Chương 157: Capítulo 157 - El Supervisor Inesperado
404: Realidad no encontrada [Español] · nikcodra · 216 chương · ~44 phút đọc · Tạo 01/09/2026
Sección I: La Guarida de los Leones El viaje a través de los niveles superiores y restringidos de Lumina fue silencioso y rápido. Esta vez, no hubo necesidad de la convocatoria vocal de Martín; Kaelen los esperaba puntualmente en la puerta de la Residencia 7-Alfa, y un transporte privado del Gremio los llevó por rutas internas directamente a la misma área de alta seguridad donde habían interrogado a Elmsworth. La eficiencia era impecable, casi robótica, y de alguna manera, eso la hacía más inquietante.
Cuando las puertas de la sala de reuniones –o quizás era una sala de consejo diferente, más formal, pero igualmente austera y tecnológicamente avanzada– se abrieron, Martín sintió la familiar oleada de poder concentrado. No era la energía caótica y desesperada de Elmsworth, ni siquiera la furia contenida del Guardián. Era el peso tranquilo y aplastante de la autoridad establecida, de la experiencia acumulada durante siglos, de la capacidad latente para desatar una destrucción calculada.
Valerius Veridian estaba al frente, detrás de una larga mesa de conferencias de metal pulido y cristal oscuro, su rostro tan impasible como siempre. Y a sus lados, sentados o de pie en una formación semicircular que parecía casual pero sin duda era estratégicamente intimidante, estaban ellos. Los cinco Maestros de Rango S. Los leones del Gremio. Kael'Thar, el Ancestro enano, parecía tallado en granito, sus brazos cruzados sobre el pecho, su barba trenzada inmóvil.
Maestra Miriel Voidgazer, la ilusionista élfica, estaba recostada elegantemente en su asiento, sus ojos violetas sin pupila barriendo al grupo recién llegado con una curiosidad distante y analítica. El Sargento Roric 'El Muro', el humano corpulento, estaba de pie, rígido como una estatua, su hostilidad hacia Martín una presencia casi física en la sala.
El Inquisidor Silvanus, también humano pero con una túnica oscura que contrastaba con la armadura de Roric, observaba con una calma judicial, sus dedos tamborileando suavemente sobre la mesa. Y Cero… Cero estaba sentado ligeramente apartado, su juventud contrastando con la vejez palpable de Kael'Thar y la frialdad intemporal de Miriel, su expresión serena, casi ausente, pero sus ojos poseían una profundidad que parecía abarcarlo todo. Martín sintió la tensión instantánea en sus compañeros.
Un gruñido casi inaudible vibró en el pecho de Thorian. Althaea se enderezó sutilmente, su mano rozando un arma oculta bajo su ropa de cuero. Kora adoptó su característica postura desafiante, una sonrisa burlona apenas dibujada en sus labios, aunque sus ojos (ambos) estaban alerta. Él, sin embargo, se sorprendió de su propia calma relativa. No era ausencia de miedo –el respeto por el poder reunido en esa sala era una constante–, pero el pánico, la sensación de ser un ratón acorralado, no estaba allí como antes.
El Canal, aunque silencioso en ese momento por su orden, le daba una extraña sensación de… espacio interior. Y las entidades, aunque peligrosas, eran ahora parte de su arsenal táctico, no solo amenazas internas. Mientras Kaelen los anunciaba formalmente y se retiraba cerrando la puerta tras ellos, Martín activó una fracción mínima del Canal, solo para el análisis. «Análisis de posturas dominantes, » informó el Arquitecto casi instantáneamente. «Roric: Agresión contenida, 78. 3%. Kael'Thar: Rigidez defensiva, 65.
1%. Miriel: Neutralidad analítica, 91. 7%. Silvanus: Evaluación pragmática, 82. 4%. Valerius: Tensión subyacente en microexpresiones faciales (mandíbula apretada, parpadeo mínimo), 43. 8%. Cero: Línea base anómala, patrones biométricos y energéticos fuera de espectro conocido, ilegible. » «Valerius está tenso, corazón, » añadió Serena suavemente, su percepción captando el subtexto emocional. «Más de lo habitual. No creo que sea solo por ti o por el informe. Hay algo más…
algo que teme que representes, o que Elmsworth haya desatado, y que aún no comprenden. » Martín procesó la información, una doble capa de análisis lógico y empático superpuesta a su propia observación. Miró a los Rango S, a Valerius. Por un instante fugaz, una idea irónica cruzó su mente:"... y me pregunto si alguno de ellos siente que yo los estoy analizando ahora. Si notan la diferencia. Probablemente no. Demasiado acostumbrados a ser los depredadores, a ser los que observan desde arriba."
La idea de invertir los papeles, aunque fuera solo en su cabeza, le arrancó una mínima sonrisa interna. Respiró hondo, anclándose en el presente, y dirigió una mirada rápida pero tranquilizadora a su equipo. Un leve asentimiento. Estamos juntos en esto. Luego, se adelantó un paso, listo para presentar su informe a la guarida de los leones. La calma externa era una máscara cuidadosamente mantenida, pero por dentro, el sistema estaba alerta, las entidades en espera, y él, el anfitrión fracturado, estaba al mando.
Por ahora. Sección II: Informe Fragmentado, Reacciones y Sarcasmo Diplomático"Lord Valerius, Maestros," comenzó Martín, su voz firme y clara, proyectándose en el silencio tenso de la sala. Decidió tomar la iniciativa antes de que se la quitaran.
"Hemos procesado la información extraída del sujeto Elmsworth. Como anticipamos, la integridad de los datos está… comprometida. La corrupción por la Astracita y el propio estado mental del sujeto dificultan un análisis completo." Hizo una señal a Thorian, quien activó un pequeño proyector rúnico que colocó sobre la mesa. Imágenes parpadeantes y fragmentadas de textos antiguos, diagramas arcanos y secuencias de glifos inestables llenaron el aire sobre la superficie pulida.
"Sin embargo," continuó Martín, "hemos logrado aislar varios puntos de interés crítico." Señaló una sección de la proyección que mostraba rutas comerciales y nombres en clave.
"Confirmamos la existencia de una red de suministro de Astracita operando dentro e incluso fuera de Lumina. Elmsworth actuaba como nodo de investigación y posible refinamiento, pero no era la fuente principal. Hemos identificado varios alias y localizaciones potenciales que requieren investigación urgente. Vorlag, el usurero, parece ser un intermediario clave en esta red." Un murmullo bajo recorrió a los Rango S ante la mención de una red activa dentro de la ciudad. Silvanus anotó algo rápidamente en su tablilla.
"Además," prosiguió Martín, señalando otra sección con diagramas de contención modificados, "Elmsworth no solo estudiaba la Astracita, intentaba crear… conexiones. Protocolos rúnicos alterados, diseñados para enlazar energéticamente fuentes de poder anómalo. Creemos que buscaba crear o forzar una resonancia." Aquí, la Maestra Miriel se inclinó ligeramente hacia adelante, sus ojos violetas fijos en los diagramas con interés clínico.
"Y finalmente," dijo Martín, su voz bajando un poco, eligiendo sus palabras con cuidado, "encontramos referencias fragmentadas y muy corruptas a lo que él denominaba 'nexos inestables' y un identificador recurrente: 'Sujeto K-7'. También hay menciones a 'frecuencias de eco' y 'resonancias simpáticas fallidas'." Hizo una pausa, dejando que la implicación calara.
"La naturaleza exacta de estos 'nexos' no está clara, pero el contexto sugiere… individuos. Individuos con una afinidad o conexión particular con energías anómalas. Como Elmsworth. O," se encontró con la mirada de Valerius directamente, "como yo." La admisión fue audaz, una forma de poner las cartas sobre la mesa y controlar la narrativa sobre su propia condición. Valerius mantuvo su expresión impasible, pero sus ojos grises se entrecerraron mínimamente.
Roric bufó, claramente escéptico ante la vaguedad de la información sobre los "nexos". Kael'Thar se acarició la barba pensativamente. Cero seguía observando en silencio.
"Información fragmentada, ciertamente," dijo Valerius finalmente, su voz suave pero cortante.
"Pero potencialmente valiosa. El Gremio investigará estas pistas de inmediato." Luego, su tono cambió, adquiriendo ese matiz de ironía condescendiente.
"Aprecio su… refrescante honestidad al incluirse en la categoría de 'nexo inestable', Consultor Vega. Una autoconciencia admirable." Hizo una pausa, su mirada endureciéndose ligeramente.
"Aunque hubiéramos apreciado un método de comunicación más… tradicional para solicitar esta audiencia. Como una solicitud escrita formal. O, en su defecto," sus labios apenas se curvaron, "un grito menos sonicamente optimizado para la acústica del Nivel Alfa. Kaelen casi necesita un estabilizador rúnico para los oídos." Martín sintió la pulla, pero no retrocedió. Devolvió la sonrisa tensa.
"Consideré brevemente una paloma mensajera, Lord Valerius," replicó, su tono igualmente seco.
"O quizás señales de humo a través del sistema de ventilación. Pero Kaelen no me facilitó el número de su ventana para apuntar." Un músculo casi imperceptible tembló en la mandíbula de Kaelen, que permanecía estoico cerca de la puerta. Thorian soltó un gruñido ahogado que podría haber sido una risa o una protesta. Kora sonrió abiertamente. Valerius ignoró la respuesta.
"Esperamos un informe completo y detallado con todos los fragmentos recuperados, por corruptos que estén, en las próximas seis horas," dijo, volviendo al tono oficial. El intercambio de sarcasmo había terminado. Por ahora. Sección III: La Propuesta de Valerius Una vez que los fragmentos del informe de Elmsworth quedaron flotando en la proyección rúnica, un tema agotado por el momento, Valerius Veridian cambió sutilmente su postura. Se reclinó ligeramente en su asiento, sus dedos entrelazados sobre la mesa pulida.
La eficiencia con la que había despachado el asunto del informe desapareció, reemplazada por una intensidad enfocada y personal dirigida enteramente hacia Martín. Los Rango S, como si siguieran una señal invisible, también ajustaron sus posiciones, su atención colectiva convergiendo en él. La temperatura de la sala pareció bajar un par de grados.
"Ahora, Consultor Vega," comenzó Valerius, su voz suave pero penetrante, cortando el breve silencio.
"Hablemos de la pieza central de este… intrincado rompecabezas. Hablemos de usted." Hizo una pausa deliberada, dejando que el peso de esa afirmación se asentara.
"Kaelen me ha mantenido informado de su recuperación tras el… lamentable incidente durante el interrogatorio de Elmsworth." Sus ojos grises lo escanearon de arriba abajo, una evaluación clínica que iba más allá de lo superficial.
"Y debo decir que, externamente al menos, parece haber recuperado una notable… compostura. Más que la última vez que tuvimos el placer de su compañía en un entorno de observación." Martín sintió la necesidad de activar el Canal, de pedir a Serena un análisis de la emoción subyacente o al Arquitecto un cálculo de la probabilidad de engaño en el tono de Valerius, pero se resistió. Quería enfrentar esto con sus propios recursos primero, probar los límites de su nueva estabilidad interna.
Mantuvo la calma, aunque sintió un sudor frío formarse en su nuca mental.
"¿Cómo se encuentra realmente, Consultor?" insistió Valerius, la pregunta flotando en el aire con una genuina (o perfectamente simulada) preocupación que Martín sabía que era una herramienta más en su arsenal diplomático.
"Mejorando, Lord Valerius," respondió Martín, manteniendo su voz estable, eligiendo la evasión calculada.
"Fue una sobrecarga, como determinaron sus expertos. El descanso era necesario. Ahora… la cabeza está más despejada." Intentó proyectar una confianza que no sentía del todo. Valerius tamborileó con los dedos sobre la mesa, una consideración silenciosa.
"Una cabeza despejada es un activo valioso, ciertamente," concedió, aunque sus ojos no perdieron ni un ápice de su intensidad escrutadora.
"Su estabilidad mental, Consultor Vega, parece, de hecho, haber mejorado... considerablemente desde su llegada a Lumina." El comentario casual sonó como una confirmación de vigilancia constante. Valerius sonrió levemente, una sonrisa que no llegó a sus ojos.
"Pero," añadió, y el tono cambió, volviéndose más duro, más oficial, "permítame ser franco. El hecho de que pueda pensar con más claridad ahora, de que haya encontrado alguna forma de… gestionar su tormenta interna, no implica que nosotros, como Gremio responsable de la seguridad de esta ciudad y potencialmente de regiones enteras, tengamos intención de dejarle sin una observación... dedicada y experta." La palabra "dedicada" resonó con la promesa de una vigilancia ineludible.
"Lo que presenciamos en esa sala de observación," continuó Valerius, su voz adquiriendo el peso de una decisión ya tomada, "la canalización de esa energía fría, entrópica, capaz de desmantelar una mente como la de Elmsworth… fue una demostración de poder en una escala que rara vez se ve, y ciertamente, rara vez se controla." Su mirada barrió a los Rango S, buscando y recibiendo asentimientos implícitos.
"Sumado a su naturaleza ya confirmada como 'nexo' –un imán o catalizador para energías anómalas– y su historial documentado de episodios de inestabilidad bajo coacción…" Se inclinó hacia adelante ligeramente.
"El Consejo Superior ha deliberado extensamente, Consultor. Hemos sopesado el innegable valor de su perspectiva única y la información que puede proporcionar contra el riesgo igualmente innegable que representa su condición." Did you know this story is from Royal Road? Read the official version for free and support the author. Martín sintió que el estómago se le encogía. Sabía hacia dónde iba esto.
Las entidades dentro de él reaccionaron al unísono: la alarma empática de Serena, el gruñido territorial del Guardián, la fría alerta analítica del Arquitecto calculando probabilidades de contención. Sus compañeros también lo sintieron; vio la tensión endurecer los hombros de Althaea, la mano de Thorian apretar la mesa, la sonrisa de Kora desaparecer por completo.
"Hemos llegado a una conclusión unánime," declaró Valerius finalmente, su voz sellando la decisión.
"Consideramos que su presencia continuada en Lumina, sin una supervisión adecuada, representa un riesgo inaceptable. Sin embargo, también reconocemos su potencial como activo." Hizo una pausa dramática.
"Por ello, y como medida que equilibra tanto la necesidad de seguridad como la oportunidad de colaboración, se ha decidido asignar, de forma temporal pero indefinida, a uno de nuestros Maestros de Rango S," –hizo un gesto hacia los cinco presentes– "para que resida con usted y su equipo en la Residencia 7-Alfa." Presentó la noticia con la calma de quien anuncia una nueva política de asignación de recursos, pero el impacto en la sala fue el de una bomba de relojería activada.
"Este Maestro," concluyó Valerius, ignorando las expresiones tensas del equipo de Martín, "actuará como su enlace directo con el Consejo, estará disponible para ofrecer apoyo y guía avanzada en el manejo de sus habilidades si usted lo solicita o si determinamos que la situación lo requiere, y facilitará, por supuesto, una observación continua y colaborativa de su progreso, su estabilidad y el desarrollo futuro de sus… talentos únicos." Apoyo. Guía. Colaboración.
Palabras cuidadosamente elegidas que no lograban ocultar la realidad: era un guardián. Un supervisor. Un agente del Gremio incrustado en su equipo, en su vida, con autoridad de Rango S. La soga invisible que Valerius había estado tejiendo alrededor de Martín desde su llegada a Lumina acababa de apretarse considerablemente. Sección IV: La Negociación Audaz Un silencio espeso y cargado siguió a la declaración de Valerius. La propuesta –o más bien, la decisión impuesta– quedó flotando en el aire como una sentencia.
Martín sintió las miradas de sus compañeros clavadas en él, esperando su reacción. Esperando, probablemente, una explosión de ira, una negativa rotunda, la misma clase de desafío que había mostrado antes a Kaelen. Podía sentir la tensión protectora emanando de Althaea, el gruñido contenido de Thorian, la hostilidad eléctrica que Kora dirigía ahora hacia los Rango S. Estaban listos para apoyarlo, para luchar contra la imposición. Pero Martín permaneció en silencio por un largo momento, procesando.
La idea de tener a uno de ellos –uno de los leones del Gremio, uno de los seres más poderosos y potencialmente peligrosos del mundo conocido– viviendo con ellos, observando cada uno de sus movimientos, cada tic nervioso, cada momento de distracción causado por el ruido interno… era nauseabunda. Era una invasión. Era la confirmación de que seguía siendo un espécimen, una anomalía bajo el microscopio. Sin embargo… ¿cuál era la alternativa? Negarse implicaría un conflicto directo.
Valerius no había presentado esto como una opción negociable. Era una decisión del Consejo. Rechazarla significaría ser clasificado como una amenaza incontrolable. Y eso llevaría a la contención forzada, a la separación del equipo que tanto había temido Valerius mencionar, o a algo mucho peor. La imagen de una mesa de operaciones, de Maestra Miriel y sus "soluciones más limpias", cruzó fugazmente por su mente. «Análisis de escenarios, » intervino fríamente el Arquitecto en su cabeza, sin que se lo pidiera.
«Rechazo directo: Probabilidad de contención forzada > 85%. Probabilidad de terminación del huésped > 50%. Aceptación bajo condiciones: Probabilidad de mantener autonomía relativa del equipo: 45%. Probabilidad de obtener datos sobre operaciones internas del Gremio a través del supervisor asignado: 38%. Riesgo de detección de protocolos internos del huésped (Canal): 62%. » «¡LUCHA! » rugió el Guardián. «¡No te dejes enjaular de nuevo! ¡Muerde la mano que te encadena!
» «Es una situación difícil, corazón, » susurró Serena. «Pero quizás… quizás haya una forma de navegarla. De encontrar un espacio. No tienes que aceptarlo sin más. » Martín respiró hondo, silenciando el coro interno con un esfuerzo de voluntad. La conclusión era clara: la confrontación directa era un suicidio. La aceptación pasiva era una rendición. Quedaba una opción: la negociación audaz. Aceptar la premisa, pero intentar controlar los términos.
Era una apuesta arriesgada, pero era la única que le dejaba algo de agencia. Para sorpresa de todos en la sala, especialmente de su propio equipo, Martín inclinó la cabeza lentamente.
"Entiendo," dijo, su voz sorprendentemente tranquila, aunque sus manos, ocultas bajo la mesa, estaban apretadas en puños.
"Entiendo la lógica detrás de su decisión, Lord Valerius. Dada la… singularidad de mi situación, una supervisión experta podría ser… prudente." Vio un destello de sorpresa genuina en los ojos de Valerius, rápidamente enmascarado. Los Rango S también parecieron desconcertados por su aparente sumisión.
"Acepto la propuesta del Consejo," continuó Martín, manteniendo el tono calmado y razonable.
"Sin embargo, para que esta 'observación colaborativa' sea verdaderamente efectiva y no genere fricciones innecesarias que podrían, irónicamente, incrementar mi inestabilidad…" Hizo una pausa, eligiendo sus palabras con cuidado.
"... propongo dos condiciones para asegurar el éxito de esta iniciativa." Ahora sí, la sorpresa era palpable. Valerius arqueó una ceja.
"Primero," dijo Martín, "dado que la dinámica de mi equipo es… particular, y mi propia estabilidad depende en gran medida de la confianza y la compatibilidad, creo que es fundamental que sea yo quien elija cuál de los distinguidos Maestros presentes será nuestro… invitado y supervisor." La audacia de la condición hizo que Roric soltara un bufido de incredulidad. Kael'Thar frunció aún más el ceño.
"Segundo," continuó Martín, sin dejarse intimidar, "para establecer un marco claro y evitar una supervisión indefinida que podría generar resentimiento o complacencia, propongo que este período de observación intensiva tenga una duración definida: un mes estándar. Treinta ciclos." Levantó una mano para detener la objeción que vio formarse en los labios de Valerius.
"Un mes, Lord Valerius, es tiempo más que suficiente para que un observador del calibre de un Maestro de Rango S realice una evaluación exhaustiva de mis patrones, mi estabilidad bajo diferentes condiciones, mis interacciones con el equipo e incluso," añadió con un toque de ironía, "mis hábitos de desayuno y mi técnica de corte de pan con un nivel de detalle que satisfaría al analista más meticuloso."
Mientras exponía sus condiciones con una lógica fría que habría enorgullecido al Arquitecto, su mente trabajaba a toda velocidad. «Genial, » pensó con un pánico helado disfrazado de humor negro. «Diez segundos para decidir cuál de estos semidioses con miradas letales te va a ver bostezar, dudar o tener pesadillas... en vivo y en directo. Como elegir entre un auditor implacable (Silvanus), un juez silencioso (Kael'Thar), una inquisidora emocional (Miriel), un matón con placa (Roric)... y Cero.
Que ni siquiera tiene categoría humana en el sistema operativo. » Abrió mínimamente el Canal. «¡Evaluaciones! ¡Rápido! ¿Menor de los males? » Las impresiones llegaron al instante: Serena (sobre Miriel): «Esa sonrisa fría... oculta algo profundo. Dolor antiguo. O cálculo implacable. O ambas cosas a la vez. Peligrosa en lo sutil. » Guardián (sobre Roric): «¡ESE! ¡Huele a miedo rancio y a rabia contenida! ¡Quiere hacer daño! ¡Te romperá si le das la oportunidad! ¡NO ESE!
» Arquitecto (sobre Kael'Thar): «Adherencia rígida a protocolos tradicionales. Baja adaptabilidad. Conflicto ideológico probable. Ineficiente. » Serena (sobre Silvanus): «Pragmático. Te verá como un caso a resolver, no como una persona. Justo según su código, quizás, pero frío. » Arquitecto (sobre Cero): «Datos insuficientes. Parámetros fuera de espectro. Impredecible. Riesgo indeterminado, pero potencial de adquisición de datos novedosos: Alto. » Guardián (sobre Cero): «… Vacío. No huele a nada. No amenaza.
No protege. Extraño. ¿Débil? No… diferente. » Serena (sobre Cero): «Calma… una calma profunda, casi antinatural. Siento… curiosidad en él. No malicia. Pero es… un enigma, corazón. » Martín procesó las conflictivas evaluaciones mientras mantenía la mirada fija en Valerius, esperando su respuesta a las condiciones más audaces que probablemente había escuchado en mucho tiempo. La sartén estaba en llamas, y él acababa de intentar agarrarla con las manos desnudas.
Sección V: La Intervención de Cero y Bienvenidos a MasterPsychosis La sala quedó sumida en un silencio denso tras las audaces condiciones de Martín. Los Rango S intercambiaron miradas cargadas de sorpresa, irritación o simple incredulidad. Que un Consultor de Rango B, una anomalía reconocida, no solo aceptara la supervisión sino que intentara dictar los términos a un consejo de Rango S era, como mínimo, insólito. Valerius Veridian observó a Martín durante un largo momento, sus ojos grises evaluando, calculando.
Martín le sostuvo la mirada, manteniendo su fachada de calma razonable, mientras internamente sopesaba las desastrosas evaluaciones de sus entidades sobre los posibles supervisores. Roric era un no rotundo. Miriel, demasiado peligrosa en lo sutil. Kael'Thar, un conflicto asegurado. Silvanus, frío y distante. Quedaba Cero, el enigma, la variable desconocida. Finalmente, Valerius sonrió. Fue una sonrisa leve, casi imperceptible, pero llena de una diversión fría y calculadora.
Disfrutaba del juego, de la audacia inesperada.
"Audaz, Consultor Vega," repitió, saboreando la palabra.
"Muy bien. Concedo que la compatibilidad podría ser un factor en una situación tan… delicada." Hizo un gesto magnánimo.
"Acepto su primera condición: usted elige a su supervisor entre los Maestros aquí presentes." Martín sintió un mínimo alivio, pero se mantuvo alerta.
"Sin embargo," continuó Valerius, y la sonrisa desapareció, reemplazada por la fría autoridad del Gremio, "rechazo categóricamente la segunda. Un mes es un plazo arbitrario e insuficiente para evaluar adecuadamente una condición tan compleja y potencialmente volátil como la suya. El período de supervisión será indefinido, sujeto a revisión trimestral por este Consejo, basándonos en los informes del Maestro asignado y nuestra propia evaluación continua." Era la respuesta esperada, pero aun así decepcionante.
Martín apretó la mandíbula, abriendo la boca para replicar, para argumentar que un plazo indefinido era inaceptable, que violaba el espíritu de la "colaboración" que Valerius pretendía… Pero antes de que pudiera pronunciar una sílaba, otra voz cortó el aire tenso de la sala. Tranquila. Serena. Inesperada.
"Yo iré." Todos los ojos se volvieron hacia Cero. El más joven de los Rango S, el enigma silencioso, se había inclinado ligeramente hacia adelante en su asiento, su mirada tranquila fija en Martín. Repitió, su voz suave pero resonando con una claridad absoluta: "Seré el supervisor asignado." Luego, giró su mirada hacia Valerius, una mirada que, a pesar de su calma, pareció poner momentáneamente incómodo incluso al Lord del Gremio.
"Y acepto el plazo propuesto por el Consultor Vega. Un mes." Añadió, casi como una reflexión personal: "Será… instructivo. Para todos, creo." Un silencio atónito llenó la sala. ¿Un Rango S contradiciendo la decisión del Consejo sobre el plazo? ¿Y ofreciéndose voluntario para una tarea que la mayoría probablemente consideraba una carga o un riesgo innecesario? Los otros Rango S parecían genuinamente desconcertados. Roric frunció el ceño con confusión. Miriel ladeó la cabeza con interés analítico renovado.
Incluso Valerius pareció tomado por sorpresa, aunque rápidamente recuperó su compostura. Martín se quedó helado por un instante. ¿Cero? ¿El ilegible, el vacío, el enigma? Las evaluaciones de sus entidades eran ambiguas: ni amenaza directa, ni apoyo claro, solo… desconocido. Pero acababa de darle exactamente lo que Valerius le había negado: el límite de tiempo. Era una jugada extraña, incomprensible. ¿Por qué? ¿Qué buscaba Cero? «Variable anómala, » susurró el Arquitecto en su mente.
«Motivaciones no computables con datos actuales. Incremento del factor de impredecibilidad del escenario: 35%. » «Siento… curiosidad en él, corazón, » añadió Serena. «Una calma profunda. No percibo hostilidad… pero tampoco puedo leer su intención final. Es… diferente. » «¡Huele a nada! » gruñó el Guardián. «¡Ni miedo, ni ira, ni deseo! ¡Vacío! ¡Peligroso por ser impredecible! » Martín sopesó las conflictivas advertencias internas contra la oferta externa. Era una apuesta a ciegas.
Pero Cero le ofrecía el plazo de un mes, una ventana de tiempo definida, en lugar de la supervisión indefinida de Valerius. Y de todas las opciones aterradoras en esa sala, Cero era el único que no irradiaba hostilidad activa o intenciones manipuladoras obvias. Era el menos malo de los males… o quizás el más peligroso precisamente por ser indescifrable.
"... Claro," pensó con un suspiro mental cargado de ironía y resignación.
"¿Por qué no? El único que parece estar más loco o ser más raro que nosotros quiere mudarse voluntariamente al manicomio." Tomó una decisión. Miró directamente a Cero, luego a Valerius.
"De acuerdo," dijo, su voz firme a pesar de la incertidumbre interna.
"Acepto la oferta de Cero. Él será nuestro… supervisor. Por un mes." Valerius lo miró fijamente, quizás calculando las implicaciones de esta alianza inesperada, pero finalmente asintió.
"Así sea. Cero se unirá a su equipo en la Residencia 7-Alfa al inicio del próximo ciclo. Esperamos informes regulares… de ambos." La última frase era una advertencia clara para Cero también. Martín se levantó, sintiendo las miradas de todos sobre él. Murmuró casi inaudiblemente, un comentario para sí mismo que Kora, con su oído agudo, probablemente captó: "Perfecto. Voces internas reguladas. Supervisor externo voluntario. ¿Qué sigue, un programa de cocina mental? Bienvenidos a MasterPsychosis."
Mientras se giraba para salir, seguido de cerca por su equipo –Althaea protectora, Thorian gruñendo, Kora con una nueva chispa de interés en sus ojos–, sintió la voz de Serena en su mente, una mezcla de sabiduría cauta y un desafío suave. «Si hay algo que aprendí observándote, corazón... es que lo inesperado suele ser lo que más te transforma. No lo rechaces solo porque no lo entiendes todavía. Dale una oportunidad.
» Al pasar junto a Kaelen, que les abría la puerta, Martín notó que los ojos grises del asistente se quedaron fijos en él un segundo extra antes de volver a su neutralidad profesional. No era desaprobación. No era sorpresa. Era… interés. Un interés frío, analítico. Y esa mirada silenciosa, por alguna razón, lo inquietó casi tanto como la perspectiva de tener a Cero como compañero de cuarto. La partida de ajedrez con el Gremio acababa de añadir una pieza nueva y completamente impredecible al tablero.

Giữ khẩu khí thanh khiết — không văn tục, không phá chính trị.
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