Chương 130: Capítulo 130 - Ecos Caóticos y Decisiones Forzadas
404: Realidad no encontrada [Español] · nikcodra · 216 chương · ~32 phút đọc · Tạo 01/09/2026
Sección 1: La Variable No Solicitada El silencio que siguió a la irrupción de Kora y la apresurada retirada de Maelor fue espeso, cargado de una electricidad estática que parecía emanar de la recién llegada. La puerta de la residencia, tan elegante y tecnológicamente avanzada, se había cerrado tras el funcionario con una finalidad que ahora se sentía ominosa. Los había sellado dentro con... esto. Kora, ajena o indiferente a la atmósfera glacial, continuó su inspección improvisada del área común.
Sus movimientos eran rápidos, casi espasmódicos, como los de un animal salvaje enjaulado explorando los límites de su celda. Pasó los dedos cubiertos por los guanteletes metálicos sobre la superficie lisa de la mesa, dejando una leve marca de grasa. Se detuvo ante el pequeño santuario verde que Althaea había cultivado con esmero en un rincón, arrugó la nariz y soltó un "¿Plantitas?
Qué tierno", antes de dirigirse hacia uno de los estantes donde Thorian había empezado a organizar algunos de sus instrumentos de diagnóstico. Extendió una mano hacia un calibrador rúnico de aspecto delicado.
"¡No toques eso!" El rugido de Thorian rompió el silencio, haciendo que incluso Kora retirara la mano con una mueca de fingida inocencia. El enano, rojo de ira, se había olvidado momentáneamente del terminal para enfrentarse a la intrusa.
"¡Equipo de precisión! ¡No son juguetes para criaturas con la delicadeza de un ariete!" Kora puso los ojos en blanco, su ojo rúnico brillando con diversión maliciosa.
"Tranquilo, Barbas. Solo miraba. Aunque, para ser sincera, parece que se va a romper si lo miras muy fuerte. ¿Seguro que funciona?" Ignorándola con un esfuerzo visible, Thorian volvió al terminal, sus dedos golpeando la interfaz con renovada furia.
"¡Protocolo 17-Delta! ¡Lo conozco! Se reserva para la asignación de activos... prescindibles... a unidades consideradas de alto riesgo o con necesidad de refuerzo inmediato por pérdidas no reportadas! ¡Implica una evaluación de riesgo previa del equipo receptor que NUNCA se realizó! ¡Y una notificación formal con un mínimo de doce ciclos! ¡Esto es una burla a los procedimientos!" Su voz retumbaba, llena de la indignación de un ingeniero ante un sistema flagrantemente defectuoso.
"Te dije que te ahorraras la saliva," repitió Kora, ahora examinando las costuras de uno de los sofás con aire crítico.
"El Gremio usa los protocolos como papel higiénico cuando le conviene. Probablemente algún pez gordo decidió que su unidad de élite necesitaba mi litera y aquí estoy. O quizás perdieron una apuesta. O simplemente les divierte ver cómo interactúan los bichos raros." Se encogió de hombros.
"Da igual. Estoy aquí. Ustedes están aquí. Y según ese trasto," señaló el terminal con la barbilla, "tenemos misiones que cumplir si no queremos que nos corten los créditos para el alcohol barato." Althaea, que había permanecido inmóvil como una estatua felina, finalmente habló, su voz un murmullo bajo dirigido a Martín, pero lo suficientemente audible como para cortar la diatriba de Thorian y el parloteo de Kora.
"Huele a problemas," repitió, pero esta vez añadió: "Huele a Valerius. A su forma de mover las piezas sin mancharse las manos." La mención del nombre del Lord del Gremio hizo que un escalofrío recorriera a Martín, a pesar del calor residual de la indignación de Thorian. Althaea tenía razón. Esto no era un simple error burocrático, ni siquiera la típica ineficiencia del Gremio. Tenía el sello de una manipulación calculada. ¿Era Kora una espía? ¿Una saboteadora? ¿Una prueba para medir su reacción?
"Thorian," dijo Martín, su voz más tranquila de lo que se sentía, "verifica la asignación. Oficialmente. ¿Está vinculada a nuestra unidad, C-734? ¿Hay alguna nota adjunta, alguna directiva específica de Valerius?" El enano gruñó, pero obedeció, sus dedos volando sobre la interfaz holográfica. Runas y texto administrativo llenaron la pantalla. El silencio se prolongó mientras Thorian descifraba el lenguaje burocrático. Finalmente, golpeó la consola con un puño.
"¡Confirmado!" escupió las palabras.
"Asignación temporal, Equipo C-734. Efectiva inmediatamente. Afiliada Kora, Rango B. Registrada bajo supervisión directa de la Oficina de Operaciones Especiales... ¡La oficina de Valerius!" Miró a Martín con ojos encendidos.
"¡No hay evaluación de riesgo adjunta! ¡Solo una nota críptica que dice 'Activo con potencial sinérgico para tareas de recuperación en entornos volátiles'!" Volvió a consultar algo.
"Y la duración... ¡Indefinida! ¡Revisión sujeta a discreción del supervisor asignado! ¡Nos la han encasquetado, Martín! ¡Es una correa!" Kora soltó una carcajada que no tenía nada de alegre.
"¡Correa! ¡Me gusta! Aunque prefiero 'variable independiente con tendencias destructivas'." Se irguió, plantando las manos (cubiertas por los guanteletes) en las caderas.
"Bueno, ya está confirmado. Soy vuestra nueva y brillante carga. Ahora, como pregunté antes: ¿vamos a llorar por los protocolos rotos o vamos a buscar algo que romper nosotros? Porque, honestamente, la segunda opción suena mucho más divertida." Su mirada desafiante barrió al grupo, esperando una respuesta. La quietud vigilante de la residencia acababa de ser destrozada por una bomba de relojería con pelo verde.
Sección 2: Ecos Internos Mientras Kora soltaba su última provocación, su energía caótica llenando la antes silenciosa residencia como estática antes de una tormenta, Martín sintió la inevitable réplica dentro de su propia mente. La llegada de esta nueva y volátil variable no pasó desapercibida para los inquilinos de su conciencia. El cortafuegos mental, esa barrera azulada que tanto esfuerzo le costaba mantener, vibró con la resonancia de sus reacciones.
Se abstrajo por un instante, cerrando los ojos mientras Kora comenzaba a curiosear de nuevo, esta vez evaluando la resistencia de la mesa baja con un golpecito de su guantelete. Dentro, el paisaje mental era un tumulto contenido. Primero, la reacción del Guardián. No fue una voz, sino una oleada de sensación pura: rojo oscuro, caliente, primario. Un gruñido sordo que resonaba con la vibración de una avalancha inminente. Desconfianza visceral. Agresión latente.
La percepción de una amenaza no definida pero palpable, un elemento disruptivo en el territorio que había llegado a considerar (quizás) como propio. Y bajo la agresividad, un instinto protector feroz dirigido hacia el núcleo del grupo, hacia Althaea y, extrañamente, hacia el propio Martín. «¡CAOS! ¡PELIGRO! ¡INESTABLE! ¡OLOR A METAL QUEMADO Y MIEDO RANCIO! ¡AMENAZA AL NIDO! ¡VIGILAR! ¡DEFENDER! ¡PROTEGER! » La intensidad era casi abrumadora, un instinto animal gritando alerta roja.
Luego, superponiéndose al rugido silencioso del Guardián, llegó el análisis frío y distante del Arquitecto. Como un escáner desplegándose, su percepción era puramente analítica, desprovista de emoción pero cargada de evaluación. «Detectada anomalía biológica y tecnológica significativa, » la 'voz' era como el roce del hielo sobre el cristal. «Sujeto: Kora. Origen racial mixto: Humano/Orco con alta probabilidad.
Modificaciones rúnico-alquímicas extensas detectadas, estructura energética altamente inestable, propensa a sobrecargas y fallos sistémicos. Potencial destructivo bruto: Elevado. Eficiencia táctica: Errática, impredecible, alto riesgo de daño colateral. Nivel de amenaza para la integridad del contenedor (Martín Vega): Moderado a Alto, dependiendo de la proximidad y la interacción.
Probabilidad de ser un activo comprometido o una herramienta de desestabilización deliberada por parte de la jerarquía del Gremio (Valerius): 67. 4%, con tendencia al alza basada en la falta de protocolo observado. Sujeto Kora clasificada como variable de alto riesgo y bajo control predictivo. Estrategia recomendada: Observación pasiva continua, recopilación de datos biométricos y energéticos, análisis de patrones de comportamiento para predecir vectores de amenaza. Evitar interacción directa no esencial.
» Era un informe de riesgo, frío y calculador. Y finalmente, emergiendo a través del ruido rojo de la furia y el pulso frío del análisis, llegó la presencia de Serena. Su 'voz' era la calma en el ojo del huracán, teñida de una profunda y casi dolorosa empatía. «... Oh, la pobre... » La sensación era de una tristeza suave, como al observar a un pájaro con el ala rota luchando contra el viento. «Tanta fachada, tanta estridencia... es el sonido de algo roto por dentro gritando para que nadie se acerque demasiado.
» Su atención se enfocó directamente en Martín, una caricia mental cálida y tranquilizadora. «Pero ten cuidado, corazón. Hay tormentas que destruyen mucho antes de que caiga la primera gota de lluvia. Es una fuerza descontrolada, sí, y puede ser peligrosa para ti y para los demás. » Hubo una pausa, y la advertencia se hizo más nítida. «Obsérvala, como sugiere nuestro amigo calculador, pero no solo con sus ojos fríos. Escúchala, como haría el Guardián, pero no solo su ruido amenazante.
Intenta sentir, como lo harías tú, el eco bajo la estática. Hay dolor allí, y el dolor desesperado puede ser tan destructivo como la malicia pura. Prepárate para el rayo, pero no olvides que incluso las tormentas más feroces eventualmente pasan, o cambian de rumbo. » Martín abrió los ojos, el eco de las tres voces resonando en su cabeza. Peligro. Dato. Dolor.
Tres perspectivas radicalmente diferentes sobre la misma persona caótica que ahora estaba intentando hacer palanca en un panel decorativo de la pared con su cuchillo. La advertencia de Serena resonó con más fuerza. Kora no era solo una molestia o una amenaza táctica. Era complicada. Y, como todo en Lumina, probablemente mucho más de lo que parecía a simple vista. La tarea de mantener el equilibrio acababa de volverse exponencialmente más difícil.
Unauthorized duplication: this narrative has been taken without consent. Report sightings. Sección 3: Intentando Entender Kora finalmente abandonó el panel de la pared (aparentemente no ocultaba nada interesante o explosivo) y se dejó caer en uno de los sofás con un suspiro exagerado, poniendo las botas llenas de mugre sobre la impecable mesa baja.
Sacó un pequeño frasco metálico de algún bolsillo oculto, lo descorchó y tomó un largo trago de un líquido que olía sospechosamente a disolvente industrial con un toque de fruta fermentada. Ofreció el frasco al aire con un gesto vago.
"¿Alguien quiere un trago de 'Olvida-tus-Problemas-y-Probablemente-tu-Nombre-Mañana' Edición Especial Callejón Trasero? No, ¿nadie? Más para mí." Y volvió a beber. Mientras Kora se dedicaba a su peculiar forma de relajación, Martín, Althaea y Thorian intercambiaron miradas tensas. Aprovechando que la atención de Kora estaba momentáneamente en su frasco, se agruparon instintivamente, bajando la voz.
"Esto es inaceptable," siseó Thorian, su voz un áspero susurro, aunque su mirada seguía clavada en Kora con una mezcla de disgusto y análisis técnico.
"¿Una asignación forzada? ¿Sin consulta previa? ¿Y ella? ¡Sus modificaciones son un desastre rúnico! ¡La inestabilidad energética es palpable incluso sin mis instrumentos!"
"Tiene el sello de Valerius por todas partes," afirmó Martín en voz baja, recordando la sensación que tuvo Althaea.
"Rápido, inesperado, rompiendo las reglas pero dentro de una laguna del protocolo... Es su estilo."
"¿Pero por qué?" La pregunta flotó entre ellos.
"¿Por qué nosotros? ¿Por qué ahora? ¿Y por qué Kora?"
"Vigilancia," sugirió Thorian inmediatamente.
"Es la opción más lógica. Una agente interna, con acceso directo a nuestras conversaciones, nuestros planes, nuestras... anomalías." Su mirada se desvió hacia Martín por un instante.
"Alguien que informe directamente a su oficina."
"O sabotaje," contrapuso Martín.
"Alguien tan volátil... Podría arruinar una misión delicada, provocar un conflicto, darnos mala reputación. Quizás quieren una excusa para restringirnos aún más, o para desacreditarnos." Althaea negó lentamente con la cabeza, sus ojos ambarinos fijos en Kora, que ahora tarareaba una melodía desafinada mientras jugueteaba con una de las hebillas de su guantelete.
"No me gusta su olor," repitió, la aversión clara en su tono bajo y gutural.
"No el real. El del alma. Huele a... metal oxidado y a algo quemado. Algo roto." Hizo una pausa, su mirada encontrando la de Martín.
"Es una distracción, sí. Pero quizás también una prueba. Para ver cómo reaccionamos. Para medirte a ti, Martín. Para ver si te quiebras, o si la controlas... o si te unes a su caos." La idea de ser una prueba encajaba con la metodología calculadora de Valerius. Ponerlos bajo presión, introducir una variable impredecible y observar los resultados. Otra evaluación, pero esta vez en vivo y sin protocolos claros.
"O," dijo Thorian con un nuevo gruñido, "quizás es más simple y más cínico. Quizás simplemente se están deshaciendo de ella. Una agente problemática, demasiado peligrosa para misiones estándar, demasiado conocida para operaciones encubiertas... ¿Qué mejor lugar para 'archivarla' que con la otra 'anomalía' del Gremio y sus extraños compañeros? Si sobrevivimos juntos, bien por el Gremio. Si nos hacemos pedazos mutuamente, problema resuelto."
Las tres posibilidades flotaban en el aire, ninguna de ellas tranquilizadora. Vigilancia, sabotaje, una prueba cruel o simple conveniencia burocrática. Podría ser una, o una combinación de todas.
"Oigan," la voz rasposa de Kora los interrumpió, haciéndolos sobresaltar. No los estaba mirando, seguía absorta en su hebilla, pero claramente había estado escuchando.
"¿Pueden fisgonear más bajo? O al menos, háganlo más interesante. ¿Apuestas sobre cuál de nosotros explota primero? Yo apuesto por el Enano si le escondo su destornillador sónico favorito." Sonrió sin levantar la vista.
"O quizás," añadió con un tono falsamente dulce, "solo necesitaban a alguien que supiera volar cosas por los aires y yo estaba en oferta. No le den tantas vueltas, raritos. Solo hace que les salgan más arrugas." Se encogió de hombros, tomó otro trago de su frasco y volvió a tararear, dejándolos con sus conjeturas y la incómoda certeza de que entender las motivaciones del Gremio era tan difícil como predecir la próxima acción de su nueva y caótica compañera de equipo.
No tenían respuestas claras, solo una nueva y peligrosa pieza en el tablero de Lumina. Sección 4: La Decisión Forzada A pesar de las conjeturas y la creciente sensación de estar atrapados en un juego cuyas reglas no entendían del todo, la realidad era ineludible: Kora era, por ahora, parte del equipo. Y necesitaban avanzar. La inacción solo los haría más vulnerables a las maquinaciones del Gremio.
"Bien," dijo Martín, enderezándose y adoptando un tono más firme, dirigiéndose directamente a Kora, quien lo observó con una ceja arqueada y una sonrisa expectante.
"Ya que parece que vamos a compartir espacio y, potencialmente, campo de batalla, establezcamos algunas reglas básicas aquí y ahora." Kora hizo un gesto amplio con la mano libre.
"¡Adelante, Jefe Roto! Soy toda oídos... bueno, un oído y una runa que zumba."
"Primero," continuó Martín, ignorando el apodo, "limpieza. Esta es una residencia del Gremio, no un taller clandestino ni una alcantarilla. Se mantiene ordenada. Tus... modificaciones y armas se quedan en tu habitación o en el área designada que Thorian establezca para el mantenimiento de equipo." Thorian asintió con aprobación.
"¡Correcto! ¡Protocolos de seguridad básicos! ¡Contaminación cruzada de reactivos rúnicos inestables es inaceptable!" Kora bufó.
"Aguafiestas. Pero de acuerdo, intentaré no dejar regueros de aceite de runa en la alfombra... si es que hay alfombra."
"Segundo," prosiguió Martín, su mirada endureciéndose ligeramente, "nada de 'tomar prestado'. El equipo de Thorian es de Thorian. Las cosas de Althaea son de Althaea. Mis notas son mías. Pides permiso. Sin excepciones."
"Uy, qué posesivos," replicó Kora, aunque su sonrisa vaciló un instante.
"De acuerdo, de acuerdo. Pedir permiso. Entendido. Aunque ese calibrador tuyo, Enano, parece que pide a gritos que lo 'optimice' un poco..."
"¡Ni se te ocurra!" saltó Thorian.
"Y tercero," dijo Martín, bajando la voz y fijando su mirada directamente en el ojo rúnico brillante de Kora. Mientras ella había estado hablando, él había sentido una sutil pero inconfundible 'pulsación' dirigida hacia él, una especie de escaneo energético que emanaba de esa runa. No era agresivo como el del Arquitecto, pero era inquisitivo, invasivo.
"¿Ese ojo tuyo? Sé que hace más que brillar y poner nerviosa a la gente. No sé qué ves o qué buscas, pero no vuelvas a usarlo para escanearme a mí, ni a Althaea, ni a Thorian sin nuestro consentimiento explícito. ¿Entendido?" La sonrisa de Kora se borró por completo. Su ojo normal se entrecerró, evaluando a Martín. Por un segundo, vio algo más allá del caos: una inteligencia aguda y cautelosa.
"¿Y si lo hago?" preguntó, su tono volviéndose peligrosamente suave.
"Si lo haces," respondió Martín con la misma calma gélida, "personalmente te empaqueto y te devuelvo a la oficina de Lord Valerius con una nota explicando que eres un activo comprometido e incontrolable. Y créeme, encontrarán un lugar mucho menos...
'lujoso' para ti." La amenaza no era física, sino burocrática, y por la forma en que Kora tensó la mandíbula, supo que había dado en el clavo. Hubo un momento de silencio cargado. Althaea se había movido ligeramente, lista para intervenir. Thorian observaba con una mezcla de sorpresa y aprobación ante la inesperada firmeza de Martín. Entonces, tan rápido como había aparecido, la tensión en Kora se disipó. Una sonrisa descarada volvió a su rostro.
"¡Trato hecho, Jefecito!" exclamó con una falsa jovialidad.
"Sin escaneos no consentidos. Aburrido, pero lo entiendo. Privacidad y todo eso." Se reclinó en el sofá de nuevo.
"Pero si vamos a ser compañeros de cuarto tan considerados, entonces quiero mi propia habitación. Una de verdad. No pienso dormir en el sofá mientras ustedes roncan en sus camas de plumas." Martín parpadeó, descolocado por el rápido cambio de tema y la audacia.
"Las habitaciones están asignadas," dijo.
"Hay tres."
"Exacto," replicó Kora, contando con los dedos.
"El Enano, la Gatita y tú. Yo necesito la mía. Habla con tu amigo Valerius. Dile que su nueva adquisición necesita espacio para... eh... calibrar su armamento sin volarle la cabeza a nadie por accidente."
"Eso... no funciona así," empezó Martín, pero se detuvo. Discutir con ella era probablemente inútil.
"Mira, ahora mismo, no hay más habitaciones. Quizás después de esta misión, si demostramos que podemos trabajar juntos sin matarnos, podamos solicitar una reasignación o una ampliación. Pero por ahora," suspiró, "tendremos que encontrar una forma de coexistir. Y eso empieza por elegir una misión." Volvió a activar el holograma del tablón de misiones.
"Thorian quería investigar el nodo ley. Althaea prefiere el bosque. Tú," miró a Kora, "sugieres las ciénagas porque suenan asquerosas y pagan bien."
"¡Y porque el aparato perdido es de ese viejo loco de Elmsworth!" añadió Kora con entusiasmo.
"¡Doble diversión! ¡Molestar a un sabelotodo y chapotear en el barro!" La mención de Elmsworth envió una nueva oleada de inquietud a través de Martín. Recordó la mirada calculadora del erudito, su interés malsano en él como "catalizador". ¿Era una coincidencia que Kora señalara precisamente esa misión? ¿O era otra pieza del juego de Valerius y sus asociados? La idea de volver a cruzarse con Elmsworth era profundamente desagradable. Pero Kora tenía razón en una cosa: los Puntos de Prestigio eran altos.
Y las ciénagas, aunque repulsivas, estaban lejos de Lumina. Quizás era la mejor opción para poner a prueba a su nueva y volátil compañera, y para poner distancia entre ellos y los ojos vigilantes del Gremio.
"Está bien," dijo finalmente, tomando una decisión que se sentía tanto pragmática como forzada.
"Las Ciénagas Olvidadas. Misión B-412. Recuperación de Sensor Arcano y posible extracción del cliente, Maestro Elmsworth." Miró a cada uno de sus compañeros, incluyendo a la sonriente Kora.
"Vamos a necesitar preparación específica. Mucha preparación. Y un acuerdo claro sobre cómo vamos a operar... juntos." La decisión estaba tomada. El camino alternativo estaba elegido. Y la variable caótica llamada Kora estaba ahora firmemente integrada en la ecuación. El siguiente paso era sobrevivir a la preparación... y luego, a las ciénagas.

Giữ khẩu khí thanh khiết — không văn tục, không phá chính trị.
Nhập môn