Chương 143: Capítulo 143 - La Espera y la Chispa Roja
404: Realidad no encontrada [Español] · nikcodra · 216 chương · ~40 phút đọc · Tạo 01/09/2026
Sección I: Notificación en la Calma Tensa La cuarta semana desde su regreso de las Ciénagas Olvidadas se instaló en la Residencia 7-Alfa con una atmósfera peculiar. La rutina de trabajo intensivo en las defensas psíquicas y en el incipiente "Proyecto Guardián Filtrado" continuaba, pero ahora estaba superpuesta a una capa de espera tensa.
El Gremio no les filtraba nada útil sobre Elmsworth; ese vacío informativo, más que tranquilizador, alimentaba la fantasía de lo peor y la impaciencia por una resolución —cualquiera— que los sacara del limbo. La convocatoria de Valerius podía llegar en cualquier momento con la misma frialdad que una notificación rutinaria. Era como vivir bajo una espada de Damocles invisible, sin saber cuándo caería exactamente. El equipo había encontrado un nuevo equilibrio funcional, aunque precario.
Thorian estaba completamente absorto en los desafíos técnicos, alternando entre la frustración por las limitaciones de los materiales y la excitación por los avances conceptuales. Althaea mantenía su calma vigilante, dividiendo su tiempo entre el estudio de las antiguas runas de protección espiritual y la observación silenciosa de la dinámica del grupo, especialmente de Martín.
Kora, aunque todavía una fuente de caos latente, participaba a su manera, ofreciendo ideas sorprendentemente útiles en el taller y manteniendo una tregua incómoda pero estable con los demás. Martín, por su parte, intentaba canalizar la inquietud existencial dejada por la revelación del Arquitecto en trabajo productivo. Se sumergió en los textos rúnicos, colaboró intensamente con Thorian en los diseños y continuó con sus peligrosas sesiones de meditación interna.
La espera era difícil, pero la preparación le daba un sentido de propósito, una forma de sentir que tenía algún control sobre la situación. Fue a media mañana del segundo día de esta cuarta semana cuando la espera terminó abruptamente. Estaban todos reunidos en el área común, revisando unos diagramas holográficos de circuitos rúnicos para el guantelete prototipo, cuando el terminal principal de la residencia emitió un pitido agudo y distintivo, diferente al de las notificaciones de mensajes estándar.
Era el tono reservado para comunicaciones de alta prioridad. Todas las cabezas se giraron hacia el terminal. En la pantalla oscura apareció un único símbolo brillante: el sello personal de la oficina de Lord Valerius Veridian. Un silencio instantáneo cayó sobre la sala. El aire se sintió repentinamente más denso. Martín sintió un nudo apretado en el estómago, una mezcla de temor y una extraña forma de alivio. La espera había terminado.
Intercambió una mirada rápida con Althaea, cuyos ojos ambarinos reflejaban una alerta intensa. Vio a Thorian enderezarse, su expresión volviéndose seria, guardando sus herramientas de análisis. Incluso Kora dejó de juguetear con una pieza metálica, su habitual sonrisa burlona reemplazada por una tensión expectante.
"Bueno," murmuró Kora en voz baja, rompiendo el silencio.
"¿Llamada del director? ¿Nos van a dar una medalla o nos van a expulsar?"
"Silencio," ordenó Thorian con un gruñido bajo, sus ojos fijos en el símbolo brillante. Martín respiró hondo, reuniendo su calma. Se acercó al terminal. No era una llamada de voz directa todavía, sino una notificación cifrada. Activó la interfaz con su credencial. El mensaje apareció, escueto, formal, con la frialdad burocrática que caracterizaba las comunicaciones del Gremio, pero con un peso innegable: Prioridad: ALFA-NEGRO De: Oficina del Lord Valerius Veridian (Adjunto Kaelen) Para: Equipo C-734 (Consultor M. Vega) Asunto: Activación Procedimiento Análisis Especializado Texto: Objetivo designado 'Erudito Fugitivo E' [Elmsworth] localizado y asegurado por unidad Sigma-3 en Sector Periférico Oeste. Estado: Estable, consciente, bajo contención Nivel Alfa en Instalación Segura 7. Equipo C-734 debe mantener disponibilidad inmediata. Esperen convocatoria formal para traslado e inicio del Procedimiento de Análisis Especializado en las próximas horas. Se requiere discreción absoluta. Cumplimiento obligatorio. Fin del Mensaje.
Martín leyó el mensaje en voz alta para los demás. Las palabras clave resonaron en la sala: Asegurado. Estable. Consciente. Disponibilidad inmediata. Análisis Especializado. Elmsworth estaba vivo. Y lo tenían. La confrontación era inminente. Kora soltó un silbido bajo.
"¿Vivo? ¡Qué aburrido! Esperaba más... desmembramiento." Pero su intento de humor negro no logró ocultar la tensión en su voz. Althaea simplemente asintió, su mano ya moviéndose instintivamente hacia la empuñadura de su cuchilla. Thorian ajustó sus gafas.
"Estable y consciente... Eso significa que un interrogatorio es posible. Y nuestro análisis será... crucial." Martín sintió una mezcla de temor ante lo que estaba por venir –enfrentarse a Elmsworth, usar sus habilidades bajo la atenta mirada de Valerius y quién sabe quién más– y una fría determinación. Era el momento que habían estado esperando y para el que se habían estado preparando. La calma tensa de la espera se había roto. La siguiente fase acababa de comenzar.
Sección II: Última Barrera La notificación sobre Elmsworth actuó como un catalizador. La vaga línea de tiempo de "próximas horas" significaba que podían ser convocados en cualquier momento. La necesidad de validar sus defensas psíquicas mejoradas pasó de ser una prioridad teórica a una urgencia inmediata.
"Tenemos que hacerla ahora," dijo Martín, su voz firme, dirigiéndose principalmente a Thorian.
"La última prueba de los prototipos. Necesitamos saber qué funciona y qué no antes de que nos llamen." Thorian asintió con gravedad, su mente ya cambiando al modo de prueba.
"De acuerdo. Prepararé el área de contención y los sensores. Mismos parámetros de emisión que la última vez, ¿Consultor?" Martín asintió, pero antes de empezar, se tomó un momento. Necesitaba prepararse mentalmente, no solo para canalizar al Arquitecto de nuevo, sino para hacerlo bajo esta nueva presión, con la inminente confrontación con Elmsworth flotando sobre ellos. Cerró los ojos, buscando el centro en su laberinto interior. Encontró a Serena, una presencia de calma constante.
«La llamada ha llegado, » le transmitió mentalmente. «Necesito hacer la prueba de nuevo. Necesito usar al Arquitecto. » Sintió la respuesta empática de Serena, una mezcla de comprensión y preocupación. «Lo sé, corazón. La necesidad es real. Pero recuerda la lección. No eres solo su experimento. Eres el que elige. Usa la herramienta, pero no dejes que la herramienta te use a ti. Mantén tu ancla. Mantén tu propósito. » Martín se aferró a esa calma, a esa perspectiva.
Sí, el Arquitecto lo veía como un dato interesante, pero eso no definía quién era él. Él podía elegir usar esa dinámica en su beneficio, por la seguridad de su equipo. Era una forma de control, una forma de agencia en medio de una situación que a menudo se sentía fuera de su control. Abrió los ojos, una determinación fría pero consciente en su mirada. Ya no era solo resignación; era pragmatismo estratégico. Si voy a ser el conejillo de indias, al menos dirigiré yo el experimento.
Repitieron el procedimiento de la prueba anterior, pero con una tensión añadida. Thorian colocó los prototipos refinados –el amuleto con infusión de plata, las placas de casco con plomo alquímico y runas revisadas, el generador de ruido blanco ahora más robusto– sobre la mesa en la zona designada. Althaea y Kora se situaron de nuevo tras la línea de seguridad, esta vez con una vigilancia aún más intensa. Martín se posicionó, respiró hondo y abrió el canal hacia el Arquitecto. «Emisión.
Parámetros idénticos a la prueba anterior. Inicia. » El frío volvió a invadirlo, pero esta vez estaba preparado. Lo aceptó, lo canalizó, sintiendo la lógica alienígena fluir a través de él como una corriente helada, y la dirigió hacia los prototipos. El zumbido disonante llenó la sala. El amuleto vibró, sus runas brillando con fuerza, pero la luz se mantuvo estable, sin la saturación crítica de la vez anterior. Parecía estar absorbiendo y neutralizando la energía de forma mucho más eficiente.
Las placas del casco apenas mostraron reacción visible. Martín, a través de su conexión intensificada con el código energético, percibió cómo la energía disruptiva era desviada y absorbida por la capa de plomo, las runas dispersivas trabajando en armonía con el material base. No detectó nuevas microfracturas.
El generador de ruido blanco emitió su zumbido sub-sónico, que se intensificó ligeramente bajo la emisión, pero se mantuvo constante, creando una perceptible "estática" en el flujo de energía dirigida por Martín. Mantuvo la conexión durante los tres segundos completos, el esfuerzo siguiéndole pasando factura –la familiar migraña comenzando a punzar detrás de sus ojos–, pero sintiendo una mayor sensación de control esta vez. Cortó el flujo.
"¡Resultados!" Thorian ya estaba sobre los prototipos antes de que Martín pudiera recuperarse del todo. Sus instrumentos pitaron y zumbaron. Una amplia sonrisa (algo raro en él) dividió su barba.
"¡Estabilidad de la matriz del amuleto: 94%! ¡Dispersión de las placas: 96. 8%! ¡El generador mantuvo un campo de interferencia estable con solo un 8% de fluctuación! ¡Funcionan, Martín! ¡Realmente funcionan!" Un suspiro colectivo de alivio recorrió la sala. Incluso Kora pareció relajarse ligeramente. Habían construido algo. Algo que podría marcar la diferencia.
Pero justo cuando Martín empezaba a sentir una punzada de satisfacción, la voz fría del Arquitecto resonó de nuevo en su mente, un recordatorio no solicitado de su condición. «Análisis de Prototipos v2. 5 completado. Eficacia contra firma disruptiva Clase Gamma simulada: Significativamente incrementada. Umbral de fallo teórico elevado en un 47. 2%. » Hubo una pausa. «Observación correlativa: La capacidad del contenedor para modular y controlar emisiones energéticas de tipo Vacío ha mejorado en un 14.
1% desde la prueba anterior. La exposición controlada parece inducir una adaptación acelerada. » Otra pausa, cargada de esa escalofriante curiosidad científica. «Tasa de optimización defensiva basada en retroalimentación iterativa: Excepcional. La capacidad del contenedor para convertir datos abstractos y experiencias traumáticas en aplicaciones funcionales bajo presión sigue siendo un parámetro de alto interés. Experimento extendido continúa demostrando valor intrínseco.
No se requieren ajustes al protocolo de observación. » Martín cerró los ojos por un instante, la migraña intensificándose con cada palabra mental del Arquitecto. Extensión del experimento. Valor intrínseco. Era un recordatorio helado de que, incluso en el éxito, seguía siendo el sujeto principal. Se preguntó, con un humor negro y amargo, cuánto faltaría para que el Arquitecto empezara a medir la evolución de sus sueños, o la velocidad a la que su alma se desintegraba bajo la presión.
Sacudió la cabeza, apartando esos pensamientos. Tenían defensas funcionales. Eso era lo que importaba ahora. This tale has been unlawfully obtained from Royal Road. If you discover it on Amazon, kindly report it. Sección III: La Chispa Roja El éxito de la prueba de las defensas psíquicas, aunque empañado por el recordatorio de la vigilancia del Arquitecto, inyectó una nueva energía en el grupo, especialmente en Martín y Thorian.
Con la amenaza inminente de la convocatoria sobre Elmsworth flotando sobre ellos, decidieron usar el tiempo restante para intentar un avance crucial en el otro proyecto: el "Guardián Filtrado". Thorian, trabajando con una velocidad y precisión asombrosas ahora que tenía los materiales adecuados y un diseño conceptual validado (al menos en teoría), había logrado ensamblar un prototipo funcional del guantelete interfaz.
No era una pieza de armadura completa ni elegante; era un ensamblaje tosco pero robusto de placas de plata lunar interconectadas, circuitos rúnicos grabados con plomo alquímico para el blindaje, y un receptáculo central diseñado para acoplarse energéticamente con la esfera fusionada que Martín llevaba.
"Es rudimentario," advirtió Thorian, presentando el guantelete sobre la mesa de trabajo. Pesaba considerablemente.
"Los circuitos de modulación son teóricos, basados en tus descripciones y mis extrapolaciones de los principios de resonancia armónica. La interfaz con la esfera... es una conjetura educada. Y los sistemas de seguridad son... mínimos." Miró a Martín con seriedad.
"El riesgo de una sobrecarga, una reacción violenta o una retroalimentación directa de la energía del Guardián sigue siendo extremadamente alto." Martín asintió, recogiendo el guantelete prototipo. Se sentía frío y pesado en su mano, vibrando con una energía contenida. Se ajustó las correas sobre su antebrazo izquierdo. Encajaba bien, aunque de forma tosca. Luego, sacó la pequeña esfera metálica de su bolsa y, con cuidado, la colocó en el receptáculo del guantelete.
Hubo un suave clic y las runas del guantelete brillaron débilmente por un instante al reconocer la presencia de la esfera.
"No voy a intentar canalizar mucho," dijo Martín, más para tranquilizarse a sí mismo que a los demás. Althaea y Kora observaban desde una distancia prudente, la primera con una expresión tensa, la segunda con una fascinación casi infantil.
"Solo... una chispa. Para ver si la interfaz funciona. Para ver si la esfera realmente actúa como filtro." Cerró los ojos, respirando hondo. Esta vez, no buscó al Arquitecto. Buscó conscientemente la presencia roja y furiosa del Guardián. Sintió su resistencia, su resentimiento por la contención, pero también una especie de reconocimiento, una conexión primigenia. No le pidió permiso, ni intentó dominarlo como con el Lagarto Rey.
Simplemente, abrió un canal minúsculo, una grieta infinitesimal en el cortafuegos, e invitó a una chispa de esa energía roja a fluir, no directamente a su conciencia, sino hacia la esfera acoplada al guantelete. El esfuerzo fue inmenso. Requería una concentración absoluta para mantener el flujo mínimo, para no dejar que la furia del Guardián se desbordara por esa pequeña apertura. Sintió la energía caliente y caótica golpear la esfera. Y entonces, sucedió algo extraordinario.
La esfera brilló suavemente, no con la luz dorada de Serena, sino con un tenue resplandor azulado, como el del cortafuegos. La energía roja que entraba pareció... calmarse al pasar a través de ella. No perdió su potencia, pero su naturaleza caótica, la "entropía emocional" como la llamaría el Arquitecto, pareció suavizarse, filtrarse. Esa energía filtrada fluyó entonces hacia los circuitos del guantelete prototipo. Hubo un momento de tensión extrema.
Las runas grabadas en la plata lunar brillaron intensamente, esta vez no con sobrecarga, sino con una luz roja controlada y estable. Un calor agradable, no abrasador, recorrió el brazo de Martín. Por un instante, sintió una conexión directa con la fuerza física del Guardián, pero sin la abrumadora carga de su ira y su dolor. El guantelete no explotó. No chisporroteó.
Simplemente brilló con esa luz roja contenida durante un segundo, antes de que Martín, sintiendo el límite de su control, cortara el flujo desde la fuente. El brillo rojo se desvaneció, dejando las runas del guantelete ligeramente cálidas al tacto. Un silencio asombrado llenó la sala. Thorian fue el primero en romperlo, soltando un grito ahogado que era pura euforia técnica.
"¡Funcionó! ¡Por la barba de mis ancestros, funcionó! ¡La esfera actuó como un modulador de resonancia! ¡Estabilizó la matriz entrópica! ¡Filtró la energía!" Se abalanzó sobre el guantelete, activando sus sensores.
"¡Lecturas estables! ¡Sin daños estructurales! ¡Increíble!" Kora dejó escapar un grito de júbilo mucho menos técnico.
"¡Sí! ¡Puños de furia roja! ¡Te lo dije, Jefecito! ¡Ahora solo necesitas pintarlo de negro con llamas y añadirle unos pinchos!" Sus ojos brillaban con una mezcla de emoción vicaria y, quizás, un poco de envidia. Martín miró el guantelete en su brazo, luego la esfera, sintiendo una oleada de esperanza tan intensa que casi lo mareó. Era solo un prototipo. Solo una chispa. Pero era la prueba de que su idea loca, su apuesta desesperada por encontrar una forma de manejar su carga interna, podía funcionar.
Era una herramienta. Una oportunidad. Althaea se acercó, una rara y genuina sonrisa suavizando sus rasgos normalmente estoicos. Colocó una mano sobre su hombro, el mismo gesto de apoyo silencioso de siempre, pero esta vez sus ojos ambarinos brillaban con algo más.
"No te había visto tan... emocionado," dijo en voz baja, su tono una mezcla de alivio y advertencia.
"Tan vivo, quizás, desde hace mucho tiempo." Su sonrisa se desvaneció ligeramente.
"Pero ten cuidado con ese fuego, Martín. Incluso filtrado, sigue siendo fuego." Martín asintió, aceptando la advertencia. Sabía que tenía razón. Pero por primera vez en mucho tiempo, el futuro no parecía solo una sucesión de batallas por la contención, sino un camino donde, quizás, podría aprender a bailar con el fuego sin quemarse por completo.
Sección IV: Colaboración Caótica El éxito inicial del guantelete interfaz, esa chispa roja controlada que demostró la viabilidad del concepto de Martín, inyectó una nueva urgencia y un enfoque renovado en el trabajo del equipo.
Mientras Martín se recuperaba del esfuerzo energético y comenzaba a estudiar más a fondo la interacción entre la esfera y las entidades con la ayuda silenciosa de Serena, Thorian se lanzó de lleno a refinar los diseños de la "armadura" y a estabilizar el propio equipo de Kora, ahora con un interés redoblado. La colaboración entre el enano meticuloso y la mestiza caótica siguió siendo una fuente constante de chispas (metafóricas, la mayoría de las veces).
Pero algo había cambiado sutilmente desde la inmersión mental y el incidente del guantelete roto. Kora, aunque seguía siendo irreverente y propensa a sugerencias que implicaban detonaciones innecesarias, parecía más dispuesta a escuchar –ocasionalmente– las advertencias técnicas de Thorian.
Y Thorian, aunque todavía consideraba los métodos de Kora como "una afrenta a la ingeniería racional", empezaba a reconocer a regañadientes que la experiencia empírica de Kora con energía inestable y tecnología improvisada tenía cierto valor práctico. Se enfrascaron en largas (y a menudo ruidosas) discusiones sobre cómo optimizar los guanteletes reparados de Kora y, por extensión, cómo aplicar esos principios al diseño de los guanteletes de Martín.
"¡No, no, Barbas!" insistía Kora un día, señalando un complejo diagrama holográfico de Thorian que mostraba un sistema de canales de energía para el guantelete de Martín.
"¡Lo estás haciendo demasiado... limpio! ¡Demasiado eficiente! ¡La energía roja esa del Jefecito, la que sentí un poquito, no es un río tranquilo! ¡Es un maldito géiser de furia! ¡Necesita espacio para... rugir un poco antes de salir! ¡Si lo canalizas tan directamente, la presión reventará la tubería!" Thorian frunció el ceño, ajustándose las gafas.
"¿'Rugir'? ¿'Tubería'? Afiliada Kora, estamos hablando de matrices de conducción rúnica y estabilización de flujo arcano, no de fontanería emocional."
"¡Exacto!" replicó Kora, sin captar (o eligiendo ignorar) el sarcasmo.
"¡Es fontanería emocional con chispas! ¡Piensa en ello como intentar meter a presión a una docena de gatos rabiosos por la gatera! ¡Necesitas una puerta de granero para que salgan sin hacerse daño... ni a la puerta! ¡Una cámara de... descompresión de furia!" Thorian suspiró, masajeándose las sienes, pero tomó su estilete holográfico y empezó a modificar el diagrama, añadiendo una pequeña cámara de resonancia antes del canalizador principal.
"Una 'cámara de descompresión'... El concepto es absurdo, pero una cámara de resonancia armónica pasiva podría, teóricamente, absorber parte de los picos de energía erráticos antes de la canalización principal..." Murmuró para sí mismo, perdido de nuevo en los cálculos. En su pizarra personal, más tarde, Martín vio una nueva anotación:"Hipótesis K: Modelo Felino Caótico v2. 0 (Aplicación: Cámaras de resonancia para energías de alta entropía). Requiere simulación intensiva.
Potencialmente viable, aunque ofensivo para la estética ingenieril." En otra ocasión, discutían sobre los modos de disparo para los guanteletes de Martín (asumiendo que eventualmente pudieran proyectar energía, no solo aumentar la fuerza). Thorian proponía un disparo concentrado y preciso, maximizando la eficiencia energética. Kora abogaba por una descarga de área amplia y caótica.
"¡Precisión!" argumentaba Thorian.
"¡Minimizar el daño colateral! ¡Optimizar el impacto en el objetivo!"
"¡Área!" contraatacaba Kora.
"¡Asustar a todos los demás! ¡Crear caos! ¡Asegurarte de que algo le das, aunque no sea exactamente lo que apuntabas!" Sugirió un diseño con múltiples emisores secundarios.
"Podríamos llamarlo... ¡Modo 'Explota Todo'!"
"¡Absolutamente no!" replicó Thorian.
"¡Eso es tácticamente irresponsable y energéticamente un despilfarro!" Pero mientras discutían sobre la dispersión del haz y los ángulos de deflexión, se dieron cuenta de que, combinando la idea de un emisor central preciso de Thorian con unos emisores secundarios de menor potencia y ángulo variable (idea derivada de la sugerencia caótica de Kora), podrían crear un sistema con ambos modos: un disparo enfocado y una ráfaga de dispersión controlada.
Se miraron, sorprendidos por haber llegado a una solución funcional a través de su habitual disputa.
"Bueno," dijo Thorian carraspeando, "un sistema de disparo multimodal... podría ser... tácticamente ventajoso en ciertos escenarios." Anotó rápidamente en su datapad:"Modos de Disparo: Primario (Concentrado), Secundario (Dispersión Controlada - nombre código: 'Caos Felino'). Investigar implementación." Kora sonrió con suficiencia, aunque no hizo más comentarios.
La colaboración seguía siendo un campo de minas de personalidades enfrentadas, pero de alguna manera, entre las quejas del enano y las ideas explosivas de la mestiza, estaban forjando algo nuevo. Algo que combinaba la precisión técnica con una comprensión instintiva del caos. Algo que, quizás, era exactamente lo que Martín necesitaba. Sección V: La Llamada La cuarta semana desde su regreso de las Ciénagas Olvidadas llegaba a su fin.
Un ritmo de trabajo intenso pero sostenible se había establecido en la Residencia 7-Alfa. Las defensas psíquicas estaban operativas, al menos en su versión 2. 5, listas para una prueba real si llegaba el caso. El diseño conceptual del "Proyecto Guardián Filtrado" avanzaba a buen ritmo, con Thorian y Martín inmersos en los complejos diagramas de la interfaz esfera-guantelete, mientras Kora aportaba su perspectiva caótica pero ocasionalmente útil.
Althaea continuaba sus estudios de las runas antiguas y mantenía su vigilancia silenciosa, una presencia tranquilizadora en medio de la actividad febril. Habían logrado mucho en esos días de espera tensa. Habían procesado (parcialmente) los eventos de la misión anterior, habían mejorado sus defensas, habían iniciado un proyecto ambicioso que ofrecía una nueva esperanza a Martín, y la dinámica del equipo, aunque siempre volátil con Kora presente, se sentía más cohesionada, más funcional.
Pero la sombra de la llamada pendiente de Valerius se cernía sobre ellos. Sabían que la relativa calma era temporal. Sabían que en cualquier momento, el Gremio requeriría la presencia de Martín para el "Análisis Especializado" de Elmsworth. Esa noche, la atmósfera en el área común era de un agotamiento productivo. Thorian revisaba unos cálculos de resistencia de materiales en su datapad. Kora estaba tumbada en el sofá, haciendo girar perezosamente uno de sus cuchillos mientras miraba al techo.
Althaea preparaba té en la cocina. Martín estaba sentado a la mesa, repasando sus notas sobre la interacción entre la esfera y la energía del Guardián, intentando encontrar patrones. Un silencio tranquilo se había instalado, el tipo de silencio que solo ocurre entre personas que han pasado suficiente tiempo juntas como para no sentir la necesidad de llenarlo con palabras vacías. Era casi... pacífico. Fue entonces cuando el sonido rompió la quietud. No fue el suave pitido de una notificación de texto.
Fue un tono diferente, más agudo, más insistente. Un tono que indicaba una comunicación entrante en tiempo real, una llamada directa a través de la red segura del Gremio. Todas las cabezas se giraron simultáneamente hacia el terminal principal en la pared. En la pantalla oscura, el sello personal de Lord Valerius Veridian brillaba con una luz fría y autoritaria. El aire en la sala se cargó instantáneamente de electricidad. La espera había terminado. Se miraron unos a otros.
La expresión de Thorian se volvió adusta, guardando su datapad. Kora dejó de hacer girar su cuchillo, incorporándose lentamente en el sofá, su rostro perdiendo toda traza de pereza. Althaea apareció en el umbral de la cocina, su mirada fija en el terminal, su mano cerca de la empuñadura de su arma. Martín se levantó sin decir palabra. Sintió la esfera en su cinturón vibrar débilmente, como si Serena también percibiera la inminencia del momento.
El guantelete prototipo descansaba sobre la mesa de trabajo cercana, un recordatorio silencioso del poder que intentaba controlar. Caminó hacia el terminal, cada paso resonando en el silencio expectante. Cuando aceptó la llamada entrante, dos pensamientos contradictorios cruzaron su mente con la velocidad de un rayo: Estoy listo. Mentira. No lo estoy. La pantalla parpadeó, esperando la conexión. El siguiente acto estaba a punto de comenzar.

Giữ khẩu khí thanh khiết — không văn tục, không phá chính trị.
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