Chương 146: Capítulo 146 - Condiciones del Vacío
404: Realidad no encontrada [Español] · nikcodra · 216 chương · ~40 phút đọc · Tạo 01/09/2026
Sección I: La Verdad Fragmentada El silencio en la sala de contención era tan denso que parecía tener peso propio. Los Rango S formaban un semicírculo amenazante alrededor del grupo C-734, su poder contenido apenas disimulado bajo una tensa inmovilidad. Elmsworth, en su silla de restricción, observaba la escena con una inquietante mezcla de esperanza fanática y curiosidad morbosa, esperando la respuesta de Martín a su demente súplica.
Y Valerius Veridian, de pie junto a los restos de su escritorio, mantenía su mirada gris fija en Martín, esperando, exigiendo una explicación. Martín sintió la presión como una fuerza física. Cada fibra de su ser gritaba que huyera, que se defendiera, que desatara algo –cualquier cosa– para romper ese círculo de acero y poder. Pero sabía que la violencia sería el fin. Necesitaba palabras.
Necesitaba una verdad, aunque fuera incompleta, que fuera lo suficientemente plausible como para desactivar la amenaza inmediata sin revelar la totalidad de su peligrosa realidad interna. Respiró hondo, buscando la calma que Serena le había enseñado a encontrar incluso en medio del caos. Se obligó a encontrar la mirada de Valerius, proyectando una seriedad controlada.
"Lord Valerius, Maestros," comenzó, su voz sorprendentemente firme en el silencio tenso.
"Entiendo su... confusión. Y su alarma. Lo que el prisionero Elmsworth describe como 'transformación' o 'asimilación' no es algo que yo controle o comprenda del todo." Era la primera verdad a medias.
"Y ciertamente no es algo que desee infligir." Señaló hacia Elmsworth con un leve gesto.
"Él está... delirando. Probablemente afectado por su propia experimentación fallida, por la energía residual de la Astracita que manipulaba, o por el miedo y el dolor del ataque que sufrió." Otra verdad parcial.
"Pero," continuó, sabiendo que tenía que abordar directamente el incidente de Karras Vane, "hay una base para su delirio. Durante el incidente en Karak Dhur, la... fusión energética que sufrí," eligió las palabras con cuidado, evitando detalles sobre el Arquitecto o el Guardián, "me dejó permanentemente alterado. Mi propia energía está... mezclada. Inestable. Y he descubierto que puedo, involuntariamente a veces, resonar con otras fuentes de energía, especialmente las de naturaleza psiónica o... caótica."
Miró a los Rango S, especialmente a Roric y Silvanus.
"Karras Vane estaba utilizando un artefacto –probablemente otro dispositivo de Elmsworth, ahora que lo pienso– para proyectar ataques psiónicos basados en nuestros miedos. Cuando me enfrenté a él, mi propia energía inestable reaccionó. Hubo una... sobrecarga. Una resonancia defensiva descontrolada." Describió el evento de la forma más clínica y menos alarmante posible.
"No fue una 'transformación' deliberada. Fue un eco violento. Su mente, ya inestable por el poder que intentaba manejar, no pudo soportar la retroalimentación de mi propia energía caótica. Quedó... dañado. Fragmentado. Fue una consecuencia terrible y no intencionada de mi propia condición." Hizo una pausa, dejando que asimilaran esa versión de los hechos. Era plausible. Explicaba el estado catatónico de Karras sin revelar la intervención directa y aterradora del Arquitecto.
"Y esa inestabilidad," añadió, volviendo a mirar a Valerius, "tiene un coste. Cada vez que interactúo con estas energías, cada vez que mi sistema resuena con una fuerza externa como la de Karras, o como la energía que usé para probar las defensas," aquí ofreció una conexión con la prueba reciente, "siento que algo dentro de mí... se desgasta. Se erosiona. Como si una parte de mi propia identidad, de mis propios recuerdos, se perdiera en el proceso."
Tocó la esfera oculta en su cinturón por un instante, un gesto casi inconsciente.
"Es un equilibrio precario, Lord Valerius. Contener estas energías, usarlas aunque sea mínimamente, me debilita, me fragmenta. Existe un riesgo constante de perder el control por completo." Ofreció esta vulnerabilidad calculada como contrapeso a la imagen de poder incontrolable que Elmsworth había pintado. Era una verdad parcial, sí, pero contenía la esencia de su lucha: la inestabilidad, el coste personal, el peligro constante de perderse a sí mismo.
Esperó, observando atentamente la reacción de Valerius, intentando descifrar si el Lord del Gremio aceptaría esta frágil y fragmentada verdad. Sección II: La Intención Oculta Valerius Veridian procesó la explicación de Martín sobre sus habilidades inestables con una rapidez aterradora. Su rostro, que por un instante había mostrado sorpresa ante la revelación de Elmsworth, volvió a su habitual máscara de calma calculadora. Asintió lentamente, como un erudito considerando una hipótesis compleja.
"Una condición... ciertamente extraordinaria, Consultor Vega," dijo Valerius, su voz recuperando su tono suave y razonable.
"Y, como usted mismo señala, inherentemente peligrosa. Tanto para usted como para quienes lo rodean." Se paseó un par de pasos frente a la pared transparente de la celda, sus manos entrelazadas a la espalda.
"La franqueza con la que describe su... lucha interna es encomiable. Y refuerza la postura del Gremio." Se detuvo y se volvió hacia Martín.
"Es evidente que necesitamos comprender mejor esta 'resonancia'. No solo para proteger a Lumina de posibles consecuencias si usted... perdiera el control," la amenaza velada era clara, "sino también por su propio bienestar. Una inestabilidad de esta magnitud requiere supervisión experta, un entorno controlado donde podamos estudiar los desencadenantes, desarrollar métodos de estabilización, quizás incluso encontrar una cura." Sus palabras eran lógicas, casi paternalistas. Ofrecían ayuda, estudio, protección.
Una solución razonable para una anomalía peligrosa. Thorian asintió levemente, probablemente de acuerdo con la necesidad de estudio controlado. Incluso Althaea parecía considerar la lógica, aunque su desconfianza hacia Valerius seguía siendo palpable. Pero Martín sintió que algo no encajaba. Las palabras eran correctas, pero la intención detrás de ellas... era diferente.
Mientras Valerius hablaba de "bienestar" y "estabilización", Martín fijó la mirada en su rostro y se detuvo en detalles minúsculos: el ritmo de su respiración, la quietud demasiado controlada de sus manos, el filo de cada pausa. Sin forzar un barrido total, apenas dejó actuar el instinto que meses de sobrevivir bajo mentiras institucionales le había afilado, lo justo para tantear lo que quedaba entre la cortesía y el silencio. Vio la calma superficial, el cálculo frío que ya conocía.
Pero debajo, detectó algo más: una satisfacción depredadora, la sensación de una trampa cerrándose. Vio la decisión ya tomada, dura y fría como el metal de la celda: contención. No era solo una sospecha. Era una certeza que resonó con una advertencia silenciosa de Serena en su mente: «Cuidado, corazón. Las jaulas más seguras a menudo se disfrazan de santuarios.
» Valerius no buscaba ayudarlo; buscaba neutralizarlo y poseerlo como un activo valioso pero peligroso una vez que hubiera cumplido su propósito inmediato con Elmsworth. La oferta de estudio era una sentencia de encarcelamiento indefinido. La comprensión lo golpeó con la fuerza de un golpe físico. La confianza que había depositado en Valerius tras la confrontación anterior, la esperanza de una colaboración pragmática, se disolvió como humo.
Había sido un idiota al creer que podía negociar con alguien así en igualdad de condiciones. Se enderezó, interrumpiendo el discurso de Valerius sobre "protocolos de evaluación segura" a media frase.
"Miente," dijo Martín. La palabra fue baja, casi un susurro, pero cortó el aire de la sala como un fragmento de hielo. Valerius se detuvo, alzando una ceja interrogante. Los Rango S se tensaron de nuevo. Kaelen pareció materializarse un poco más cerca de su señor.
"¿Disculpe, Consultor?" La voz de Valerius era pura seda, pero con un filo debajo.
"Usted miente, Lord Valerius," repitió Martín, esta vez más fuerte, su mirada encontrando la del Lord del Gremio sin vacilar. El miedo estaba ahí, un nudo frío en su estómago, pero estaba eclipsado por la furia helada de la traición detectada.
"Habla de estudio, de bienestar, de estabilización. Palabras bonitas para disfrazar la verdad." Dio un paso adelante, acortando la distancia entre ellos, ignorando las miradas de advertencia de los Rango S.
"Su intención real, la que oculta detrás de esa máscara de preocupación calculada, es contenerme. En cuanto termine de analizar a Elmsworth, en cuanto les dé la información que necesitan sobre la Astracita y sus conexiones, me declarará demasiado inestable, demasiado peligroso." Su voz era firme, acusadora.
"Me encerrará en una de estas jaulas blancas 'para mi propia seguridad', ¿verdad? Separado de mi equipo. Mis habilidades analizadas, mi mente sondeada, convertido en otro experimento para el Gremio hasta que me rompa o deje de ser útil." Expuso el plan oculto con una precisión brutal, desnudando la manipulación de Valerius frente a sus propios Maestros de Rango S. La fachada de colaboración se hizo añicos, dejando solo la cruda realidad de la desconfianza y la lucha por el poder.
La atmósfera en la sala se volvió eléctrica, al borde de la ignición. La verdadera confrontación no era con Elmsworth; era con el hombre que controlaba la ciudad y que acababa de ser atrapado en su propia mentira. Sección III: El Precio del Orden La acusación directa de Martín resonó en el silencio opresivo de la sala de observación. Valerius Veridian, por una fracción de segundo, perdió su máscara de impasibilidad.
Una fugaz expresión de sorpresa genuina –sorpresa no por la acusación en sí, sino por el hecho de que Martín hubiera percibido su intención con tanta precisión– cruzó su rostro antes de ser reemplazada por una frialdad aún más profunda. No lo negó. No intentó justificarlo. Simplemente lo miró, sus ojos grises ahora duros como el granito. La reacción de los Rango S fue inmediata y amenazante. El Sargento Roric dio un paso adelante, su mano yendo instintivamente hacia el arma pesada que llevaba al cinto.
Maestra Miriel Voidgazer pareció volverse más etérea, como si reuniera energía ilusoria. El Ancestro Kael'Thar abrió completamente los ojos, y Martín sintió una presión telúrica emanando de él. Incluso el joven Cero dejó de parecer un aprendiz tranquilo; una extraña distorsión pareció ondular a su alrededor por un instante. Solo el Inquisidor Silvanus permaneció relativamente quieto, aunque su mirada se agudizó, evaluando la escalada.
Althaea se movió fluidamente, posicionándose ligeramente delante y a un lado de Martín, una leona protegiendo a su cachorro herido. Thorian activó algo en su guantelete, que empezó a brillar débilmente. Kora retrocedió un paso, pero desenfundó su pistola de mano con un movimiento rápido y nervioso. Estaban superados en número y poder de forma abrumadora, pero la lealtad del Equipo C-734 era inquebrantable.
"Una deducción audaz, Consultor Vega," dijo Valerius finalmente, su voz suave pero cortante como el hielo.
"Y completamente irrelevante. Su condición es una amenaza. Mi principal responsabilidad es la seguridad y el orden de Lumina y del Gremio. La contención y el estudio son la respuesta lógica y necesaria." Su mirada se endureció.
"No es una negociación." A case of theft: this story is not rightfully on Amazon; if you spot it, report the violation. Martín sintió la trampa cerrándose definitivamente. La lógica fría de Valerius era tan implacable como la del Arquitecto. No había salida por la vía de la razón o la súplica. Solo le quedaba una carta, la más peligrosa, la que apenas se atrevía a considerar. La desesperación le dio una claridad extraña.
Dio otro paso adelante, acercándose aún más a Valerius, ignorando las posturas amenazantes de los Rango S. Su voz bajó a un susurro, pero cada palabra vibró con una intensidad que hizo que todos en la sala contuvieran la respiración.
"Escúcheme bien, Lord Valerius," dijo, su mirada fija en la del Lord del Gremio.
"Necesita mi habilidad. La necesita para entender a Elmsworth, para rastrear la Astracita, para enfrentar al Culto que se infiltra en su Gremio. Yo soy la clave que no sabía que tenía, y ahora que la tiene, pretende encerrarla." Hizo una pausa, el silencio era tan tenso que dolía.
"Pero se equivoca si cree que soy una herramienta que puede guardar en una caja cuando no la usa. Se equivoca si cree que la 'contención' es la respuesta." Su mirada se volvió vacía, distante, como si mirara algo más allá de las paredes de la sala.
"Entienda esto: ya no tengo miedo a morir. Este mundo, esta vida... ya me han quitado demasiado. He visto el vacío, he sentido la aniquilación de cerca." Pensó en Karras, en la oferta del Arquitecto.
"La muerte ya no es lo que más temo." Sus ojos volvieron a enfocarse en Valerius, y ahora había algo nuevo en ellos: una calma aterradora, la calma de quien no tiene nada que perder.
"Pero si intenta traicionarme después de que colabore... si intenta encerrarme o hacerle daño a mis compañeros..." Hizo un gesto mínimo hacia Althaea, Thorian y Kora.
"... entonces descubrirá cuál es el verdadero precio de su 'orden'." Su voz siguió siendo un susurro, pero cada palabra resonó con una promesa implícita de devastación.
"Puede que yo no sobreviva a una confrontación directa contra ustedes. Probablemente no lo haga. Puede que mi equipo caiga conmigo. Pero le aseguro una cosa, Lord Valerius." La mirada de Martín era ahora tan fría como la del propio Arquitecto.
"Si me empujan al límite, si intentan romperme o quitarme lo poco que me mantiene cuerdo... dejaré de luchar por mantener el control. Dejaré que el Caos que llevo dentro tome las riendas. Dejaré que el Vacío que tanto le fascina a Elmsworth tenga una muestra gratis." El aire en la sala crepitó. Martín sintió la presión del Guardián y del Arquitecto contra el cortafuegos, como si respondieran a su voluntad oscura.
"No ganaré," repitió, su voz apenas audible.
"Pero me aseguraré de que el 'colapso sistémico' del que tanto le gusta hablar a mi inquilino interno no sea solo una teoría abstracta en sus informes. Me aseguraré de que esta Instalación Segura, quizás incluso una buena parte de su preciosa y ordenada Lumina, recuerde durante generaciones la estupidez monumental que fue romper un pacto conmigo." No era una amenaza de ataque. Era una promesa de inmolación mutua, de desatar un caos tan fundamental que haría que la amenaza de Elmsworth pareciera un juego de niños.
Era el último recurso del desesperado: si no podía ser libre, se aseguraría de que su jaula ardiera con él dentro. La amenaza quedó suspendida en el aire, cruda, desnuda y terriblemente creíble. Sección IV: Negociando en el Abismo Un silencio sepulcral siguió a la amenaza de Martín. Nadie se movió.
Los Rango S, a pesar de su inmenso poder y experiencia, parecían momentáneamente paralizados, no por miedo físico, sino por la naturaleza misma de la amenaza: no era un desafío a su fuerza, sino una promesa de caos absoluto, de una aniquilación que iría más allá de la simple destrucción física. Vieron la determinación vacía en los ojos de Martín, la calma aterradora de alguien que había aceptado su propia destrucción como herramienta, y supieron que no era un farol.
Valerius Veridian mantuvo su compostura externa, pero Martín, todavía sensible a las corrientes emocionales tras su confrontación, pudo percibir la tormenta debajo: sorpresa ante la audacia, furia por la pérdida de control, pero sobre todo, un rápido y frío cálculo de riesgos y beneficios. La amenaza de Martín, aunque potencialmente suicida, era creíble.
Un incidente de "pérdida de control" del Consultor Vega dentro de una instalación de Nivel Alfa sería un desastre político y de seguridad de proporciones inimaginables, algo que Valerius, el arquitecto del orden en Lumina, no podía permitirse bajo ningún concepto. Además, necesitaba desesperadamente la habilidad única de Martín para analizar a Elmsworth y la conexión con la Astracita. Martín vio su ventaja, por mínima y peligrosa que fuera, y presionó. No esperó a que Valerius respondiera a la amenaza.
Aprovechó el silencio tenso para dictar sus términos, su voz aún baja pero ahora cortante, precisa, innegociable.
"Colaboraré, Lord Valerius," dijo, rompiendo el silencio.
"Realizaré el 'Análisis Especializado' de Elmsworth. Usaré mi... percepción... para extraer toda la información posible sobre sus experimentos, sus motivos, sus conexiones con la Astracita y con quien sea que esté detrás de Vorlag." Hizo una pausa, asegurándose de tener la atención completa de Valerius.
"Pero lo haré bajo mis condiciones. No las suyas." Enderezó los hombros, ignorando la presión de las miradas de los Rango S.
"Condición número uno: Mis compañeros." Señaló con un gesto a Althaea, Thorian y Kora, que lo observaban con una mezcla de tensión y asombro.
"Permanecerán libres, sin ser molestados, y bajo mi protección directa mientras yo esté... operativo. Cualquier intento de detenerlos, interrogarlos por separado o usarlos como palanca contra mí, anula el trato instantáneamente. Y entonces," su mirada volvió a Valerius, "veremos qué pasa cuando la contención falle." Continuó, su voz sin titubear.
"Condición número dos: El resultado de este análisis... sé que tendrá un coste para mí. Lo sentí en la prueba. Quedaré incapacitado temporalmente, mental y energéticamente agotado." Miró alrededor de la sala de observación, luego a la celda de Elmsworth.
"Cuando eso ocurra, seré trasladado a mi residencia, la 7-Alfa. No a una celda de contención, no a un laboratorio médico del Gremio. A mi espacio. Bajo la custodia y el cuidado de mi equipo."
"Condición número tres," añadió, anticipando la objeción de Valerius sobre la supervisión médica.
"Puede asignar un sanador del Gremio si lo considera protocolariamente necesario. Uno solo. De Nivel Beta, como máximo. Y operará bajo la supervisión directa de Althaea y Thorian, en nuestra residencia. Su función será asistir en mi recuperación física, nada más. Sin escaneos no autorizados, sin interrogatorios encubiertos, sin 'evaluaciones psíquicas'."
"Y condición número cuatro," concluyó, su mirada helada.
"Sin vigilancia adicional. Manifiesta o encubierta. Sé que nos vigilan, Lord Valerius. Sé que Kaelen tiene ojos y oídos en todas partes. Pero durante mi recuperación, quiero que esa vigilancia cese. Quiero que mi equipo pueda cuidarme sin sentir que cada palabra, cada acción, está siendo registrada y analizada por usted. Sin Kaelen esperando en la puerta. Sin 'visitas sorpresa' de sus agentes." Terminó de hablar, dejando sus condiciones suspendidas en el aire tenso.
Eran audaces, casi insultantes en su desafío a la autoridad del Gremio. Exigía no solo su libertad inmediata post-análisis, sino también la protección de su equipo y un espacio de recuperación libre de la intrusión directa de Valerius. Se hizo otro largo silencio mientras Valerius procesaba los términos, su rostro una máscara impenetrable. Los Rango S esperaban su señal, la tensión volviendo a crecer. Martín mantuvo la mirada de Valerius, sin retroceder, sabiendo que este era el punto de no retorno.
Había puesto todas sus cartas sobre la mesa, incluyendo la más peligrosa: la amenaza de su propia autodestrucción controlada. Ahora solo quedaba esperar la respuesta del jugador principal en esta partida de ajedrez mortal. Sección V: Aceptación Amarga y Límites Finales Los segundos se alargaron, cada uno cargado con el peso de la decisión de Valerius. El Lord del Gremio permaneció inmóvil, sus ojos grises fijos en Martín, evaluando, calculando.
Martín podía casi sentir los engranajes de esa mente fría y estratégica girando, sopesando el riesgo de la amenaza de Martín contra la necesidad imperiosa de obtener la información sobre Elmsworth y la Astracita. Miró brevemente a los Rango S –una mirada rápida a Silvanus, quizás buscando confirmación del peligro psiónico; otra al joven Cero, cuya expresión seguía siendo ilegible– antes de volver a centrarse en Martín. Finalmente, Valerius exhaló lentamente, un gesto casi imperceptible de tensión liberada.
La decisión estaba tomada. El pragmatismo, como siempre, había ganado.
"Sus condiciones son... extraordinariamente inusuales, Consultor Vega," dijo finalmente Valerius, su voz recuperando una parte de su calma controlada, aunque ahora teñida de una frialdad resignada.
"Rayan en la insubordinación y demuestran una preocupante falta de confianza en los protocolos de seguridad del Gremio diseñados para proteger a activos valiosos como usted." Hizo una pausa, dejando que la reprimenda flotara en el aire.
"Sin embargo," continuó, y aquí vino la concesión, "reconozco la naturaleza única de sus... habilidades y la situación crítica que enfrentamos con la infiltración de la Astracita y la traición de Elmsworth." Su mirada barrió al Equipo C-734.
"La información que puedan extraer es de máxima prioridad. Y su disposición a colaborar, aunque sea bajo estos... términos tan restrictivos, es apreciada." Hizo un gesto casi imperceptible a los Rango S, quienes relajaron visiblemente su postura amenazante, aunque la tensión no desapareció por completo.
"Muy bien, Consultor. El Gremio acepta sus condiciones." Un suspiro silencioso de alivio recorrió al equipo de Martín, aunque nadie lo exteriorizó. Kora dejó escapar el aire que había estado conteniendo. Althaea bajó la mano de su cuchilla. Thorian se ajustó las gafas con un movimiento nervioso.
"Cuando el análisis concluya y usted quede incapacitado," continuó Valerius, detallando el acuerdo, "será trasladado inmediatamente a la Residencia 7-Alfa bajo la custodia exclusiva de su equipo. Se asignará un Sanador de Nivel Beta, según su solicitud, quien operará bajo las directrices que ustedes establezcan. La vigilancia manifiesta sobre su persona y su equipo cesará durante su periodo de recuperación." Hizo una pausa.
"Confiamos en que su equipo nos notificará de inmediato cualquier cambio significativo en su estado o cualquier información adicional que pueda surgir durante su... convalecencia." La última frase sonó casi como una advertencia velada. Martín asintió.
"Lo haremos." Había ganado. Había asegurado su libertad inmediata y la protección de sus amigos. Pero sabía que era una victoria pírrica, una tregua comprada a un precio muy alto. Valerius, sin embargo, no había terminado.
"Pero que quede claro, Consultor," añadió, su mirada volviéndose penetrante de nuevo.
"Esta... concesión... se basa en la necesidad inmediata de información sobre Elmsworth. Una vez que usted se haya recuperado, una vez que esta crisis específica haya sido contenida, espero una cooperación mucho más... completa. Espero un informe detallado, sin omisiones ni verdades parciales, sobre la naturaleza exacta de sus habilidades, el origen y las capacidades de sus...
'inquilinos' internos." Sus ojos grises lo perforaron.
"Espero toda la verdad, Martín Vega." Era la contrapartida esperada. La condición a largo plazo. Martín sintió la presión de ceder, de comprar la paz futura con la verdad completa. Pero la revelación del Arquitecto, la sensación de ser un experimento, la traición que acababa de detectar en Valerius... todo eso lo detuvo. Miró al Lord del Gremio, y por primera vez, quizás, Valerius vio la verdadera resolución fría que se escondía bajo la fachada de Martín.
"Lord Valerius," dijo Martín, su voz tranquila pero inflexible.
"Le daré los resultados del análisis de Elmsworth. Completos, precisos y sin filtrar. Toda la información relevante sobre sus acciones, sus conexiones y la Astracita que pueda extraer." Hizo una pausa.
"Pero mi... condición interna... mi mente, las entidades que la habitan... eso no forma parte de este trato." Sacudió la cabeza lentamente.
"No soy una base de datos para ser inventariado por el Gremio. No soy un arma para ser desmantelada y estudiada a su conveniencia. Soy un consultor, como usted mismo me designó." Se enfrentó a la mirada atónita de Valerius.
"Usted quiere resultados sobre Elmsworth y la amenaza actual. Se los daré. Mis condiciones aseguran mi libertad y la de mi equipo para poder seguir siendo útiles... o al menos, para seguir viviendo. Eso es todo lo que hay sobre la mesa." Valerius lo miró fijamente, claramente sorprendido por esta negativa final, por este límite inquebrantable trazado en la arena. Podía sentir la determinación de Martín, la comprensión de que forzar ese punto ahora podría romper el frágil acuerdo y reactivar la amenaza anterior.
Tras un largo momento de silencio tenso, Valerius exhaló, una mezcla de frustración y una nueva evaluación en sus ojos.
"Muy bien, Consultor Vega," dijo finalmente, su voz plana, desprovista de emoción.
"Por ahora... acepto sus términos. Obtenga la información de Elmsworth." Hizo un gesto hacia la celda de contención.
"Proceda con el análisis." El acuerdo estaba sellado. Una negociación increíblemente tensa, nacida de la desesperación y la desconfianza mutua. Martín había ganado su espacio, pero sabía que Valerius no olvidaría esta confrontación, esta negativa final. La partida de ajedrez continuaba, y las apuestas eran más altas que nunca. Se giró hacia la pared transparente, hacia la figura expectante y demente de Elmsworth. Era hora de pagar el precio de la información. Era hora de mirar dentro del abismo...
y esperar no caer en él.

Giữ khẩu khí thanh khiết — không văn tục, không phá chính trị.
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