigió directamente a su terminal de datos, murmurando sobre "firmas energéticas residuales inconsistentes" y "protocolos de seguridad arcaicos". Althaea guio a Cero, que seguía extrañamente silencioso y pasivo tras el incidente del cristal, hacia el área común, quizás con la intención de ofrecerle algo de comer o simplemente vigilarlo de cerca.
Croko, sintiendo la tensión general, se limitó a seguirlos y tumbarse pesadamente en su rincón favorito del sofá, observando con sus ojos reptilianos inteligentes. Martín se quedó de pie en medio de la sala por un momento, sintiendo los ecos de la misión vibrar bajo su piel. La imagen del símbolo parpadeante en el aura de Cero se repetía en su mente como un glitch visual persistente. Las palabras del eco fantasmal resonaban: Unidad Cero... Protocolo Omega... Niño del Vacío... Contenedor C-siete...
Y la última palabra murmurada por Cero en el elevador: Cargado. Mierda. Habían ido a calibrar una simple anomalía energética y habían vuelto con un misterio que olía a conspiración, a secretos enterrados del Gremio y a un peligro directamente relacionado con la naturaleza misma de Cero y, potencialmente, con la suya propia. Se dejó caer en una silla, ignorando el papeleo mental que representaba el informe "editado" que tendrían que presentar a Valerius. Eso podía esperar.
Lo que no podía esperar era entender qué demonios significaba todo aquello. ¿Qué era ese símbolo? ¿Qué implicaba que Cero fuera reconocido por alguien ligado a Vorlag o Elmsworth? ¿Y qué significaba "Cargado"? Althaea, que había estado observándolo desde el otro lado de la sala mientras ofrecía a Cero un trozo de fruta (que el niño aceptó mecánicamente), se acercó. Su presencia era tranquila, pero sus ojos ambarinos reflejaban la misma preocupación que él sentía.
"No has dicho nada sobre el informe que debemos presentar," comentó suavemente, sentándose en la silla frente a él. Martín levantó la vista, sacudiendo la cabeza como para despejar las telarañas.
"El informe es lo de menos ahora, Althaea. Podemos inventar cualquier cosa sobre un generador defectuoso." Su mirada se desvió instintivamente hacia Cero, que mordisqueaba la fruta sin apartar la vista de un punto indefinido en la pared. Althaea siguió su mirada y suspiró suavemente.
"Entonces lo diré yo," dijo, su voz aún más baja.
"Estás pensando en Cero. Y en ese símbolo que viste. Otra vez." No era una acusación, sino una constatación tranquila, la de alguien que lo conocía demasiado bien. Martín asintió, sin molestarse en negarlo.
"Y en 'Protocolo Omega'. Y en 'Niño del Vacío'. Y en por qué un eco fantasmal de hace décadas reconoce a un niño que se supone que no debería existir en esta forma." Se frotó los ojos, sintiendo el inicio de un dolor de cabeza familiar.
"Algo muy gordo se nos escapa, Althaea. Algo que Valerius sabe y no nos ha contado. Algo relacionado con Quimera, con Cero... y quizás conmigo." La obsesión comenzaba a arraigar, una necesidad imperiosa de entender, de conectar los puntos antes de que fuera demasiado tarde. El Culto, Morthos, la Astracita... todo parecía converger de alguna manera en los secretos oscuros del pasado del Gremio y en las dos anomalías sentadas en esa misma sala: él mismo y el niño silencioso que comía fruta con la mirada perdida.
Su prioridad acababa de cambiar drásticamente. Necesitaba respuestas. Y las necesitaba ya. II. Primer Intento de Análisis La necesidad de respuestas era una picazón bajo la piel, una urgencia que eclipsaba el cansancio de la misión y la tensión residual. Martín sabía que los archivos del Gremio probablemente serían un callejón sin salida, al menos por ahora. Las entidades internas eran una opción, pero quería intentar algo primero, usar su propia habilidad única, la que lo definía en este mundo.
Quería ver el símbolo de nuevo, analizarlo él mismo. Esperó una oportunidad. Llegó más tarde, cuando Cero, habiendo terminado su fruta, se sentó en el suelo cerca de donde Croko dormitaba, y sacó su tableta de datos. Comenzó a trazar patrones geométricos complejos en la pantalla con un dedo pequeño, absorto en su propio mundo silencioso. Martín se acercó con sigilo, sentándose en el suelo a una distancia prudente para no alarmarlo.
Althaea, desde el otro lado de la sala, lo observaba con discreción, probablemente adivinando sus intenciones. Cerró los ojos por un instante, calmando su respiración, y luego los abrió, activando su visión de código. El mundo familiar de líneas energéticas y estructuras subyacentes se superpuso a la realidad física.
Vio el flujo constante de energía ambiental de la residencia, las complejas runas integradas en las paredes por Thorian para privacidad, el aura cálida y terrenal de Althaea, la firma energética masiva y perezosa de Croko... y luego, enfocó en Cero. La firma del niño era... extraña. Siempre lo había sido. Una mezcla de energía biológica débil pero estable, superpuesta a una matriz de código lógico increíblemente densa y compleja, el legado del reformateo. Pero ahora había algo más. Allí estaba. El símbolo.
No era parte integral del código de Cero, ni una runa física grabada. Era como... un parche de software malicioso adherido a su sistema operativo, o un tatuaje energético superpuesto a su aura. Parpadeaba con una luz débil pero persistente, de un color que no encajaba del todo en el espectro habitual de la magia que conocía, quizás un violeta oscuro o un gris metálico.
Martín intentó enfocar su visión, acercándose mentalmente para "leer" la estructura del símbolo, para descomponerlo en sus componentes básicos como haría con un hechizo o un circuito rúnico. Pero algo extraño sucedió. A medida que intentaba enfocar, la visión de código en esa área específica pareció...
"desenfocarse". Como si mirara a través de agua turbia o intentara leer texto en un monitor con píxeles muertos justo en el centro. El símbolo se resistía al análisis directo. Frunció el ceño, intensificando su concentración. Intentó abordarlo desde diferentes "ángulos" mentales, buscando patrones, repeticiones, alguna lógica subyacente. Pero el código alrededor del símbolo también reaccionaba de forma anómala.
Las líneas de energía cercanas parecían ralentizarse, parpadear erráticamente, incluso "deslizarse" fuera de su campo de visión mental, como si algo estuviera activamente repeliendo u ocultando la estructura del símbolo. Era una defensa pasiva, pero increíblemente efectiva. Martín sintió una oleada de frustración mezclada con una creciente inquietud. <Nunca pensé que el código... pudiera evitarme así, > pensó, la realización enfriándolo. <Que hubiera algo que simplemente no quiere ser leído.
Esto no es un fallo del sistema... es algo ajeno. Algo añadido. > Intentó forzar la visión, empujar a través de la interferencia, pero solo consiguió que el símbolo parpadeara con más intensidad por un instante antes de volver a su estado esquivo. Era como intentar agarrar humo. Podía verlo, sabía que estaba allí, pero no podía analizar su composición, su función, su propósito. Se retiró mentalmente, el esfuerzo dejándolo con un ligero dolor de cabeza y una sensación de impotencia.
Su habilidad más poderosa, su única ventaja real en este mundo, tenía límites. Y este símbolo, este eco del pasado adherido a Cero, estaba claramente más allá de su capacidad actual de comprensión. Miró al niño, que seguía absorto en su tableta, ajeno al escrutinio invisible al que acababa de ser sometido. La frustración de Martín se mezcló con una creciente preocupación. Si no podía entender qué era esa marca, ¿cómo podría saber si era peligrosa? ¿Cómo podría proteger a Cero de ella? Necesitaba otra vía.
Necesitaba información externa. Los archivos. Tenía que intentarlo, aunque las probabilidades estuvieran en su contra. III. Buscando en los Archivos La frustración por el símbolo esquivo actuó como un catalizador. Si no podía obtener respuestas directamente de Cero o de su código anómalo, tendría que buscar en la fuente más obvia y, probablemente, la más obstruida: los archivos del Alto Gremio.
Se levantó y fue en busca de Thorian, encontrándolo en su taller improvisado, rodeado de hologramas de runas complejas y piezas de metal recién trabajadas.
"Thorian, necesito tu ayuda," dijo Martín sin preámbulos. El enano levantó la vista de un intrincado esquema de circuito rúnico, sus pobladas cejas enarcadas.
"¿Más problemas con el brazo nuevo? ¿O el lagarto ha decidido que mi cama es más cómoda que el sofá?"
"Ni lo uno ni lo otro," replicó Martín.
"Necesito acceder a los archivos del Gremio. Específicamente, a cualquier cosa relacionada con 'Protocolo Omega', 'Niño del Vacío' o el 'Proyecto Quimera'." Mencionó los términos que el eco fantasmal había pronunciado. Thorian dejó su estilete holográfico y se cruzó de brazos, su expresión volviéndose sombría.
"Estás pescando en aguas muy profundas y muy turbias, chico. Esos no son términos que se usen a la ligera en los círculos del Gremio.
'Quimera' ya sabes que está enterrado bajo siete llaves y clasificaciones Alfa. Los otros...
'Omega' suele referirse a protocolos de contención final, de tierra quemada. Y 'Niño del Vacío'..." Se encogió de hombros.
"Suena a algo salido de las leyendas más oscuras o de los delirios de un mago loco."
"Lo sé. Pero el eco que oímos en la fundición los mencionó en relación a Cero. Y necesito saber qué significan," insistió Martín.
"Valerius nos prometió acceso a información relevante como parte del trato. Veamos si cumple." Thorian suspiró, un sonido como de fuelles viejos.
"Cumplirá hasta donde le convenga, muchacho. Pero está bien. Intentémoslo. Necesitamos respuestas tanto como tú." Se dirigieron al terminal principal de la residencia, el que supuestamente les daba acceso a los niveles Beta y algunos Gamma de la red de archivos del Gremio. Pasaron las siguientes horas sumergidos en la frustrante tarea de navegar por la intrincada y deliberadamente obtusa interfaz de la base de datos. Buscaron "Protocolo Omega".
Resultados: Cientos de entradas irrelevantes sobre protocolos de seguridad estándar, manuales de evacuación y procedimientos de cierre de instalaciones menores. Ninguna mención a un protocolo de contención final o relacionado con proyectos específicos. This story originates from Royal Road. Ensure the author gets the support they deserve by reading it there. Buscaron "Niño del Vacío". Resultado: "Término no encontrado en índices no clasificados. Posible referencia a folklore arcaico o textos heréticos.
Consulte al Departamento de Antigüedades Arcanas (Requiere Nivel Alfa)." Buscaron "Proyecto Quimera" de nuevo. Los mismos resultados que antes: un puñado de menciones públicas sobre su "discontinuación por inviabilidad ética y presupuestaria", y luego, muros de clasificación Nivel Alfa-Negro que bloqueaban cualquier acceso ulterior. Intentaron refinar las búsquedas, cruzando referencias con "Unidad 0", "Vorlag", "Elmsworth", "Astracita".
Thorian aplicó algunos de sus trucos de hackeo rúnico, intentando eludir los cortafuegos de bajo nivel o buscando metadatos ocultos. Consiguieron algunos fragmentos más: referencias a "incidentes de contención clasificados" en fechas que coincidían vagamente con lo que Valerius había contado sobre el cierre de Quimera, menciones a "sujetos experimentales con firmas energéticas anómalas", informes sobre "fluctuaciones entrópicas" en sectores relacionados con la investigación de la Astracita...
pero todo era vago, desconectado, lleno de jerga burocrática diseñada para ocultar más que para informar. Fue Thorian quien encontró la anomalía más interesante, o quizás la más frustrante. Un registro de mantenimiento de servidores de datos antiguos mostraba una purga masiva de archivos relacionados con varios proyectos clasificados, incluyendo uno con un código alfanumérico que podría haber sido Quimera. La purga había sido autorizada por una "Autoridad Alfa".
Lo significativo era la fecha: era reciente, apenas unas semanas después de que ellos hubieran regresado de la misión de Elmsworth y Martín hubiera confrontado a Valerius.
"Mira esto, chico," dijo Thorian, señalando la entrada en la pantalla holográfica.
"Alguien ha estado limpiando los trapos sucios. Y no hace mucho." Martín apretó los dientes. Valerius. O alguien bajo sus órdenes. Había prometido sinceridad, pero claramente seguía ocultando información crucial, borrando las huellas del pasado. En un último intento desesperado, buscaron el fragmento de log que Thorian había encontrado antes, el que mencionaba a 'V'.
"... sujetos restantes neutralizados. Datos Omega salvados. Informe remitido a V... [DATOS CORRUPTOS]. Fin de sesión Gamma-7. Delta no respondió."
"¿V?" murmuró Thorian.
"¿Valerius? ¿Vorlag? ¿Vane, quizás?" Kora, que se había acercado a mirar por encima de sus hombros con aburrimiento, soltó un resoplido.
"¿La 'V'? No pierdan el tiempo. Si fuera Valerius, no quedaría ni este fragmento corrupto. Ese tipo nunca deja pruebas escritas. Solo amenazas con firma verbal y una sonrisa que te hiela los huesos hasta en verano." Su cinismo, nacido de la experiencia en los bajos fondos y tratos con figuras de poder turbias, era extrañamente convincente. Quizás no era Valerius directamente... pero alguien con autoridad Alfa había estado allí. Y la letra 'V' seguía siendo una incógnita inquietante.
Se recostaron en sus sillas, rodeados de hologramas de datos bloqueados y fragmentos inútiles. Los archivos del Gremio eran un laberinto diseñado para perderse, no para encontrar respuestas. La frustración de Martín era palpable, una energía oscura que burbujeaba en su interior. Si el Gremio no iba a darle las respuestas, tendría que buscarlas en otro lado. Dentro de sí mismo. Era hora de interrogar a sus propios fantasmas internos. IV. Interrogatorio Interno La frustración era un sabor amargo en la boca de Martín.
Los archivos eran un muro. Valerius, un enigma envuelto en capas de diplomacia y ocultación. Le quedaba un último recurso, uno que odiaba usar pero que se había vuelto necesario: sumergirse de nuevo en el complejo ecosistema de su propia mente y presionar a sus inquilinos para obtener respuestas. Se retiró a la tranquilidad relativa de su habitación, se sentó en el suelo y entró en estado de meditación. El paisaje mental lo recibió con su calma ahora habitual, pero Martín no buscaba paz. Buscaba información.
Abrió el Canal, esta vez no de forma general, sino dirigiéndose específicamente a la presencia fría y lógica del Arquitecto. <Arquitecto. Necesito acceso a datos específicos. > Su tono mental era directo, sin rodeos. <Consulta recibida. Especifique parámetros de búsqueda, > respondió la entidad con su habitual neutralidad. <Protocolo Omega. Niño del Vacío. Términos mencionados por el eco residual en la Fundición Gris.
Correlacionar con Proyecto Quimera, Unidad 0 y cualquier dato relevante pre-reformateo que conserves. > Hubo una pausa, más larga de lo habitual, como si el Arquitecto estuviera consultando índices profundamente enterrados o sorteando bloqueos internos. <Datos asociados a 'Protocolo Omega' clasificados Nivel Alfa-Negro por directivas superiores pre-reformateo. Acceso restringido.
Funcionalidad inferida: Protocolo de contingencia extrema para neutralización o contención final de amenazas existenciales de origen anómalo. > Otra pausa. <'Niño del Vacío'. Designación no estándar. No presente en bases de datos operativas accesibles. Posible referencia a teorías cosmológicas especulativas sobre puntos de entropía energética negativa o singularidades dimensionales. > Martín sintió la familiar oleada de frustración ante las evasivas lógicas. <Evasivas insuficientes, Arquitecto.
El eco reconoció a Cero usando esos términos. ¿Tienes o no tienes información relevante sobre su origen o ese protocolo? > Presionó, enfocando su voluntad a través del Canal. El frío característico del Arquitecto pareció fluctuar por un instante, como si una computación compleja estuviera ocurriendo. <El término 'Vacío'... > empezó el Arquitecto, y Martín sintió un cambio sutil, una especie de... resonancia en la fría lógica. <... resuena.
Muestra correlaciones significativas con modelos teóricos sobre entropía energética final. Y, > aquí la pausa fue cargada, <... con las propiedades energéticas observadas en la anomalía clasificada como 'Astracita'. > Martín contuvo la respiración mental. Astracita. Vacío. <Adicionalmente, > continuó el Arquitecto, y Martín sintió una nueva capa de algo que casi podría describirse como...
introspección fría, <mi propia matriz residual pre-reformateo, los fragmentos recuperados del sistema original clasificado como 'Génesis', contienen signaturas energéticas compatibles con dichas teorías del Vacío y con los patrones de la Astracita. > Silencio. <La designación 'Niño del Vacío' para la Unidad S-000, considerando su origen en el Proyecto Quimera y su actual estado anómalo... es lógicamente... intrigante. Requiere correlación y análisis adicional. > La implicación era monumental.
Cero, el Arquitecto (o su versión original 'Génesis'), la Astracita... todos conectados por el concepto del 'Vacío'. Martín sintió un vértigo súbito, no físico, sino conceptual. La sensación de piezas de un rompecabezas cósmico encajando de forma aterradora. <He estado caminando al borde de esto... de este Vacío... todo el tiempo. Sin saberlo. ¿Soy yo también... parte de eso? > La presencia cálida de Serena se manifestó suavemente a su lado en el Canal.
<No todos los espejos reflejan el rostro que esperamos ver, Martín, > proyectó con una calma teñida de tristeza. <A veces, solo reflejan... lo que otros vieron, o temieron, primero. Lo que yace en las sombras de la creación misma. > La reflexión de Serena, tan enigmática como profunda, lo dejó temblando internamente. <¿Y si temían con razón? > pensó, una duda fría instalándose en su núcleo. Se volvió hacia Serena. <¿Y el símbolo? ¿El que vi en Cero? ¿Sabes algo?
> <Lo siento, corazón, > respondió ella con genuino pesar. <Percibí su firma energética. Es... antigua. Muy antigua. Y ajena. No resuena con nada que conozca de este mundo, ni con las energías del Gremio, ni siquiera con la corrupción directa de la Astracita que sentí en Morthos. Es... otra cosa. Y se siente... adherida a Cero, no como parte de él. Ten cuidado, Martín. Hay secretos enterrados que es mejor no desenterrar sin estar preparado. > Frustrado, hizo un último intento.
Abrió una conexión mínima con el Guardián. <Guardián. Esa energía del símbolo. ¿La reconoces? ¿Te recuerda a algo? ¿La Marca de Sombra? > La respuesta fue un gruñido bajo y hostil, una oleada de rechazo visceral. <¡Oscuridad ajena! ¡Fría! ¡Equivocada! ¡No como la Marca! ¡Diferente! ¡Peligro! > No era información útil, pero confirmaba la advertencia de Serena. Era algo desconocido y peligroso. Cerró los canales con las entidades, sintiéndose más confundido y alarmado que antes.
Tenía una conexión –Vacío, Astracita, Cero, Arquitecto– pero ninguna respuesta clara. Solo la certeza de que Cero llevaba una marca antigua y peligrosa, y que el Gremio ocultaba secretos relacionados con el origen de todo ello. La necesidad de confrontar a Valerius ya no era solo una opción, era una necesidad imperiosa. V. Determinación Nacida de la Frustración Martín salió de su meditación sintiendo el peso del callejón sin salida.
Había tirado de todos los hilos a su alcance: su propia visión de código, los archivos restringidos del Gremio, incluso las profundidades de su propia mente fracturada. Y el resultado era el mismo: muros de silencio, información corrupta, evasivas lógicas y advertencias crípticas. El símbolo en Cero seguía siendo un enigma indescifrable. Los términos "Protocolo Omega" y "Niño del Vacío" eran fantasmas en los registros.
Y la conexión recién descubierta entre el Vacío, la Astracita, Cero y su propio Arquitecto interno era una revelación tan vasta y aterradora que apenas podía empezar a procesarla. Una oleada de frustración lo recorrió, caliente y amarga. Estaba harto de los secretos, de las manipulaciones, de ser un peón en un juego cuyas reglas ni siquiera conocía.
Había aceptado la "sociedad" de Valerius, la promesa de sinceridad, pero la purga de archivos reciente y las evasivas del Arquitecto (quien, a pesar de su estado, probablemente aún seguía directivas de clasificación pre-reformateo) demostraban que la verdad completa seguía oculta. Se levantó y caminó hasta la sala común.
Althaea estaba allí, repasando unos mapas estelares antiguos en una pantalla holográfica –una de sus nuevas áreas de interés desde que habían empezado a discutir sobre la posible naturaleza extra-dimensional de algunas anomalías. Levantó la vista cuando él entró, percibiendo su agitación.
"¿Nada?" preguntó suavemente. Martín negó con la cabeza.
"Muros. Evasivas. Y más preguntas." Suspiró, pasándose una mano por el pelo.
"El Arquitecto conectó el término 'Vacío' con la Astracita y con... bueno, con su propio origen. Y Serena dice que el símbolo en Cero es antiguo, ajeno y peligroso. Pero nadie sabe, o nadie quiere decir, qué es exactamente." Compartió su frustración con Althaea, la sensación de estar dando vueltas en círculos mientras una amenaza desconocida se cernía sobre Cero.
Mientras hablaba, su mirada se posó en el niño, que ahora estaba sentado en el suelo cerca de Croko, intentando enseñarle al lagarto a apilar unos bloques de construcción que Thorian le había fabricado (Croko, previsiblemente, estaba más interesado en masticarlos). Y al verlo así, tan pequeño, tan ajeno al peligro que parecía llevar adherido a su esencia, algo hizo clic en la mente de Martín. La frustración dio paso a una emoción diferente, más fría y mucho más afilada: determinación.
No importaba si el símbolo era un eco, un parásito energético o una bomba de tiempo psíquica. No importaba si Cero era originalmente una IA, un experimento fallido o algo completamente distinto. Lo que importaba era lo que veía ahora: un niño asustado y confundido que había sufrido lo indecible y que ahora estaba bajo su protección. Por un instante, la duda lo asaltó de nuevo, la misma que había sentido en la Cámara Omega-7. ¿Estaba viendo realmente al niño?
¿O solo un cascarón, un contenedor biológico con una carga peligrosa e inestable dentro, marcada por ese símbolo esquivo que se negaba a ser leído? Sacudió la cabeza con fuerza, rechazando el pensamiento con una voluntad férrea. No. Ya había tomado esa decisión. No. Es un niño ahora. Lo que sea que le hayan hecho, lo que sea que lleve dentro... es un niño. Esa elección, esa perspectiva, era su ancla moral en medio de la locura.
Había activado instintivamente su visión de código al mirar a Cero, buscando de nuevo el símbolo parpadeante... pero la cerró de golpe. Un acto consciente, deliberado. Cerró el ojo del código. No por miedo a lo que pudiera encontrar esta vez. Por respeto. Por una elección consciente. Porque seguir hurgando en el código de Cero como si fuera una máquina defectuosa era precisamente lo que le habían hecho en Quimera. Lo que importaba en ese instante no era lo que podía ver, sino lo que debía cuidar.
Cero, en ese momento, era un niño que necesitaba protección, no un experimento que analizar. No otra maldita arma envuelta en piel. Esa decisión lo aclaró todo. La investigación podía esperar. El análisis del símbolo podía esperar. Lo que no podía esperar era la confrontación con el hombre que tenía las llaves de ese pasado oscuro. Se volvió hacia Althaea, su mirada endurecida por una nueva resolución protectora.
"Se acabaron las búsquedas a ciegas," dijo, su voz tranquila pero llena de una determinación fría.
"Sé lo que tengo que hacer ahora." Althaea lo miró, reconociendo el cambio en él.
"¿Qué?"
"Voy a hablar con Valerius," respondió Martín.
"Voy a exigir respuestas. Sobre Quimera, sobre Omega, sobre el 'Niño del Vacío'. Y voy a dejarle muy claro que Cero está bajo nuestra protección. Que no permitiré que le pase nada parecido a lo que le hicieron antes. Cueste lo que cueste." La frustración se había ido, reemplazada por un propósito claro y afilado. Proteger a Cero. Descubrir la verdad. Y enfrentar a Valerius Veridian, no como un peón asustado, sino como un igual que exigía respuestas.
La partida de ajedrez continuaba, pero Martín acababa de decidir cuál sería su próximo movimiento.

Giữ khẩu khí thanh khiết — không văn tục, không phá chính trị.
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